sábado, 18 de junio de 2016

La Sensibilidad. Cap. 1º (Vicente Beltrán Anglada)




La Sensibilidad. I

Una idea que puede extenderse desde el nivel de las meras sensaciones hasta las más elevadas cualidades de integridad y de belleza.

¿Quién puede decir el grado de sensibilidad que tienen cada uno de ustedes? Solamente ustedes pueden interpretarse a sí mismos, solamente ustedes pueden saber donde está ubicada su sensibilidad y, saber, de una manera real, concreta y definida, si son sensibles a las cosas, si son sensibles a las personas o, si son sensibles a Dios, entendiendo por Dios el aspecto superior de cada uno de ustedes. Ésta es la pregunta fundamental que debe presidir todo el tiempo que dure esta conversación. En el buen entendido, que si apreciamos con justicia y claridad el nivel en donde desarrollamos nuestras actividades sensibles, estaremos de hecho autoreconociéndonos y profundamente poniéndonos en contacto con la verdad que en nuestro corazón tiene su morada.

Así que, si la persona deduce que es sensible a las cosas, automáticamente quiere significar que ha educido un aspecto intelectual de la vida y, que toda su programática o informática interior, va dirigido a una acumulación de cosas, a una acumulación de conocimientos, lo cual puede ser contrario al establecimiento de la verdad. Puede ser también, siempre dentro de este proceso de autoreconocimiento en sensibilidad, que ustedes son sensibles a las personas, lo cual significa que están desarrollando dentro de su corazón aquello que definimos como magnetismo atractivo o, bien, un aspecto más concreto, el aspecto amor, que es el máximo aspecto de sensibilidad a la vida. Puede ser también, que habiendo trascendido, en parte, el aspecto formal que nos presta el conocimiento de las cosas o que hayamos trascendido los afectos sensibles que crean los apegos y que crean las situaciones conflictivas en el plano emocional, que hayamos dirigido la mente hacia los aspectos superiores de nosotros mismos, lo cual puede significar que estén en contacto con la verdad, hasta allí donde ustedes puedan concebirla y actualizarla; porque concebir y actualizar son términos que deben ser sinónimos, no se puede mover una pieza de un tablero inmenso de la vida sin mover por simpatía todas las demás piezas.

Por lo tanto, si somos sensibles en los niveles superiores, si vemos la vida desde esta atalaya inmensa, este antakarana eterno desde el cual la vida aparece de una manera total y sintética como la obra de la Divinidad y, reconociéndonos y, ubicándonos por este reconocimiento, dentro de un definido estrato social y, desde allí empecemos a trabajar en bien de las mejoras sociales, en bien de los demás, seguramente que habremos cumplido con la misión que tiene el hombre en la existencia en el aspecto de sensibilidad. Ser sensibles a los hombres inspirados por el espíritu, digamos, de síntesis, o espíritu de Dios en nosotros. Significa que no podremos descender a las cosas con el mismo espíritu de antaño, sino que deberemos triunfar de las cosas por la infusión de ese espíritu en cada uno de nuestros pensamientos, de nuestras emociones y de nuestros actos. Esto lleva ahora a considerar los dos aspectos de sensibilidad más conocidos actualmente, que son la sensibilidad a las cosas que crean sensaciones y la sensibilidad hacia el mundo psíquico, hacia el mundo de los poderes supra normales, que son desconocidos para la mayoría pero que constituyen una parte considerable de la humanidad de nuestros días; y esto lo vemos por doquier, que la problemática humana, o sea, la sensibilidad hacia el arquetipo superior, que es, en definitiva, el que debe crear las situaciones kármicas en nuestra vida, y ya no el apego por las cosas circundantes o el apego por las personas, vemos que la sensibilidad pasa del mundo psíquico automáticamente al mundo mental superior, en donde las cosas aparecen bajo una dimensión completamente distinta a la habitual o, a la que corrientemente utilizamos.

Quiere significar que a la sensibilidad debe llegarse y que debemos programar toda nuestra vida bajo otras direcciones, solamente quiero significar que, a medida, que avancemos por la vida cosechando la experiencia de todos los actos, de todas las emociones y de todos los pensamientos, nos encontraremos un día delante de una puerta inmensa a la cual deberemos llamar para ver qué es lo que hay en el interior.

Llegados a este punto, vemos que muchas de las cosas que hasta aquí hemos considerado interesantes fallan por su base por no constituir una parte integrante de nuestra personalidad superior, habida cuenta de que es la personalidad superior la que tenemos que desarrollar y actualizar en el mundo de relaciones humanas. Bajo este punto de vista, podemos decir, que todos los intentos de las escuelas esotéricas de todos los tiempos, las escuelas filosóficas, las escuelas de yoga, las escuelas de meditación bajo distintas denominaciones, están empezando a trabajar con energía mental de alta sutilidad, lo cual quiere significar, también, que el mundo en su totalidad está escapando de las redes de las ilusiones del mundo mental, de los espejismos del mundo astral y, del maya de los sentidos; entonces, toda la programática o el programa del Creador para nosotros, los seres humanos, es la de adquirir el suficiente equilibrio en nuestra vida particular para poder reflejar en todos los momentos la gloria de Dios. Ahí, en este punto, casi podemos decir que hemos llegado en un intento de colocar la sensibilidad del hombre frente a frente ante su propio arquetipo espiritual, entendiendo que lo que estamos realmente haciendo es andar hacia el arquetipo que desde el principio de los tiempos se está agitando gozoso en la Mente de Dios.

Un arquetipo para cada reino de la naturaleza, un arquetipo para cada plano de evolución, un arquetipo para cada raza humana, un arquetipo para cada subraza, un arquetipo para cada ser humano. De ahí viene que cada persona tiene el deber kármico de reflejar en su vida, en su pensamiento, en sus emociones, en su relación con los demás, ese arquetipo que está intuyendo allá en lo profundo de su corazón. Yo, a este contacto del hombre con su arquetipo superior lo denomino: sensibilidad. Lo demás es un andar en pos de la sensibilidad. Hasta aquí hemos creado conflictos por el apego, o sea, en el campo de los sentidos, en el campo del psiquismo, en el campo fluctuante constantemente de las emociones o, en los niveles intelectuales de la mente. Al llegar a este punto, la problemática encuentra su vía completa de solución, entonces, empezamos como seres humanos a reflejar en tiempo y espacio la gloria divina. Hasta aquí hemos llegado en el proceso de invocación constante de sensibilidad, cuando adquirimos la sensibilidad, cuando estamos en contacto con un arquetipo, el arquetipo diseñado para cada cual a través del tiempo, entonces, se produce un hecho insólito en la naturaleza del hombre, que obliga a cambiar fundamental y radicalmente para siempre, entra, como esotéricamente se dice, en la gran corriente de Vida Divina, entonces, todo cuanto ve desde esta elevada atalaya, todo cuanto puede concebir su imaginación y todo cuanto realiza en el mundo de relaciones, es correcto.

Esto nos lleva también a la pregunta que se me hizo la otra vez, sobre el papel que juega el libre albedrío del hombre en la búsqueda de su propia sensibilidad, habida cuenta de que llegado el ser humano a cierto punto, cuando está invocando constantemente la gloria de Dios en su vida, está perdiendo la capacidad del libre albedrío. Esto parece un sacrilegio, porque todos estamos habituados a trabajar, a crear a través del libre albedrío, pero, es que el libre albedrío, analizado fundamentalmente desde un punto de vista de verdad intuitiva, aparece como una división dentro de la mente o dentro del corazón que nos hace propicios a elegir una cosa en vez de otra o, un grupo de cosas en vez de otro grupo de cosas, que hace que elijamos nuestros amigos, que elijamos la familia, nuestro trabajo, profesión, etc., etc., lo cual, en el fondo, si lo analizamos desde un punto de vista intuitivo, aparece como una negación de la vida espiritual, que es unidad, porque analizando el asunto más críticamente, sin perder el punto de vista de sensibilidad espiritual, vemos que solamente puede actualizar la verdad la mente de aquel hombre que por haber realizado un arquetipo en su vida, ha perdido la capacidad de libre albedrío, o sea, la capacidad de elegir entre una o más cosas; se sobreentiende que el hombre que ha alcanzado la verdad no está sujeto a opción entre la verdad y la mentira, sino que habiendo alcanzado la verdad siempre actuará en verdad, en espíritu y en vida y, por tanto, está su problemática más allá de las lindes del tiempo, más allá de los senderos ilusorios, más allá del maya de los sentidos, de los espejismos astrales y de las ilusiones del mundo mental.

También implica una grave responsabilidad para el hombre que ha entrado en la corriente y no es capaz de mantenerse allí; éste es el conflicto de los místicos, que después de haber desguarnecido su mente porque buscaban esta capacidad en el libre albedrío, se encontraron presos en un dilema porque no estaban preparados todavía para afrontar el secreto de la propia soledad, de la unidad o, síntesis interior, que ha de producir el hombre perfecto. Entonces, (se orienta) todo el estímulo de la vida, que está buscando una realidad en todas las cosas, y así debe ser, porque para reconocer a otros como hermanos tiene que haber desaparecido de la mente la sensación de dualidad, la sensación de sujeto y objeto, la sensación de tú y yo o, de mío o de tuyo, para entrar en un proceso de alta selectividad que es el principio de lo que técnicamente llamamos: iniciación. La iniciación es una palabra que parece asustar a muchas personas, pero está dentro de un proceso de selectividad de conciencia y está en este proceso de evaporación de las tendencias inferiores y ascendiendo constantemente buscando la réplica divina al desafío humano.

Llegados a este punto, vemos que la iniciación es general, habida cuenta que cada día estamos cambiando constantemente de conciencia, cada día adquirimos un nuevo valor cualitativo y cada día nos acercamos un poco más a la cualidad de unidad o de síntesis.

Así que hay motivos, pese a la aparente disconformidad de lo que nos rodea, a pesar de las luchas, de los conflictos de las naciones, (para) que sepamos al menos que dentro del corazón podemos encontrar aquella razón de ser que no admite lucha ni conflicto, es la única manera de que socialmente podamos constituir un bloque de verdad que pueda por su magnetismo inspirar verdad a los demás, y hacer que esta verdad compartida se convierta en la síntesis habitual como una especie de catecismo del ciudadano, como se nos daba anteriormente en las escuelas. Será bonito realmente, cuando en las escuelas del futuro se programen los hechos fundamentales del cristianismo o del budismo o de cualquier religión de síntesis, enseñando los misterios en vez de doctrinas y, una gran parte de los esfuerzos de los educandos será destinado a la meditación, a encontrarse a sí mismo. 

Es decir, vayamos al principio de todo, a la sensibilidad, a educar la sensibilidad a la vida, ya no a la sensibilidad a las cosas, a la sensibilidad a las personas, sino que todo será una sensibilidad hacia adentro, que es una manera —habida cuenta de que el hombre es una representación exacta de la divinidad— de que Dios se manifieste a través él de una manera realmente fraternal.

La palabra fraternidad ha perdido calidad al correr de los tiempos, lo mismo pasa con la palabra amor o con la palabra solidaridad, porque han quedado reducidos a simples términos descriptivos, porque han perdido la lozanía, la sutilidad de la verdadera sensibilidad. Yo creo que todas las personas que asisten a estas conversaciones, por el silencio que se desprende de su aura, por la atención con que están escuchando las cosas de sensibilidad, están creando un ambiente radio-magnético —si me permiten esta expresión— a su alrededor, que es lo que Cristo denominó la Sal de la Tierra. Cada uno de nosotros puede representar esta sal; igual que la levadura, que con un poquito de levadura se hace montar una gran masa de harina. Cada uno de nosotros, los que asistimos aquí, cada vez que nos reunimos, cada vez que nos ponemos en contacto, educamos un nuevo tipo de sensibilidad, aparentemente la mente no registra el hecho, pero sí lo registra el corazón, que es la matriz de lo eterno. Muchas veces se me dice: “Usted dice cosas que yo no comprendo, no acabo de comprender”, yo le pregunto: “¿Usted ha estado atenta?” Si estaba completamente atenta, entonces, yo le respondo: “Usted ha comprendido bien”.

Porque cuando la persona está atenta a un principio de sensibilidad, es porque la sensibilidad está en su corazón y, entonces, registra vía el corazón el conocimiento que no puede captar con la mente, y esto surge en cualquier momento del tiempo como una promesa de nuevas cosas, estas cosas mejores a las cuales nos vamos aproximando. Y, cuando se educa el ánimo en el silencio, cuando la mente empieza a perder su resalte, sus relieves, sus ornamentos, podríamos decir, todo cuanto la caracteriza como intelectual, encuentra que hay un hilo sutilísimo de luz que va conectando el cerebro con el corazón y, entonces, a la sensibilidad que ya hemos adquirido por derecho propio, por el esfuerzo de las edades, de la experiencia y, del sufrimiento, se une la conciencia. Cuando la sensibilidad y la conciencia se dan la mano, entonces, surge un nuevo tipo de hombre dentro de la sociedad: es la persona que controla la sensibilidad en todos sus niveles, ha aprendido a hacer como los buenos artífices, ha dorado el ornamento de tal manera, lo ha transfigurado tan sublimemente, que la gloria del Verbo se puede revelar a través de esta estructura magnífica, esta estructura que en lo que respecta al aspecto meramente físico está tratando de revelar belleza, un equilibrio de funciones, una radiación magnética de tipo natural y, (puesto) que en el mundo de las emociones, a medida que la sensibilidad se va desapegando de las cosas, está adquiriendo carta de naturaleza en el mundo espiritual, (entonces) vemos que tiende por su propia gravedad hacia la educación del sentimiento inefable de bondad en el aspecto superior de la mente; cuando han sido trascendidos los pensamientos y las imágenes y la persona puede comunicarse con los demás con intenciones, telepáticamente, podíamos decir, (esto) es un buen síntoma porque esta mente está albergando la verdad.

Teniendo, entonces, que lo que falta solamente en este proceso es añadirle la cualidad de síntesis. Tenemos un cuerpo físico sensible a… (corte de sonido)... que no esté tratando siempre constantemente a la búsqueda de su propia sensibilidad y, cuando se produce la ruptura de las paredes de un átomo por la efusión de energía superior, se produce el misterio de la redención, entonces, el átomo que hasta aquí era una cosa, se convierte en radioactivo por un proceso de transmutación, y el mineral más denso se convierte en radiactividad, y esto parece un poco vago y nebuloso, pero les ruego que continúen ustedes indagando en ese sentido y verán que la sensibilidad correspondiente al reino mineral es la radioactividad, precisamente.

En el mundo vegetal ya es propiamente sensibilidad o, transformación de energía que arranca del proceso de selectividad radioactiva del mundo mineral para llevar el germen al mundo vegetal, el cual adquiere caracteres ya de sensibilidad definida, como puede ser demostrado por la cámara Kirlian, estos grandes científicos de la Unión Soviética. Es decir, que el proceso de estructuración de los cálices para cada reino de la naturaleza se verifica siguiendo el mismo orden que sigue el ser humano cuando trata de incorporar dentro de sus vehículos físico, emocional o mental, la gloria del arquetipo para el cual fue programado. Y estamos tratando de programar un arquetipo que la mayor parte del tiempo desconocemos, pero, que es una realidad por cuanto nos impulsa a ascender constantemente, con dolor en el corazón a veces y, dejando jirones de la personalidad en cada recodo del camino, vamos acercándonos a esta Divinidad.

Entonces, queda hasta cierto punto claro que cada ser humano, lo mismo que cada reino de la naturaleza o que cada planeta dentro del universo, está siguiendo un proceso de sensibilidad tratando de revelar un secreto determinado y persiguiendo un arquetipo definido, que es precisamente el arquetipo manifestado a través de sus estructurados y bien definidos cálices, teniendo en cuenta que cada uno de nosotros es el cáliz que tiene que albergar el Verbo.

Yo creo que, más o menos, el aspecto sensibilidad, tal como aparece ante mi visión, ha sido hasta cierto punto comprendido, y no quisiera atraer más la atención sobre este punto porque estoy seguro de que ustedes con sus preguntas ahora, me permitirán ahondar algo más sobre la sensibilidad. Quisiera que fuesen ustedes ahora los que preguntasen algo sobre esto que acabamos de decir o, si alguna idea se les ha sugerido a través de esta conversación o de este argumento.

Conferencia de Vicente Beltrán Anglada - En Barcelona, el 13 de Septiembre de 1975
Digitalizada por el Grupo de Transcripción de Conferencias (G.T.C.) 2 de Marzo de 2007

http://trabajadoresdelaluz.com.ar/
http://compartiendoluz2.blogspot.com.es/

La Sensibilidad. Cap. 2º (Vicente Beltrán Anglada)



La Sensibilidad. II

Quisiera que fuesen ustedes ahora los que preguntasen algo sobre esto que acabamos de decir o, si alguna idea se les ha sugerido a través de esta conversación o de este argumento.

Pregunta. — En referencia a la sensibilidad. Esta sensibilidad que se siente a cierto nivel, ¿hay un proceso que uno quisiera llegar a descubrir dentro, a recibir y entonces me pregunto ¿puedo yo por asalto, como a veces se dice, o es un momento astrológico o de qué depende, porque uno se esfuerza en esta sensibilidad para descubrir el secreto o el recuerdo?

Vicente. — Yo diría que depende del esfuerzo, porque usted sabe que esotéricamente y astrológicamente se dice que los astros inclinan hacia determinadas situaciones conflictivas o no conflictivas, pero, que en definitiva es el hombre el que determina su actuación. También tenemos, y esto lo hemos definido algunas veces, como Pablo de Tarso había dicho ya, que el Reino de los Cielos puede ser arrebatado por la violencia, lo cual significa que dos personas de la misma calidad espiritual en un momento dado, avanzarán más o menos, individualmente, dependiendo del propósito fuerte, estructurado, profundo, que hayan logrado adquirir; naturalmente, que el propósito de ser y de realizar es el que crea las grandes avenidas hacia los arquetipos superiores.

Así que no podemos hablar del aspirante espiritual, del discípulo en probación o el discípulo aceptado o el iniciado o el Maestro de Compasión y Sabiduría o hablar de Cristo, el Maestro de Ángeles y de hombres, sin ver el tremendo esfuerzo que la naturaleza ha producido dentro de estos seres para poder llegar a esta estatura espiritual. Vemos personas que caen en la indiferencia en todas las cosas, que hay que sacudirlas para que comprendan el valor de un argumento o el dolor conflictivo de una situación social, entonces, ¿qué es lo que debe hacer la persona que comprende?: tratar de sacudir. Naturalmente, no vamos a hacer sufrir físicamente a una persona, pero sí podemos ser radioactivos y, entonces, con el esfuerzo que estemos constantemente desarrollando en pro del arquetipo, estamos creando las condiciones propicias para que se desarrolle y progrese el arquetipo dormido en aquellas personas que intentamos sacudir, esto se define técnicamente también como el cumplimiento de una función social.

Yo me pregunto, hasta qué punto nos damos cuenta de cuál es nuestra función social, aquella función que podemos desarrollar de inmediato partiendo del presente y empezando ya, porque estamos dentro de un proceso conflictivo dentro de la humanidad, con unas situaciones sociales que no están de acuerdo con la era técnica que estamos viviendo, que el tremendo avance científico de los últimos tiempos no está a la altura del valor moral o que el valor moral no está a la altura de la sensibilidad exquisita de la ciencia; entonces, tienen que surgir, lógicamente, por parte de la naturaleza, que es sabia en todas sus cosas, nuevas expresiones sensibles para que la gente que está dormitando se dé cuenta de que existe algo más que lo inmediato, y aquí vemos el caso de la parapsicología, el caso de los poderes psíquicos, el caso de aquello que está más allá de la ilusión de los sentidos, pero que quizá yace dentro de las emociones del mundo emocional, pero, al menos se da cuenta de que existen fuerzas en la naturaleza que nos dan noción de otras dimensiones, que es lo que hemos discutido muchas veces, la eterna pregunta que debemos formularnos de ¿qué es lo que hay entre ustedes y yo, o entre ustedes y ustedes?.

¿Qué es lo que llena este vacío inmenso que va de un hombre a otro hombre, o del hombre a Dios, o de un planeta a otro planeta dentro del Cosmos absoluto? Esto es lo que hay que preguntarse: ¿Qué es lo que hay allí? Naturalmente, como que la humanidad se está preguntando constantemente estas cosas y, el hombre está siguiendo fielmente el dictado esotérico de: “Llamad y se os abrirá, pedid y se os dará”, entonces, tiene que haber una réplica por parte de Dios, digamos así y, entonces, vienen hombres con poderes para que la gente se dé cuenta de que existen otras fuerzas en la naturaleza que las simples formas de vida que conocemos habitualmente. ¿Es que quiere significar esto que debemos apegarnos a las nuevas formas o dimensiones o energías que están surgiendo? Yo digo que esto es el sacudir divino a los hombres que están todavía en somnolencia. Me acuerdo que Ramakrishna había dicho en cierta ocasión, cuando un discípulo estaba alabando a otro ser de su ashrama, que estaba admirado porque había visto que un peregrino andaba por las aguas del Ganges, porque no tenía dinero para pagar la barca que valía dos o tres rupias, y no tenía dinero, entonces, el hombre estaba desesperado, pero se pone en oración y se siente revestido del poder y va a afirmarse por encima de las aguas y llega a la otra orilla antes aún que la barca que conducía a los viandantes y, cuando Ramakrishna le pregunta: ¿qué es lo que más te admiró de todos tus viajes, de todas tus experiencias?, y es que “he visto un hombre andando por encima de las aguas, no le habían dado lugar en la barca, entonces, él había andado gracias a la gloria divina” y, entonces, Ramakrishna le preguntó cuánto valía el pasaje de la barca, dice: “Dos rupias Maestro mío”.

“Pues entonces este milagro vale exactamente dos rupias”. ¿Se dan cuenta que los Maestros no dan importancia a los poderes, sino que dan importancia a lo esencial? Además, ¿qué es lo que había dicho Cristo? “Vosotros haréis cosas más grandes que las que yo he realizado” y, Él, había andado por encima de las aguas, según se nos dice, había curado los leprosos, había curado ciegos, había repartido con sólo dos panes y dos peces a toda la multitud, pero esto son cosas que el yoghi entrenado lo puede realizar hoy día, por esto dijo Cristo: “¿Poderes? Vosotros tendréis más poderes que yo”, porque Él está en el Monte Tabor de la Revelación y, por lo tanto, esas cosas para Él son... porque nosotros vemos jugar a los chiquillos, pero, me refiero a esto, en el sentido de que es necesario que cíclicamente la humanidad se sienta sacudida y, si no se sacude por las buenas, vienen los elementos geológicos que crean los terremotos, que crean los volcanes, que crean todas esas cosas, que en un momento están asolando la faz de la Tierra, o si extremamos esto, puede ocurrir una bomba atómica, que entra quizás en los planes del arquetipo de la naturaleza. ¿Qué sabemos nosotros? Pero, desde un punto de vista de sensibilidad es horrible, profundamente horrible, porque demuestra todavía violencia en el corazón del hombre.

Pregunta. — ¿Cuál es el significado de arrebatar el Reino por la violencia? El cristianismo al no predicar, eso que esotéricamente se llama la reencarnación y el karma, todos sabemos que dio un gran énfasis a hacer las cosas, o el máximo posible de cosas en esta sola vida, en el hecho de que no hay más que una vida, hay prisa, démonos prisa,... a aspirar a la santidad. Yo me pregunto, como que todo en este mundo tiene la cara y la cruz, ¿no habrá producido el cristianismo con dar énfasis a esa prisa por conquistar el Reino del Cielo con los dientes y las uñas mucha gente distorsionada, muchas personalidades grotescas, porque les ha inducido... a crecer, cuando todavía no estaban preparados obviamente para crecer. Yo confieso que mi método particular, personal, personalísimo, de ir creciendo espiritualmente es, pasito a paso, yo me considero que no soy lo suficientemente héroe para quemar etapas, no me siento capaz de quemar etapas, y a esta naturaleza inferior que se me revela cuando quiero hacer un esfuerzo demasiado prolongado o demasiado fuerte, señores les confieso con toda franqueza y tristeza, que le doy un caramelito para apaciguarla, y luego... otra experiencia Por lo tanto, yo pregunto: ¿no es posible que con toda la buena fe se obligue, se fuerce el crecimiento de personas que no están lo suficientemente evolucionadas, en las clausuras, en los monasterios, en los monacatos, etc., etc.?, ¿no se creen gentes como sometidas en un lecho, que para obligarlas a crecer, el uno estira las piernas y el otro le estira la cabeza con una cadena a ver si pierde un sentimiento más?

Vicente. — Bueno, eso depende mucho de la situación espiritual de la persona, porque también en los Evangelios, en la Biblia, tenemos el ejemplo de la escalera de Jacob, parece ser que la escalera de Jacob va desde lo más ignoto del mundo mineral hasta los mundos celestiales y, dice, por él suben y bajan los ángeles. Pero, en definitiva ¿qué es el hombre sino un ángel en esencia? En su pura esencia es un ángel, por lo tanto, cada cual se define por el lugar exacto que ocupa dentro de esa escalera inmortal de la vida. No puede pasar de un nivel determinado, pero, lo que sí que puede hacer es esforzarse en aquel nivel, lo cual no hacemos, porque tenemos un círculo infranqueable que nos separa de un nivel al cual no podemos acceder, porque nos falta la fuerza y nos falta la estabilidad y nos falta equilibrio. Por lo tanto, las palabras de Pablo, el Apóstol, pueden ser significativas para la persona que, en cierta manera y hasta cierto punto, esté cercano ya a las fronteras de este círculo infranqueable de su propia conciencia y, cuando pasa este círculo es que ha entrado realmente en la corriente, entonces, ya no puede paralizarse.

El esfuerzo siempre se realiza en los primeros peldaños donde la materia es más densa y donde el ánimo está más embargado por la influencia de las cosas, de las personas y, aún, de la idea de sí mismo No hay peligro, solamente el peligro a mi entender existe, cuando habiendo alcanzado ciertas etapas dentro de la sensibilidad de sí mismo, aspira a algo que no le corresponde, entonces sí que hay peligro, es como la persona que quiere educar ciertos aspectos, digamos, psíquicos en sí mismo, sin tener una mente ampliamente cualificada, ampliamente dinámica, revulsiva en el sentido espiritual, que pueda provocar una verdadera catarsis dentro de sí mismo, pues, entonces, toda aquella energía va contra él, porque le faltan fuerzas, argumentos o armas, para luchar contra aquella avalancha de fuerza. Un caso del aprendiz de brujo, que ha sido relatado místicamente como ejemplo, que quiere monopolizar los poderes del Maestro sin ser todavía un discípulo, entonces, el poder ígneo, la fuerza, el Fohat del Maestro, puede realmente destruirle.

Naturalmente, no hablaba Pablo, el Apóstol, para ese tipo de personas, hablaba para un tipo de personas que, como él y, como otros muchos místicos, veían la meta y eran conscientes al mismo tiempo de sus propias limitaciones. Cuando la persona ve la meta definida firme allá en lontananza, puede orientar sus actitudes hacia allí, puede esforzarse, pero, si no tenemos ninguna meta ante nosotros ¿por dónde vamos avanzar como ciegos, a tientas y, cayendo a cada paso? Entonces, yo creo, que la regla para situarse en el sendero, para situarse en el camino de la propia sensibilidad, es estar muy atentos al fluir de la vida y de los acontecimientos, porque si estamos atentos fuera de nosotros, si dejamos de pensar en demasía en la propia estructura personal que nos condiciona, es posible que nos situemos en (la)sensibilidad y veamos la meta, aunque sea lejana, porque, entonces, en aquella noche oscura, viendo una luz allá a lo lejos, sabemos que podemos marchar, porque allá está el hogar del Padre, allá está el arquetipo que nos está atrayendo, allí está la fuerza y allí está la síntesis de nuestra vida.

Pregunta. — ¿Cuando un hombre desarrolla la radioactividad es cuando el átomo físico permanente vibra para ponerse en contacto con el éter espiritual?

Vicente. — Sí, cuando físicamente la persona se ha vuelto radioactiva, es magnética, tiene un carisma que no es simplemente físico, sino que el físico permite que la vida de Dios se manifieste a través de cada uno de los átomos de su ser, pero esto viene porque el átomo permanente físico, que alberga la sabiduría, la experiencia física no sólo de sí mismo sino de la raza como un todo, con todas las experiencias raciales de todos los tiempos, al ponerse en vibración, al hacerse radioactivo, al hacerse sagrado, comunica (a) toda la estructura física aquella esencia de inmortalidad y, entonces, parece incluso que la persona irradia de sí mismo como proyección de la Divinidad y, (se) pone en incandescencia, está moviendo a los demás, a los que están a su inmediato alrededor, de aquellos que de una u otra manera se ponen en contacto con su aura magnética. Pero, esto no sólo en el mundo físico, porque tenemos el átomo permanente emocional, tenemos el átomo permanente mental, el búdico, el átmico y el monádico; por lo tanto, la sensibilidad física viene porque ha habido previamente una sensibilidad emocional y no se puede ser sensible en lo emocional si el átomo permanente del mundo mental no se ha hecho expansivo, radioactivo y, sagrado, que es lo que ocurre a escala macrocósmica cuando un planeta se vuelve sagrado, ¿por qué?, porque desde la misma manera que el hombre tiene siete centros o chakras, en el interior del cuerpo bioplásmico o del cuerpo etérico, en el Universo sucede lo mismo, que nosotros estamos evolucionando porque aquel Ser en el cual vivimos, nos movemos y tenemos el ser, está sujeto también a un proceso de karma y, por lo tanto, de evolución o, de encarnación; y que un planeta muere como muere un individuo cuando ha terminado su ciclo de vida kármica, entonces, esto lo podemos llevar, según el principio de analogía hermética, al Cosmos absoluto, porque todo cuanto sucede en el corazón del hombre sucede en el corazón de la Divinidad y, viceversa.

Todo cuanto sucede en la Divinidad se manifiesta en el hombre, porque el hombre está sujeto a crisis y dificultades, parecerá una herejía, porque Dios está luchando también en su propio nivel, porque desde el momento en que un ser necesita un universo o, un cuerpo para manifestarse, es que todavía no ha realizado el arquetipo de perfección señalado allá en las alturas inconmensurables de lo cósmico. Hay que ver en todo la analogía, por lo tanto, hablamos de reencarnación, hablamos de karma, como un ajuste estrictamente del mundo individual, sin saber que el karma, la reencarnación, el arquetipo, síntesis y todo cuanto puedan ustedes añadir correspondiente al ser humano, se realiza en no importa qué nivel de la naturaleza, en no importa qué reino o dimensión del espacio, en no importa qué ignorado rincón del Cosmos; es lo mismo, está reproduciéndose incesantemente este fluir y, después este abrir y cerrar los ojos, la entidad cósmica que llamamos Dios. Por lo tanto, todo es lo mismo, varía solamente la capacidad, la medida, la sutilidad, la sensibilidad, pero, en esencia, el hombre tiene la misión de crear y, cuando el hombre esté integrado en todas sus funciones, sabrá lo que es crear y creará por el poder divino porque no hará la resistencia a toda la programática divina, entonces, habrá, no seres humanos, habrá en manifestación, si usted me lo permiten, ángeles y arquetipos, dándose las manos y restableciendo en la Tierra el reinado de la justicia, que nos viene legado seguramente del principio de los tiempos.

Interlocutor. — ¿En realidad el ser el Alma eterna comporta en sí el aspecto reencarnación o no hay necesidad de este aspecto, solamente eternidad?

Vicente. — No, es que el Alma... suponiendo nosotros que siendo una chispa divina, siendo una emanación de la propia Divinidad, parece un contrasentido que como almas estemos sujetos al yugo del Karma o al movimiento de lo que se llama Reencarnación, entonces esto produce una cierta confusión, porque si tenemos la misión de reflejar un arquetipo y la mínima fracción de tiempo que nos brinda una sola vida humana es imposible realizar este arquetipo, esta perfección innata como almas. Entonces, tenemos que alargar este proceso en el tiempo para que las cualidades vayan registrándose a través de los vehículos que utilizamos y adquiramos grados de sensibilidad cada vez más profunda y sutil. Esto es lo más correcto; pero, el hecho de que se programe al individuo para una sola vida también puede significar que haya sido una tergiversación de las escrituras o una traducción inexacta de que los primeros que iniciaron los libros sagrados habían puesto como normas de vida y como metas de evolución, porque también se nos dice que el Universo se creó en siete días, o el mundo, pero en el momento que decimos que cada día, singularmente un día de Brahma que equivale a millones de años, entonces sí que es posible que asignemos a cada día un estado de evolución, o un Manvántara o un Pralaya dentro del cual suceden muchos Yugas, o muchas edades del tiempo.

Entonces, sí, técnicamente hay una razón, pero como pasa con todas las cosas de la vida, no se puede hablar al hombre como se habla al niño, porque también, refiriéndome a San Pablo, al hombre se alimenta con carne y al niño se le da leche solamente porque no puede admitir más que aquello. Entonces, quizá, en el principio de los tiempos hubo una pequeña tergiversación para evitar dar demasiados misterios al ser humano que todavía no era capaz de contenerlos. Esto pasa en el mundo esotérico que las verdades se comunican de la boca del Maestro al oído del discípulo, y se le dice “no tienes que decir nada porque esto pertenece solamente a ti porque estás en este punto de la Escalera de Jacob, y no puedes pasar de aquí y no puedes comunicarlo a otro porque le haría más daño que bien”. Yo creo que puede ser motivado en parte el que se asigne a la existencia del hombre a un solo estadio de vida terrestre que puede ser muy limitado, pues aunque sea cien años, y ya es un plazo muy largo, el hombre no tiene tiempo de darse cuenta, luego está sumergido dentro de un mundo de ilusiones, dentro de un mundo de sensaciones y dentro de un mundo de espejismos e ilusiones mentales, ¿y cómo puede en una sola vida quitarse de encima todo aquel peso? Solamente los ángeles pueden volar, en el hombre en este caso es un hombre, un compendio de espíritu, de un cuerpo físico atado a la materia más un Alma que es la que debe llevar adelante el proceso de la vida, que es el karma de reencarnación y de todas las cosas que sabemos, sea por la Biblia, por el Bhagavad Gita o por el esoterismo, lo sabemos esto constantemente.

Hay un lenguaje para los niños y hay un lenguaje para los hombres, entonces, ahí está la dificultad. Cuando el hombre analiza lo que se dice a los niños, dice “es un error”, pero es que el niño (no) está capacitado para saber lo que se dice a los hombres. Es un cosa natural. Por lo tanto, suspendo el juicio en este particular y siempre digo: puede haber una tergiversación de los primitivos significados, porque todos los que estamos aquí estamos seguros de que para realizar un arquetipo no basta una sola vida, por larga que esta vida sea, porque si hay una igualdad de principios, si todos tal como técnicamente se dice nacemos desnudos, es lógico que en un principio de los tiempos todos seremos iguales, ¿y por qué hay estas diferencias ahora?, porque unos se han esforzado más seguramente que otros. A eso se llama oleadas de vida divina que se van manifestando a través de las razas de los tiempos y de las civilizaciones, pero, en definitiva, nos están hablando de un poder que se está desarrollando constantemente en el hombre, y que penetra en dimensiones del espacio que ya no son las del cuerpo meramente físico; entonces ha venido la ciencia parapsicológica, ha venido la ciencia de la sensibilidad psíquica, han venido las reglas ocultas iniciáticas y el esoterismo que nos hablan de verdades más allá de lo que se dice a los niños, y entonces habrá que decir: “soy niño”, “soy hombre” y qué es lo que voy a decidir, o utilizando la metáfora del principio, puedo admitir la verdad más allá del libre albedrío que puede inducirme a error.

Ahí está, somos capaces de decidir correctamente, esta corrección de vida o esta libre y correcta elección es la que debe definirnos como seres realmente integrados.

Interlocutor. — Hablando de la resurrección de la carne, por un lado niega la reencarnación y por otro tiene una frase que es completamente horrorosa...

Vicente. — Bueno, pero es que ahora no estamos discutiendo lo que dice una religión determinada, pero yo digo que la reencarnación de la carne no es más que la reencarnación del espíritu porque todavía parece ser que se trafica con masa y no se trafica con valores humanos, por lo tanto, será resurrección del espíritu. ¿De dónde resurrecciona el espíritu? Del interior de la materia que condiciona su vida. Ahí sí, que al traducir, para unos será resurrección de la carne porque están en ese nivel; pero, para otros será resurrección de la vida o del espíritu, y para estos está la Gloria del Cielo.

Solamente es esto. Es un cambio de actividad, un cambio de nivel, una situación mental, quizá los albores de la fe nos lleve a situaciones conflictivas en ese mundo, pero evidentemente, lo que estamos traficando actualmente son valores sociales, valores humanos, y siempre he dicho, y repetiré siempre, que lo que define al santo del hombre ignorante, o del hombre común o corriente, es la capacidad de sacrificio en bien de los demás. Entonces aquí se define ya el camino que conduce directamente al corazón de la Divinidad, empezando por un proceso selectivo de valores interiores y terminando con el proceso de redención de todo su contenido físico, emocional y mental, porque todos tenemos este deber de redimirnos sin intermediarios, porque si Dios está en nosotros, en nosotros está el germen de todos los misterios y de todos los sacramentos, y de todas las liturgias, siendo la liturgia el acto cotidiano de la relación y el amor a los demás, dándonos cuenta que somos sacerdotes en todo momento. No hay que estar ordenados sacerdotes para practicar el amor de Dios, hay que sentirlo simplemente. El que nos ordene un obispo no nos da santidad, solamente la vida activa a favor de los demás, una conciencia social y un espíritu de síntesis puede darnos esta oportunidad de ser sacerdotes, de ser hermanos de los demás, cumpliendo los sacrificios y desarrollando los misterios y proclamando los sacramentos.


Conferencia de Vicente Beltrán Anglada - En Barcelona, el 13 de Septiembre de 1975
Digitalizada por el Grupo de Transcripción de Conferencias (G.T.C.) 2 de Marzo de 2007

http://trabajadoresdelaluz.com.ar/
http://compartiendoluz2.blogspot.com.es/

El Proceso de Transmutación de la Substancia. parte 1 (Vicente Beltrán Anglada)



V.B. Anglada
El Proceso de Transmutación de la Substancia. I

Prana. Prana es la substancia que, convenientemente asimilada, permite la continuidad del proceso de la vida, relacionado también con el éter y con esta substancia, a medida que el hombre —la mujer, el ser humano— evoluciona, va desarrollando un aspecto psicológico particular, más sutil, más en consonancia con su proceso evolutivo. 
Entonces vamos introduciéndonos ya en el campo de las facultades, de otras dimensiones, el imperio sobre lo físico, sobre el tipo emocional, sobre el aspecto mental, hasta hacer contacto con algo que está más allá y por encima de estos vehículos. Este yo trascendente del cual se ocupa la psicología trascendente, y que constituye y ha constituido siempre la meta de los verdaderos investigadores.

Hablamos también de dos aspectos muy definidos dentro del individuo, por un lado le definimos un aspecto, digamos, que tiende hacia la materialidad, hacia el aspecto más grosero de sí mismo y que esotéricamente toma el nombre de El Guardián del Umbral; por otra parte, reconocimos coexistente con esta entidad creada a través de las generaciones, otra entidad consciente denominada esotéricamente El Ángel de la Presencia. Es decir, que el hombre, el ser humano, está desenvolviendo sus actividades constantemente entre dos polos, un polo positivo y un polo negativo, por un lado el Guardián del Umbral, que también toma el nombre de demonio, y por otro lado el Ángel de la Presencia, que también toma el nombre de ángel, y naturalmente todo este proceso es el campo de atracción y de repulsión, la contracción solar del corazón del Sol, su sístoles y su diástoles, que con su impulso permite la respiración de todos los seres creados, hasta coincidir en la gran respiración cósmica, que, manifestada a través de nosotros, permite dinamizar nuestro proceso hasta alturas indescriptibles.

Hablamos también de la ilusión mental, cómo la persona cuando le falta este mínimo de atención o de observación hacia todo el contexto que le rodea, viene a caer precisamente en una serie de ilusiones, y si precisamente estamos introduciéndonos, vía esotérica, hacia este mundo desconocido del éter, de la cuarta, de la quinta y de otras dimensiones del espacio todavía no controladas, ni establecido contacto con el hombre, es porque estamos en una época en la cual el proceso de la vida tiende hacia síntesis, hacia un dinamismo vital que tiene por objeto ser consciente de lo que científicamente podía ser denominado: los espacios intermedios, aquello que existe entre ustedes y yo, o entre ustedes entre sí. 

Cuando sepamos exactamente qué es lo que existe entre un ser y otro ser, qué es lo que lo galvaniza, qué es la energía que se mueve en este nivel inconsútil que es el éter, empezaremos a desarrollar conscientemente otros vehículos, además del físico, el emocional y el mental concreto. 
Entraremos en una dimensión abstracta, y entonces podremos contemplar la vida desde lo alto de la montaña y no desde el valle, donde existe la ilusión, y donde existe siempre la fantasmagoría más tremenda y el imperio de la duda, del temor, la desesperanza y todo cuanto lleva el hombre a maya, 
el proceso kármico, el proceso de vinculación con las cosas pasajeras y la pérdida completa del espíritu de eternidad que está en todos los seres humanos.

Entonces —ya para terminar—, hablamos de una técnica para purificar el individuo, para transformar lo que se llama el Guardián del Umbral en el Ángel de la Presencia, y hablamos brevemente y científicamente de la ciencia del exorcismo —que ahora esta de moda—, que es una técnica que se ha empleado desde luengas edades para facilitar el equilibrio de las razones antagónicas que existen en el individuo, y que a través de la tradición ha venido propagándose hacia nosotros en forma de un figura espantable, una figura horrible con la denominación de demonio, los asuras digamos del hinduismo, del brahmanismo, y los ángeles o los devas también del brahmanismo, pues estos están en todas las religiones. 

Tienen por objeto llegar a establecer un día un equilibrio perfecto, a fin y a efecto que el individuo pueda encontrar entonces su propia y única realidad, esta realidad que es el Yo, que es aquello que está por encima de la limitación de los sentidos, de la atracción de las emociones y de los sentimientos, y que está en alturas trascendentes de equilibrio y razonamiento estable.

Llegados a este punto ya podemos empezar a (comentar) un proceso que se está realizando actualmente a través precisamente de la ciencia, que es: 

El Proceso de la Transmutación de la Substancia.

Antiguamente los alquimistas, que fueron los precursores de la química, estaban buscando el oro a través de la dignificación de los metales viles como el hierro y el plomo para convertirlos en oro, y el trabajo aparente era de buscar una transmutación meramente física, pero el verdadero alquimista, el verdadero Maestro en esoterismo, está buscando una transmutación que nada tiene que ver con la conversión del hierro o del plomo en oro sino que tiene por objeto restar energía al Guardián del Umbral y convertirlo en el oro del Ángel de la Presencia, y todo el proceso de la evolución desde el principio de los tiempos está en separarse del campo magnético o gravitatorio del demonio, esta entidad que nos ha venido facilitada a través de las generaciones por la tradición y quizá a veces por la superstición. 

Pero, ¡cuidado!, tengan ustedes en cuenta, que realmente existen cosas en el universo donde nos movemos, donde vivimos y donde tenemos el ser, que todavía no han encontrado explicación científica, en tanto que la filosofía esotérica desde hace siglos y siglos está ya intuyendo lo que hay más allá y por encima de los sentidos, de las emociones y aún del pensamiento más profundo e indescriptible. Por lo tanto, si vamos a crear una nueva sociedad, una Nueva Era, dentro de la cual el proceso de la vida debe dignificarse hasta el extremo de que el hombre se convierta en un ángel, deberemos pasar por un proceso de transmutación, una transmutación física que lleva a la integración del cuerpo físico, una transmutación de lo físico hacia lo emocional, para convertir en radioactivas todas las células del mundo emocional, y llegando aquí, transmutando constantemente el proceso, debemos llegar a purificar la mente de todo peso objetivo, de toda realidad pasajera, para que se comprenda cuál es la génesis que está vibrando más allá y por encima del yo actual, del campo actual de nuestras percepciones. 
Y entonces ya nos estamos introduciendo en esta cuarta dimensión, de la cual no sólo tenemos que ser conscientes sino plenamente autoconscientes, es decir, capaces no de ser una pequeña parte oscilante dentro de la historia genética también del plano emocional, porque también tiene sus genes, sino de ser conscientes de nosotros en relación con la panorámica de lo que estamos observando, y que empieza, en algunos casos, en el fenómeno del sueño. Porque en el sueño a veces nos damos cuenta de que estamos soñando, ya es un principio de autoconciencia astral, pero plenamente astral significa que el campo de las emociones debe ser tan exquisitamente llano y tan cuidadosamente trillado, que ninguna emoción grosera sea capaz de apoderarse de su dominio; es decir, que cuando hablamos del Guardián del Umbral, estamos refiriéndonos concretamente a un hecho social, y aunque parezca algo inaudito es la realidad, porque, ¿qué conocemos de nuestro ambiente?, ¿qué sabemos de las corrientes de pensamiento o de emoción?, ¿qué sabemos de estos sentimientos de integridad y de belleza, que se introducen por no sabemos qué misteriosa alquimia dentro del cuerpo emocional o dentro de la mente? Pues precisamente el estudio de esos problemas debe constituir el punto de partida para el hombre social de la Nueva Era, porque si no comprendemos exactamente el sentido del Templo de Delfos “Conócete a ti mismo”, con todas las dimensionalidades del ser, no solamente reconocerse como el “yo” sino como señor de los sentidos, señor de las emociones, señor de los pensamientos, señor de todo el campo de aquello que nace y muere, porque Él está por encima de la vida y de la muerte, está por encima de la Rueda de Samsâra que lleva a la muerte y al nacimiento; y por tanto, todas estas cosas que vamos a decir, y que no deben ser aceptadas porque lo diga una persona en la cual se confía, sino que sea el producto de un razonamiento, de una lógica, de un proceso de estructuración de este gran monumento que es el pensamiento humano, para llegar a la conclusión finalmente de que realmente sabemos muy poco. Reconocer esta humilde aceptación es el principio de la búsqueda, porque a medida que vayan avanzando dentro de las dimensiones del espacio serán conscientes de unas perspectivas, yo diría, bordadas por crepúsculos de ensueño, donde la mente es capaz de paralizarse y no puede hacerlo porque debe continuar su búsqueda constantemente. 
No hay nada peor para el individuo que crearse una meta, o crear una estructura. Cuando creamos una meta ya estamos limitando la visión, ya estamos limitando la longitud eterna del pensamiento, estamos auto-ofreciéndonos en holocaustos de falsos valores, pero si continuamos la búsqueda del proceso, si continuamos observando, si queremos ser seres realmente sociales, debemos empezar a reconocer que el misterio que aguarda al hombre en esta Nueva Era es adueñarse de la cuarta y de la quinta dimensión, reconociendo un hecho innegable, y es que en cada dimensión, en cada plano oculto de la naturaleza y en cada rincón del cosmos, hay un secreto para el hombre. 
Y que el hombre debe esforzarse constantemente para recoger esta ofrenda de los dioses, este fuego, este sol de Prometeo y llevarlo con toda su riqueza dentro del corazón, si no es así no podrá reconocer nunca los valores del espíritu y jamás tendrá un entendimiento capaz de revelar aquel “yo” esotérico, aquel arquetipo para el cual ha sido programado.

Conferencia de Vicente Beltrán Anglada
En Barcelona, 12 de Abril de 1975
Digitalizada por el Grupo de Transcripción de Conferencias (G.T.C.) 14 de Diciembre de 2007
http://www.sabiduriarcana.org/

http://trabajadoresdelaluz.com.ar/
http://compartiendoluz2.blogspot.com.es/

El Proceso de Transmutación de la Substancia. parte 2 (Vicente Beltrán Anglada)



V.B. Anglada
El Proceso de Transmutación de la Substancia. II

No olviden ustedes unas palabras del evangelio, de Cristo: “El día del juicio -todo es simbólico naturalmente- os serán tenidas en cuenta incluso vuestras palabras inútiles”. Ya no-solo las palabras insanas, la murmuración, la crítica o la maledicencia, sino las palabras lanzadas sin ton ni son, y que constituyen como un bumerán, un arma que vuelve contra aquel que las ha emitido, constituyendo el principio del karma. 
Y si van ustedes, en el proceso estructural del universo, ya, buscando la aceptación mística de lo que ocurre en los elementos de la naturaleza, la tierra, el fuego, el aire y el agua, e interpretan esto desde un punto de vista esotérico, como que estos elementos tienen vida, y que esta vida es consciente, y que dentro de los elementos existen entidades que lo componen, que lo constituyen, y que se llaman elementos de la naturaleza, y que estos están actuando en y sobre el individuo constantemente, tendrán materia para pensar en grandes proporciones. Ya se estarán introduciendo en el campo magnético de lo que será el hombre del futuro, el hombre que interpretará la voz de los ángeles y al propio tiempo será capaz de cumplir con su cometido, de dominar las fuerzas elementales de la naturaleza a través los cuatro elementos conocidos, la tierra, el aire, el fuego y el agua, porque dentro de estos elementos está la vitalidad de Dios y esta vitalidad es la que crea la estructura del universo, y que el éter es el transmisor de la verdad de la divinidad, y en los cantos antiguos se dice que el éter es la sangre de los dioses, luego significa, que realmente estamos inmersos en la sangre del propio Dios. 
Y cuando esotéricamente se dice: En Él vivimos, en Él nos movemos y en Él tenemos el ser, estamos diciendo que estamos dentro de la sangre del propio Dios, y que dentro de esta sangre los cuatro elementos tienen que depararnos el motivo de futuras creaciones.

Ustedes, y todos en general, de pequeños se nos ha enseñado que existen elementos invisibles, las hadas de los bosques, de las flores, los enanitos de la tierra, las ondinas del agua, los silfos del aire, las salamandras del fuego, pero ha quedado como un cuento infantil, como algo solamente para las mentes infantiles, y no obstante, lleva la tradición de lo real, de lo que sucede en el éter, de aquello que está más allá y por encima del entendimiento actual. 

Estamos programados para tener a nuestra disposición las fuerzas condensadas y las energías pletóricas de la vida de Dios, que es el éter, la multidimensionalidad del espacio, el poder que promueve toda posible evolución, y aquel poder que crea el principio y el fin de todas las cosas, que es la serpiente mordiéndose la cola del Brahmanismo, el día y la noche es la misma cosa, es la oposición del mismo proceso, los crepúsculos y las auroras, los días y las noches. Todo está conjuntamente, y el día que la persona aprenda a reconocer esto dentro de otra dimensionalidad sabrá cuál es el proceso que debe seguir para tener a su control aquellas pequeñas vidas que se agitan en el éter, ya sea en el agua, en el aire, en el fuego o en la tierra, para convertirse en un proceso místico de integración, en un perfecto Hijo de Dios aquí en la Tierra.

Esto es fundamentalmente el objetivo de estas conversaciones esotéricas, y si alguna cosa parezca extraña ruego solamente que se medite, que se piense en aquello que hemos aprendido, en los sueños de cuando éramos niños. Qué pasaba en nosotros cuando éramos puros todavía, cuando la mente todavía no estaba contaminada por el pensamiento, cuando no sentíamos el agobio del deseo, cuando estábamos inmersos todavía en aquella mística cuarta dimensión de la cual proveníamos, para saber que estamos ahora reproduciendo un proceso que debe seguir contrariamente las agujas del reloj de la vida actual, debemos dar un giro completo de 360º grados, volver al principio de lo que fuimos, para reconocer en cada vuelta del nuevo camino cuál es la espiral que debemos coger y cuál ha de ser nuestro verdadero camino. Porque estamos hablando de integración, en yoga se habla de integración de los vehículos de la personalidad, se nos habla de respiraciones, se nos habla de posturas, pero, ¿se ha meditado bien profundamente el significado de las asanas, por ejemplo, de las respiraciones, de todo el significado de la concentración y que cuando se nos habla de integración espiritual o material en cualquier vehículo, se nos está dando una idea de que en nosotros está ardiendo este fuego promotor de lo creado, y que debemos utilizar este fuego para producir cosas mejores, tal como dijo Cristo? Entonces, el proceso es de un estudio constante de todo aquello que ahora se presenta ante nosotros como una interrogante, hay que llamar a la puerta de los misterios para que los misterios respondan, hay que llamar para que nos abran la puerta de esos misterios, hay que pedir constantemente, porque pidiendo e interrogando al futuro es cuando seremos libres en el presente. 

Y esto es precisamente lo que debemos hacer constantemente, ser conscientes en el presente de todas las dimensiones para saber lo que es el gozo de la integración. 
La integración solamente del cuerpo físico exige años y años de lenta y estructurada práctica. 
Existe una concentración constante de estos límites y fronteras que nos hemos autoimpuesto, debemos estar constantemente pendientes de la influencia del tiempo que está pasando y no dejar pasar ni un solo minuto sin tener una responsabilidad respecto a este minuto, que es cómo se libera uno del karma, es decir, del destino nefasto que aparentemente viene transmitido por las estrellas. No es así. Las estrellas nunca pueden obligar al hombre a realizar algo que está fuera de sí, las estrellas solamente nos inclinan, indican un camino, tú debes decidir si has de seguirlo, y esto es precisamente la base del esoterismo: que sintiendo la influencia de las estrellas puede dominar su influencia a través del estudio concentrado de esta obligación autoimpuesta, de esta regulación incesante de la vida, de este poder inmenso sobre los elementos y sobre los éteres, para llegar a un punto de concentración en cada uno de los cuerpos
 y vehículos capaces de producir por esta fuerza impulsiva de invocación una gran integración de principios. 
Y entonces podremos ver, reconocer y saturarnos del principio del reconocimiento divino, veremos que realmente cuanto nos dijeron los sabios del pasado, los grandes filósofos, lo que vivieron los místicos y lo que nos ha legado a nosotros la tradición, tiene su punto de aceptación real, pero no hay que reconocerlo mentalmente como un nuevo conocimiento, que es lo que ocurre desgraciadamente con el esoterismo, se está reconociendo integralmente el esoterismo. 
Se está simplemente estudiando, reconociendo, el esoterismo, pero ¿existen realmente vidas esotéricas?, ¿existen discípulos en el mundo? Esto naturalmente es un desafío impuesto a nuestra condición de pensadores, de observadores de este proceso que está a nuestro alrededor constantemente. 
Por tanto, si somos capaces de aceptar el desafío de los hechos, si somos capaces de reconocer que sabemos muy poco en relación con lo mucho que hay que aprender, y que aun lo poco que sabemos es solamente de tipo intelectual, no nos extrañemos que la sociedad esté en crisis. 
Que los valores fundamentales del espíritu estén relegados a un segundo, tercero, cuarto o quinto término, y que solamente exista un principio de separatividad y de egoísmo, y que existan guerras y conflictos por doquier, porque todo este proceso está llevado por este poder del hombre que tiene sobre los elementos. 
Porque, naturalmente, se nos dice en táctica militar, por ejemplo, la guerra es el principio que nace de dos voluntades opuestas, no es más que reconocer que constantemente existe en la sociedad —porque existe en el individuo— una oposición constante contra sí mismo o contra los demás, y que solamente cuando el hombre tiene paz es cuando se siente unido a los demás. Cuando exista un proceso estructural armonioso y equilibrado en marcha y la sociedad puede (podrá) convertirse entonces en un arquetipo de lo que debe ser la verdadera sociedad.

Conferencia de Vicente Beltrán Anglada
En Barcelona, 12 de Abril de 1975
Digitalizada por el Grupo de Transcripción de Conferencias (G.T.C.) 14 de Diciembre de 2007
http://www.sabiduriarcana.org/

http://trabajadoresdelaluz.com.ar/
http://compartiendoluz2.blogspot.com.es/

El Proceso de Transmutación de la Substancia. parte 3 (Vicente Beltrán Anglada)



V.B. Anglada
El Proceso de Transmutación de la Substancia. III

Así que tenemos una gran responsabilidad por el solo hecho de aceptar —aquellos que lo acepten como cosa real y natural— 
el principio de que estamos inmersos en un éter y que este éter está ocupado por una multitud de vidas que desconocemos, y que estas vidas son las que traen a nosotros un control o un descontrol, un equilibrio o un desequilibrio, una paz o una guerra, un principio de unidad o un principio de separatividad, ya estamos nuevamente hurgando en el misterio del Ángel del Umbral y del Ángel de la Presencia, porque están dentro de nosotros. Cuando la mente está actuando positivamente en el éter, está atrayendo unas substancias inteligentes, un campo magnético que crean esas substancias a nuestro alrededor que nos aísla de todo complejo de mal, y cuando estamos inmersos en los grandes problemas sociales o individuales o personales o familiares, estamos al mismo tiempo atrayendo una considerable cantidad de elementos y energías que constituyen un campo gravitatorio que es el germen donde se apoya, crece
y se desarrolla el Guardián del Umbral. ¿De quién depende entonces el proceso estructural de la vida? Todo lo tenemos a nuestro alrededor, solamente debemos desarrollar la capacidad de recibir lo mejor y de rechazar lo peor, lo bueno y lo malo, las tinieblas y la luz están constantemente dentro del corazón humano, en este vaivén del principio de analogía hermética de polaridad. 
Cuando nos quedemos centrados en un punto estable, cuando el mecanismo de recepción de las energías, cuando el poder de la mente tenga abiertos los cauces de la intuición, cuando el corazón sea casto, cuando el sentimiento haya logrado penetrar dentro de la radioactividad divina, cuando pueda expresar un sentimiento realmente creador, entonces podremos decir que estamos en contacto con estas fuerzas angélicas de la naturaleza, y que ellas colaboran con nosotros para que nosotros como seres humanos realicemos aquel arquetipo para el cual hemos sido programados. Este es un proceso que hay que estudiar de una manera no mecánica, (sino) de una manera sentida, sintiendo que el corazón… (se produce un corte de sonido) … Dios cósmico puede ser el cuerpo emocional de no importa qué Logos Supercósmico, por el cual, está la cosa de una manera que va extendiéndose la mirada por el infinito, que hay que reconocer que el hombre no puede señalarse una meta porque es perderse y es perder de vista lo insondable de lo eterno. ¡Sí!, podemos, debemos, vivir todas las dimensiones del espacio, por eso las conversaciones esotéricas, las conversaciones que tienen que ver con la unidad, no de pensamiento sino de alma entre nosotros, debe capacitarnos para hacer un vacío dentro del éter contaminado por los pensamientos y por las emociones degradantes, y reconocer, 
vía el espíritu, que realmente podemos y debemos dominar estas dimensiones.

Para más aclaración, señora, la cuarta dimensión que tanto está la ciencia tratando de buscar y que todavía no ha alcanzado, es el cuerpo emocional, es el plano emocional. 

Que la quinta dimensión es el plano de la mente, si somos autoconscientes mentales, no simplemente conscientes mentales, sabremos de lo qué es realmente el quinto principio cósmico a través de la mente de Dios, que es el quinto plano de la naturaleza, y que se manifiesta como mente en nosotros. 
Y si vamos ascendiendo todavía más, vienen las otras dimensiones, y a través de un proceso místico, llamado iniciación, vamos penetrando estos misterios, a través del cómputo, digamos, correcto, claro y concreto de esas dimensiones, poder establecer un contacto vía cerebro y no ya vía intuición, sino que la intuición ha establecido un contacto tan perfecto con nuestra mente, y la mente la ha transmitido tan fielmente en el cerebro que podemos vivir constantemente en el estado de samadhi, en el estado puro de iluminación. 
Y esto es lo que hacen los grandes Maestros de la humanidad, sean reconocidos o no, pero un Maestro de esta categoría quizá lo encontremos por la calle y no sepamos reconocerle, porque así viene la palabra santa: “Pasará el Maestro por tu lado y tú no lo vas a reconocer”, porque estás en otra dimensión. 
Hay que estar en la propia dimensión del Maestro para que el discípulo pueda reconocerlo, si no es así, no existen discípulos, discípulo es todo aquel ser capaz de establecer contacto consciente con el Maestro en su propia dimensión. 
No tiene que esperar nunca que descienda el Maestro, debe ser el discípulo quien debe ascender por la ruta del arquetipo hasta decir: “Yo estoy aquí, Padre, hágase tu voluntad”, que es la memoria mística de todos los grandes buscadores e investigadores de las leyes del espíritu.

Interlocutor.— ¿Este sentido puede ser consciente o inconsciente, el contacto con el Maestro?

Vicente.— Realmente no se puede establecer contacto inconsciente con el Maestro.

Sra.— Quiero decir, en estado de vigilia o en estado de sueño.

Vicente.— En estado de sueño sí, pero eso no es inconsciente, eso es consciente, ¡eh!

Sra.— Sí, eso quería decir.

Vicente.— Se puede establecer contacto con un Maestro, y cuando esotéricamente hablamos del Maestro nos estamos refiriendo a un ser que ha trascendido la vida humana, y que por tanto está viviendo en un plano al cual solamente tiene acceso aquel que por vía mística ha logrado controlar sus cuerpos y ha establecido un vínculo, un antakarana, de relación entre su mente y la mente poderosa del Maestro.

Sra.— Quiere decir que en este estado él se acuerda, cuando no nos acordamos no ha pasado nada.

Vicente.— Sí, sí, exacto, es decir, que no hay ninguna experiencia realmente espiritual y mística que no deje sus señales en el cerebro o en el corazón. 

De ahí que hay que liberarse de la ilusión de haber establecido contacto con el Maestro. No hay que ser nunca extravagante en estas cosas, no podemos establecer contacto con el Maestro si no estamos en su propia dimensionalidad, hasta donde él se digne descender, y nunca será más abajo del plano mental superior. Así que todas los sistemas de yoga, todos los sistemas de entrenamiento espiritual-esotérico, y todas las escuelas esotéricas del mundo, están preparando al hombre sólo y únicamente para que pueda establecer contacto con el ser superior que llamamos el Ángel Solar o el arquetipo humano, porque una vez se establezca contacto con este vínculo de relación, con esta Alma o Yo Superior, entonces se puede afirmar sin duda alguna que desde aquí es fácil establecer contacto con el Maestro, y entonces el Maestro puede dar su mensaje a su discípulo y el discípulo a su vez lo transmite al mundo, a todos los seres humanos. Es la Ley, y siempre ha sido así y siempre será así, es la afinidad de los arquetipos celestes.

Conferencia de Vicente Beltrán Anglada
En Barcelona, 12 de Abril de 1975
Digitalizada por el Grupo de Transcripción de Conferencias (G.T.C.) 14 de Diciembre de 2007
http://www.sabiduriarcana.org/

http://trabajadoresdelaluz.com.ar/

El Proceso de Transmutación de la Substancia. parte 4 (Vicente Beltrán Anglada)


V.B. Anglada

El Proceso de Transmutación de la Substancia. IV
”Tú debes realizar la gran proeza de redimir toda la substancia que esta aquí y devolvérmela a mí pura y redimida, tal como salió de mí”, de ahí que en el hombre está el proceso del principio y el fin de todas las cosas, y que realmente en este incesante fluctuar de un lado hacia otro, buscando constantemente el ideal —como decía la señora—, estamos realmente buscando a Dios constantemente, y al buscarle estamos redimiendo cada vez más porciones de nuestro cuerpo, de nuestro cuerpo emocional o de la mente, para llegar todo esto hacia arriba, al Yo, y de decir: “He ahí, he redimido todo esto, éste es mi trabajo, éste es mi karma, dadme mi destino”, y entonces viene la Palabra de Dios y dice: “Éste es mi Hijo muy amado en quien tengo puestas todas mis complacencias”, y desciende místicamente la paloma, que es el Cristo en ti esperanza de gloria, y se convierte el hombre en una entidad celeste, en una entidad divina.

Interlocutor.— Podría aclarar, cuando una persona piensa, por ejemplo, en un Maestro que no conoce, en el momento que piensa se plasma una imagen, ¿es esa imagen que viene a la mente de uno o es tu mente que va a ésta imagen?

Vicente.— Bueno, la imagen del Maestro no podemos determinarla. Vamos a ver, la mente del hombre por su propia creación es capaz de crear una imagen, y todo el mundo crea imágenes, ya sea del Maestro si tiene aspiración hacia el Maestro o porque ha visto alguna fotografía del Maestro, y situarlo como una ofrenda más al plano mental. 

Pero como hay muchas personas que piensan en el Maestro, vamos a poner al Maestro Jesús, por ejemplo, que es el más conocido en Occidente, una idea o una imagen del Maestro Jesús de una persona, automáticamente toma cuerpo en el plano mental, por la acción de los devas, ya estamos aquí; otra persona está creando asimismo una imagen del Maestro Jesús y también queda situada en el plano donde está situada la otra imagen porque está más o menos dentro de un plano de devoción. 
Cuando hay millones de personas que están pensando en una idea definida, aunque distinta del Maestro Jesús, tendremos en el plano mental una imagen del Maestro Jesús que no será el Maestro Jesús, que será una idea que tiene la humanidad del Maestro Jesús, entonces, una persona que tenga una cierta predisposición a ir al plano de la mente puede captar una idea o un significado o una imagen propio de esta forma que ha creado la humanidad del Maestro Jesús y cae en la tentación de decir: “He establecido contacto con el Maestro Jesús”, cuando lo que realmente ha hecho es ponerse en contacto con una forma de pensamiento del Maestro Jesús creada por la humanidad.

Por lo tanto, lo que hay que hacer es buscar al Maestro Jesús en el corazón, y no pensar en arriba y abajo, porque cuando estamos reproduciendo la imagen del Maestro es que estamos alejados del Maestro, cuando el Maestro establece contacto con un discípulo es porque el discípulo lo tiene ya en el corazón, no como imagen sino como realidad. ¿Pueden establecer ustedes la diferencia que existe entre un contacto mental con la figura de un Maestro hasta sentir al Maestro dentro del corazón? Otro desafío para nuestra actividad de observadores, de cronometradores de la ciencia divina. 

Así que, lo mismo que ocurre con el Maestro Jesús puede pasar conmigo, porque cada uno de ustedes tiene una idea de mí que no será igual. 
Pues bien, ustedes tendrán una idea del Sr. Beltrán o de cualquiera de ustedes en el plano mental; los que están aquí esta noche pensarán algo de mí cuando recuerden la experiencia de contacto, pero ninguno tendrá la misma característica debido a los matices del entendimiento, al colorido, a la intensidad con que han sabido seguir la conversación, y si sueñan al Sr. Beltrán dirán: 
“El Sr. Beltrán me ha dicho esto, he estado con el Sr. Beltrán”, y han estado con la forma mental del Sr. Beltrán que han creado ustedes. Entonces, fíjense si es difícil encontrar la verdad dentro del mundo de la ilusión, teniendo en cuenta que el pensamiento humano es creador por algo, porque al pensar creamos un campo magnético, que este campo magnético según su grado de densidad está atrayendo la actividad o bien de los devas o de los asuras, o bien de los ángeles o los demonios, tal como los conocemos más. 
Y, naturalmente, si una persona piensa mal del Sr. Beltrán y otra piensa en bien, estarán luchando en el plano mental dos ideas superpuestas. Ahora bien, cuando en un país o en otro país, están pensando las gentes así de los gobiernos, o pensando cómo haríamos esto o cómo haríamos nosotros si estuviéramos en el poder, realmente están creando imágenes de los hombres de estado que no son reales y, ¡cuantos de nosotros no hemos soñado a Franco algunas veces! 
Y qué buen hombre, no sabemos que estamos con una forma de pensamiento creado por la nación, y que esta imagen y que lo que entraña para nosotros es solamente que tenemos un gran poder de proyección. 
Vamos a hacer una experiencia en conjunto un día u otro de pensar en un mundo real para todos, en un mundo donde no existan penas ni conflictos, ni odios ni dificultades, y vamos a plasmarlo en el plano mental, porque por ley de afinidad, por esta ley del bumerán que se lanza y vuelve a ti, llevando a ti lo bueno y lo malo que has sembrado, entonces podemos formar un mundo mejor, pero, esotéricamente, y aconsejo mucho esto, no pensemos nunca hasta que estemos seguros dentro del corazón que hemos establecido contacto con un Maestro, es decir, con un habitante del 5º Reino de la Naturaleza.

Interlocutor.— Entonces no podemos ir en contacto de ningún Maestro, ¿pueden llegar a algunas personas por alguna gran meditación en contacto con los planos superiores espirituales dentro de ellos mismos?

Vicente.— Naturalmente. Es que no hay que buscar el Maestro para encontrarnos a nosotros mismos, porque el gran principio espiritual es que tú eres tu único Maestro, ya se nos dice, “estas hecho a imagen y semejanza del Creador”, y el Creador está por encima de todos los Maestros. Por lo tanto, no se trata de un compromiso con el Maestro, el Maestro existe como una realidad inmanente y trascendente, y está en nosotros en forma inmanente porque todavía no lo hemos realizado, y está trascendente en cuanto nosotros tenemos la posibilidad de actuar algún día en los niveles donde actúa el Maestro, pero la escuela máxima del yoga es la que dice bástate a ti mismo, no busques el apoyo de nadie en tu búsqueda de Dios, porque tú eres tu único Maestro. Por lo tanto, cuando decimos conócete a ti mismo, estamos tratando de llegar a unas alturas del yoga donde todavía prácticamente no se ha llegado, que es la síntesis, buscar el Maestro interno, o Cristo en ti esperanza de gloria. No se trata de un Cristo histórico, tal como acostumbramos a creer, se trata del Dios Universal que bajo la forma de Cristo o el nombre de Cristo, está en nosotros. Por lo tanto, cuando nos referimos al Maestro, es referirnos a aquellas posibilidades que tenemos nosotros de poder conquistar la altura de un Maestro. Que el Maestro tenga contacto social con nosotros es lo más lógico, porque la ciencia de la vinculación, del cual el éter es el agente, indica que los soles, los planetas, los satélites y las galaxias están unidos formando una familia, y que existen visitas periódicas de elementos celestes de unos y otros planetas, y que todo planeta tiene vida diga lo que diga la ciencia, porque la ciencia está operando con medios mecánicos y el espíritu de Dios esta más allá de esas cosas.

Por lo tanto, la búsqueda del Maestro debe ser el objetivo del yoga, el Maestro Interno, y cuando realicemos el Maestro Interno veremos lo que pasa. 

Pero antes vamos a buscar el Maestro interior, teniendo en cuenta una cosa fundamental, y esto lo recuerda mucho Krishnamurti, que si estamos pendientes de la ayuda del Maestro perderemos la facultad, la capacidad de trabajar por nosotros mismos, de ser creadores, y entonces al perder la creación caeremos bajo el yugo de la tradición o de la teología, o bien del dogma. El yoga es la escuela del espíritu para llevar el hombre de la oscuridad a la luz, de lo irreal a lo real y de la muerte a la inmortalidad.

Interlocutor.— Tenemos o vivimos un poco bajo la influencia de los asuras y de los devas, según está el mundo parece que hay más cantidad de gente mala, con las guerras y todo, ¿es que los asuras tienen más fuerza que los devas sobre la mente humana?

Vicente.— Bueno, es que no se trata de que los asuras o los demonios tengan más influencia que los ángeles o los devas, sino que el hombre virtualmente por su poder invocativo, según su estado de evolución y según los humores del ánimo, atraerá, o bien asuras o devas; (es real) que existe por ejemplo una atracción de asuras en cantidad considerable, asuras es el nombre de estas fuerzas de la naturaleza que desconocemos pero que constituyen una de las vidas de algunos de los elementos de la naturaleza. Es decir, que cuando hablamos del ángel y del demonio dentro del hombre, estamos hablando de que existen realmente fuerzas en el éter, y que nosotros podemos monopolizarlas, y que no existe ninguna forma de pensamiento que no esté habitada por un deva o por un asura, siendo los asuras un aspecto inferior de los devas, una jerarquía de devas.

Sra.— Lo que nosotros consideramos como el bien y el mal.

Vicente.— Exacto. Es decir, que vamos bajando de gradación y encontramos los elementales de la naturaleza, ¿o es que creen ustedes que las piedras o las plantas y el agua se construyen por si solas? Son esos elementos que crean el agua, son ellos los que vitalizan la atmósfera, los que dan vitalidad al fuego, y naturalmente, la persona que es capaz de integrarse a sí misma, integra a sí y en sí a los cuatro elementos de la naturaleza, y tiene poder sobre la tierra, sobre el agua, sobre el aire y sobre el fuego. 

Un mago —un mago blanco y un mago negro también con poderes—, puede encender y apagar la luz a voluntad, puede andar por encima de las aguas, puede romper algo a distancia por el poder de la mente, que no es más que crear un campo magnético de asuras, que trabajan con las fuerzas elementales de la naturaleza, o puede crear el misticismo de la levitación, o puede crear también el contacto angélico en los altos niveles del sistema solar. Somos creadores siempre, pero distingamos constantemente que dentro de nosotros y en el fondo del corazón hay la posibilidad del bien y del mal, y que si vamos avanzando en el camino del bien atraeremos a nosotros los devas, los ángeles del Señor, los elementos benéficos de la naturaleza, y que si trabajamos en el aspecto negativo con los malos pensamientos, emociones indeseables y errónea conducta, estaremos repletos, rebosantes, en nuestra aura de asuras o de demonios.

Pero no tengan miedo a la palabra, porque es científicamente —vamos a analizarlo en un sentido puramente científico y no desde el ángulo de la tradición—, y fíjense bien, que todas las iglesias del mundo, y no hay ceremonia alguna ritualística ya sea de la masonería o de cualquier aspecto de síntesis, que no esté trabajando con estos elementos y que no utilice el incienso, o el sándalo o las campanas, ¿por qué? Porque el ruido, el aroma, atraen, se han preguntado alguna vez por qué existe el incienso en las iglesias, o en los ritos religiosos, o en los ritos mágicos, y la espada, la cruz y la campana son símbolos mágicos para atraer estas fuerzas de la naturaleza. 

¿Por qué perdura una religión a pesar de que su actuación a veces sea incorrecta?, por la fuerza del ritual, y el ritual al atraer ángeles en cada momento del ritual o de la ceremonia, está creando un campo magnético que ayuda a la totalidad de aquella creencia religiosa o iglesia. 
Por lo tanto, estamos llevando las cosas a un punto en que no vamos a participar en ningún acto social y humano que no contemos de antemano con la fuerza de la naturaleza, con esta fuerza que se agita en los éteres y de los cuales somos responsables, porque muchas veces son fuerzas ciegas y pueden cegarnos.
Sra.— Entonces, ¿es la persona por su propia voluntad, por su propio corazón, quien tiene que ayudar a que los devas echen a los asuras?

Vicente.— Exacto, es la única realidad existente. Supongo que estarán ustedes ya cansados (se comenta que no en el ambiente), de todas maneras son muy indulgentes, pero yo creo que podríamos centrar ya la atención para preparar la meditación. 

Entonces, ya casi creo que podemos finalizar, pero para centralizar el pensamiento una vez más sobre todo cuanto decíamos, y me recordaba muy bien el amigo Rodríguez, que cada persona debe aceptar de lo que aquí se diga aquello que sea capaz de interpretar inteligentemente, porque se pueden decir muchas cosas, y además asegurarlas por ser consubstancial con la propia experiencia, y no obstante convertirse en algo que ofrezca un vacío enorme según el criterio de cada uno de ustedes. 
En todo caso, yo siempre digo que cuando exista una duda entre la verdad o lo falso de cualquier información hay que dirigir la vista siempre al corazón, no a la mente, porque la mente está ofuscada por el principio del atavismo y del crecimiento consciente de las memorias acumuladas en el tiempo, de ahí que si cada cual cree aquello que pertenece a su libre y exclusivo criterio, que es capaz de dar un valor, por ejemplo, de realidad a una palabra aunque sea la primera vez que la oiga, o establecer contacto mental con un principio que ignoraba y que en aquel momento ha visto una luz y su corazón dictamine que es verdad, aquello puede ser aceptado como verdad, y en esto existe nuevamente este fenómeno de intercesión dévica que se va convirtiendo y se convertirá cada vez más en el futuro en un elemento social con el cual se deberá contar para constituir, formar y desarrollar la nueva sociedad del futuro, en la cual los hombres de buena fe y buena voluntad, y estas fuerzas inteligentes de la naturaleza que tratan de inspirarnos y de establecer contacto, se constituya (como) un andamiaje de relación que permita constituir dentro de la humanidad un punto de confluencia, de tendencias y principios, que pertenecen a aquella gloriosa potestad que nosotros denominamos Dios, o el Creador del Universo. 
Y que cada cual sepa interpretar el misterio que se agita en cada uno y en cada aspecto de la naturaleza y en las acciones del prójimo, para llegar a la conclusión que fraternidad es un término más amplio y dilatado del que hasta aquí ha tenido vigencia, y que la fraternidad no incluye solamente el hemisferio terrestre en donde se agita la raza de los hombres sino que hay que contar con todo el complejo atómico que constituye cada uno de nuestros cuerpos, y de los cuales somos responsables.

Hay que contar también con la vinculación de los astros del sistema solar dentro del cual estamos inmersos y que agranda todavía más el campo de la fraternidad, y extender también la fraternidad a este campo inmenso, invisible, que no podemos palpar ni medir con manos, ni señalar con el lápiz, que es el mundo de los ángeles, que es el mundo de los elementales, para llegar a la conclusión de que si realmente podemos comprender y asimilar esta idea, y no aceptar la autoridad de la palabra de una persona con la que se tiene confianza, o en la que se confía, puede ser el punto de partida para establecer contacto con estos seres, que desde tiempos inmemoriales han establecido contacto con los hombres, con aquellos hombres que iluminados en parte por el fuego de la divinidad, o sea, por su propia evolución, o porque tienen características de sensibilidad distintas a los demás, han podido transmitirles ciertas verdades. 

Verdades que deben ser guardadas como un tesoro, pero no dentro del corazón para que se pudran allí como muchos secretos se pierden, sino como una ofrenda a los demás, para que los demás gocen del mensaje, y también reconocer la responsabilidad que tenemos con este punto social donde estamos inmersos, que es la vida de la sociedad en un momento dado, con la civilización que esto comporta y el tipo de creación que precisa el momento dado. Se nos dice, se nos asegura, y según el calculo astrológico es cierto, que estamos entrando ya en la zona de luz de la gran Constelación de Acuario, esta franja de los cielos que el planeta Tierra recorrerá durante 2500 años, se dice que lleva una fuerza extraordinaria, una oportunidad magnífica para los seres humanos.

Si esto es verdad y nuestra mente y nuestro corazón lo aceptan así, tenemos en nuestras manos por primera vez en la historia de la humanidad una de las grandes conquistas que debe llevarnos a la relación y vinculación con los mundos ocultos, no de una manera esporádica sino concretamente, objetivamente y conscientemente, para llegar a la conclusión, de que a partir de ahí todo fenómeno en la naturaleza se va a reconocer como una intervención divina en los negocios humanos, y de esta manera ir creciendo en conciencia y en integridad, hasta llegar a un punto en que podamos abrazarnos a los ángeles, de participar de su vida y hacer que los ángeles participen de la nuestra, tal como ocurre con el fenómeno de la música o con el fenómeno de la poesía, del arte creador, en que los ángeles están introduciéndose vía corazón dentro de los seres humanos...

Conferencia de Vicente Beltrán Anglada
En Barcelona, 12 de Abril de 1975
Digitalizada por el Grupo de Transcripción de Conferencias (G.T.C.) 14 de Diciembre de 2007
http://www.sabiduriarcana.org/

http://trabajadoresdelaluz.com.ar/
http://compartiendoluz2.blogspot.com.es/

Curación Esotérica - Primera Parte (Vicente Beltrán Anglada)




V.B. Anglada
Curación Esotérica. Parte I

Lo mismo ocurre con el mundo mental, con el mundo búdico, átmico y los demás planos del Universo; pues, no olviden ustedes que nuestro Universo es físico, es el cuerpo físico de una gigantesca, incomprensible e indescriptible entidad que llamamos Dios. Y siempre que nos referimos a Dios, solamente nuestra mente puede abarcar los confines de nuestro Universo, con una entidad central, psicológica e incluyente que es la que dirige todo el proceso universal de creación, de existencia y, finalmente, de restitución de la materia en sus principios más incluyentes.

Bien, al hablar de formas geométricas refiriéndonos al mundo interno, hicimos hincapié en la imaginación, habida cuenta también desde el punto de vista de la forma más enaltecida, y tal como lo veía el gran Leonardo da Vinci, que la geometría es el andamiaje de la imaginación. 

No podemos hablar de imaginación sin hablar de geometría. 
La geometría está pues en la base de la substancia, está en la base del desarrollo de cualquier tipo de conciencia en evolución, no sólo en nuestro pequeño planeta Tierra sino en cualquier astro del Universo; llegando finalmente a la conclusión, de que el Universo en su totalidad y, tal como lo veía Platón, es geométrico y matemático.

Así, en nuestra época de grandes avances científicos y donde la tecnología ha hecho gigantescos descubrimientos técnicos, también es válida la afirmación añadiéndole un poder de síntesis, es decir, que hoy día no podemos hablar de esoterismo o de misticismo si no va precedido todo ello de una gran penetración científica. Por lo tanto, llegará el momento en que hablaremos de los Logos, de los Maestros, de los Adeptos de Compasión y Sabiduría, de los Grandes Iniciados, más, en términos simbólicos y geométricos, es así como yo lo veo en estos momentos de gran tensión planetaria, otra forma de expresar que las energías que están entrando en la Tierra en estos momentos cruciales de traspaso de Eras, es eminentemente mental. 

No sólo está en conflicto el 5º Rayo con el 6º que desaparece, sino que progresivamente van entrando también las energías del 7º Rayo, el Rayo de la Magia Aplicada, el Rayo de la Ceremonia y de la Liturgia, pero conducida por el poder de la mente y no por el poder de las emociones. 
Por lo tanto, estamos entrando en una fase de nuestra historia planetaria tan interesante que bien podemos decir que se trata de una oportunidad única en la historia del planeta. 
Una historia que compartimos todos nosotros, como el resto de la humanidad, naturalmente, pero que en las personas de acusadas tendencias espirituales debe hacerse cada vez más trepidante y científica, más dinámica e incluyente, hasta llegar un momento en que nos demos cuenta realmente de que nuestro pensamiento es una forma geométrica que podemos modelar, que nuestros sentimientos, emociones y deseos son también materia geométrica que podemos asimismo modelar. 
Así, vamos consiguiendo de hecho y, quizá, por primera vez en nuestra historia planetaria, la capacidad de síntesis, la capacidad de unir el centro mental con todos los demás centros del Universo a través de las formas geométricas.

Dijimos también, en una parte de nuestra conversación, de que existe por doquier grandes necesidades y, quizá ustedes se preguntaban y, quizá se pregunten ahora, cómo un cambio de teoría esotérica puede galvanizar el aura del planeta y constituir un nuevo núcleo de potencia creadora a disposición de las personas inteligentes y de buena voluntad. 

Me lo estoy preguntando constantemente, y mi respuesta es que es el propio siglo, que es la propia época, que es la era de grandes transformaciones sociales la que tiene la última palabra, es por así decirlo, la gran pantalla donde debemos mirarnos y desde donde debemos contemplar todo cuanto nos rodea, con un nuevo espíritu más selectivo, más incluyente, en suma, más rápido; lo cual no ha ocurrido después de dos mil años de cristianismo, Cristo continua siendo una incógnita.

Bien, entonces el esoterista o el discípulo mundial, la persona altamente capacitada en el aspecto espiritual, debe hacerse esta pregunta: ¿qué es lo que hago yo para transformar la sociedad?, o, ¿podemos esperar que la sociedad se transforme por el impulso técnico simplemente?, ¿no habremos de añadir algo más a este conglomerado de cosas, a esta técnica precisa y a este trepidante dinamismo que vemos por doquier? Simplemente, hay que añadir armonía a todo esto, y la armonía no es algo que viene de la masa o de una gigantesca cantidad de personas, viene de las propias raíces espirituales dentro del individuo, y si somos conscientes de esta verdad, automáticamente tiene que haber un cambio de situación psicológica, y en el momento en que hay un cambio de situación psicológica podemos decir que la vida empieza a cambiar. 

No podemos esperar a que cambie el vecino o la sociedad o el grupo, somos nosotros quienes debemos cambiar. Ya con esta premisa de base podríamos ya emprender nuestra búsqueda en otra dirección.

Bien, el tema elegido para nuestra conversación de hoy, y será un tema que durará yo creo varios meses, es el de la curación esotérica, porque todos sufrimos en uno u otro nivel, hay quien sufre en el nivel físico, otros sufren en el nivel emocional o psíquico y otros lo hacen en el nivel mental, pero todos sufrimos ¿verdad?, es evidente, porque no estamos adecuados, porque nos falta armonía, porque vivimos enclaustrados en viejos prejuicios, porque el atavismo y la tradición todavía sojuzga nuestras mentes y corazones, y siempre estamos esperando que se resuelva todo por obra y gracia del Espíritu Santo, pero, el Espíritu Santo somos nosotros. Dense cuenta ustedes de esta afirmación, categórica y al propio tiempo muy espiritual, en nosotros descansa toda la tradición, en nosotros descansa toda la historia, en nosotros descansa todo cuanto es, cuanto ha sido y cuanto será, y es a partir de aquí que podemos preguntarnos por qué sufrimos. Cuando el gran Señor Gautama, el Buda, se dio cuenta de los males del mundo, empezó para Él el largo peregrinaje que conducía a la liberación, y lo que Él vio, su experiencia, fue siempre que el mundo sufría por tres poderosos factores: por la vejez, por la enfermedad y por la muerte. Me pregunto si a igual que Buda, que fue un gran Instructor y continua siendo un Instructor en las esferas más allá de nuestro entendimiento, que podamos resolver la incógnita o ésta pregunta misteriosa de cómo puedo vencer el mal en mí y qué es el mal en su esencia. 

Esotéricamente, se nos habla del mal cósmico, ya no se trata del mal individual, de que tengamos ciertas enfermedades de tipo psicológico o psíquico o físico, se trata de llegar a las causas de los dolores de la humanidad, porque en tanto no se llegue a las causas o a las raíces del dolor existirá la enfermedad, la vejez y la muerte. ¿Por qué hablamos de un mal cósmico, o es que todo es humano? Dense cuenta de una verdad esencial desde el ángulo esotérico, todos los Logos están en vía de perfección, todo el Universo es evolución, y evolución siempre conduce a una más alta perfección. No les hablo de la perfección única sino la perfección de estados, y cada universo es un estado de conciencia psicológico, con sus problemas y sus dificultades del orden que sea. 
Por lo tanto, la primera causa de una enfermedad, del tipo que sea, debemos hallarlo en las regiones en donde existe un intento de parte del Dios del Universo de alcanzar una cima superior de donde está situado. 
El espacio está más allá de toda ponderación, el espacio solamente puede ser ponderado cuando desde el centro de conciencia podemos extender un círculo y quedarnos dentro, y empezar a crear dentro de aquel círculo, que es lo mismo que hacemos nosotros, creamos un centro de conciencia y lo demás viene por añadidura, tal como es la ley, tal como es el reglamento de las razas y de las especies. 
Pero, la experiencia de Buda y el conocimiento de que existe un mal cósmico del cual aparentemente no tenemos nosotros la culpa, que existe una ley de causa y efecto más allá de nuestro propio karma ¿nos dice algo en nuestro presente estado de evolución? Si estamos todavía pendientes de aglutinar nuestros vehículos, de llevarlos a un estado de armonía, ¿cómo podemos medir entonces el mal cósmico?, es decir, la imperfección —con toda reverencia lo digo—, de un Logos o de un Dios Solar.

Bien, solamente para medir, para darnos cuenta, cuando hablemos de mal y las consecuencias del mal del karma, que tengamos en cuenta que existen muchas formas de mal, pero la mayoría son gestadas en el aura del hombre y vienen desde el principio de los tiempos. Cuando examinemos aquellas formas gastadas veremos que el aura de la humanidad está llena de estas formas; formas que las vemos en su propio nivel de esta manera, pero si aumentamos la vibración y ascendemos a los niveles causales, estas formas aparecen netamente geométricas, pero con formas netamente irregulares también, imperfectas, porque la perfección de un estado es el cuadrado regular o bien el triángulo equilátero o bien el círculo perfecto, tal como hemos dicho en varias ocasiones y, hoy veremos la misma consideración desde otro ángulo de vista. Porque para hablar con justicia de cualquier tema hay que presentarlo siempre con varios matices, habida cuenta que nuestra mente es tridimensional, debido a la influencia del mundo físico en el cual existen tres dimensiones, más, añadido, a la dificultad que tenemos de apreciar las tres dimensiones dentro de las cuales estamos inmersos, por más que extrememos la percepción siempre nuestra visión abarcará dos dimensiones del espacio, solamente dos, siempre veremos un plano, nunca veremos un volumen. Solamente es ascendiendo por las rutas del espíritu, tal como esotéricamente se dice, que podemos ver que las tres dimensiones que corresponden al plano físico y que mecanizan hasta cierto punto la mente, son porque estamos viéndolas desde el nivel de la tercera dimensión, pero, ¿qué ocurre cuando pasamos a la cuarta dimensión contemplando la tercera? Entonces, vemos realmente la tercera dimensión en toda su completa riqueza de significados, ya no vemos cuadrados, ya no vemos superficies, vemos volúmenes, volúmenes luminosos, y si estas formas las contemplamos más allá y por encima del mundo mental, aparecen como símbolos, y ¿qué es lo que hay más allá del símbolo? La armonía suprema. Yo creo que en la armonía suprema se halla la base de la curación de todo tipo de enfermedades..

Las enfermedades en sus raíces son psicológicas siempre y provienen de un remotísimo pasado y, las tres causas principales que provienen de un pasado, el primitivo pasado del cual nuestra historia guarda razón, es la triple figura: del deseo sexual, del egoísmo y del miedo. 

Estas tres causas principales están llevando el mundo al desastre porque continúan actuando, en lenguaje esotérico a estas tres formas las llamamos lemures, con el significado de que provienen de la época Lemur, es decir, cuando por primera vez en la historia el hombre tuvo un cuerpo y empezó a ejercitarlo, desde aquel momento en que tuvo el cuerpo ya a punto, dispuesto, empezó el karma de la humanidad, y este karma continúa, el deseo sexual continúa, unos por exceso, otros por inhibición, y ambos extremos causan enfermedades, y de esto no nos damos cuenta.

Otra forma que existe de enfermedad es el egoísmo que corroe los corazones. En tanto exista egoísmo en el corazón habrá enfermedades, y cuando después de acumular los tesoros temporales no veamos ninguna solución porque nos hacemos viejos y somos pobres y enfermos ¿qué es lo que pasa entonces? Sobreviene el temor, y para mí el temor... el temor engendrado en la época Lemur, cuando el hombre tenía miedo al rayo y al trueno porque desconocía su origen, en el hombre moderno se convierte, o bien, en el miedo a la oscuridad, en el miedo a afrontar una situación cualquiera, o bien, en el temor a la muerte. Y, naturalmente, si debemos hablar de curación esotérica deberemos hablar de los tres pilares en donde se sustenta la evolución de los tiempos, y es en el nacimiento en un cuerpo físico, es la conservación de este cuerpo físico y es la restitución de este cuerpo físico a la naturaleza en el momento de la muerte. Todo es liberación, para mí curación esotérica significa liberación, liberación en el plano que sea, en el nivel físico por la curación de enfermedades, en el nivel emocional por el control de los deseos, y en el mundo mental por la inspiración del pensamiento viniendo de sagradas alturas, búdicas o átmicas.

Pero, en todo caso, démonos cuenta de que estamos sufriendo y que todos estamos interesados en dejar de sufrir, además, existe una ley de la naturaleza que es la ley de preservación de la materia, que nace, vive y se sustenta de la propia naturaleza, y que lo que interesa es hacer causa común con la naturaleza y progresar de aquí hasta las alturas más sublimes. Pero, en todo caso, todo cuanto existe en la naturaleza está sujeto a la muerte, pero una cosa es vivir un período de tiempo asignado a cada especie o a cada raza o a cada ser humano o a cada unidad o a cada especie vegetal, animal o humana, y otra cosa es poder llevar firmemente el trabajo de conservación hasta sus extremos límites, hasta más allá de las capacidades conocidas, porque en todo caso estamos interesados en conservar nuestro cuerpo, porque nuestro cuerpo es el tabernáculo del Espíritu Santo como decía Pablo de Tarso, y es ahí donde hay que trabajar, y me pregunto ¿qué es lo que hacemos?, porque desde el momento en que sabemos que las causas de la enfermedad es falta de armonía, hay que preguntarse también ¿qué es lo que hacemos para armonizar nuestra vida?, ¿lo hacemos verdaderamente? Para mí vivir en armonía es vivir en paz con todo cuanto nos rodea, empezando con algo que a ustedes les parecerá paradójico, y es no hacer resistencia a la propia enfermedad, sea la que sea, esta es una verdad incluyente, esotérica en sumo grado, que difícilmente aceptará la mente intelectual, porque ¡cómo vamos a resistir aquello que nos hace sufrir!, pues bien, una considerable parte de nuestros sufrimientos es siempre esta resistencia impuesta, este no querer ver las cosas tal como son, tratar de eludir el dolor, apaciguarlo solamente, pero nunca lo enfrentamos de frente, porque siempre tememos el dolor, y parte de este sentido del dolor es una resistencia al propio dolor, de ahí que cuando resistimos algo añadimos fuerza a este algo, sea una enfermedad, sea un estado de conciencia, sea un hábito, porque los hábitos engendran causalidades que infunden fortaleza en los niveles psíquicos, se convierten en un campo abonado para todo tipo de enfermedades.

No sé si ustedes recordarán que en una de nuestras conversaciones afirmé que las enfermedades no son algo sino que son alguien, que tienen características similares a las humanas, aunque no llegan a su grado de evolución, desde el momento en que un hábito ha sido establecido tiene tanta fuerza como la propia conciencia, y traten ustedes de luchar contra sus hábitos.

Cuando una conciencia ha sido establecida en un hábito, entonces, hay que preocuparse mucho porque está en camino cualquier enfermedad. Cualquier hábito establecido exige liberación, ya sea el hábito de pasar siempre por el mismo sitio, ya sea el hábito de cualquier condición que sea, física, emocional o mental, exige destrucción, porque si no hay destrucción de los hábitos se convierten en conciencia. 

Una conciencia, que con el tiempo llega a ser tan poderosa como la propia razón del hombre, la propia voluntad, porque es que añadimos voluntad a los hábitos, y cuando hemos añadido cierta cantidad de voluntad, hablando de una manera muy científica, esta enfermedad, este hábito establecido o este estado de conciencia, se convierte en nuestro amo, no en nuestro obrero, no podemos disponer ya de él sino que él está por encima de nosotros, nos guía y no deja que nada en el mundo llegue a nosotros sin pasar por aquello, entonces, justo será reconocer que si esto es verdad, yo les ruego que lo acepten como una hipótesis de trabajo mental, de no ser así no podemos explicar el sentido oculto de cualquier tipo de enfermedad, para poder de esta manera ir desglosando este bloque de granito que oculta la verdad, porque si realmente estas formas de enfermedades son entidades habrá que luchar de manera diferente, no a través de la alopatía o la homeopatía o del naturismo o de cualquier cosa de estas para luchar contra una enfermedad física, sino estableciendo contacto con el mundo de las formas creadas a través del tiempo a partir de las primeras razas humanas, y empezar ya a cortar hilitos, estos hilitos que constituyen la cuerda que une a la humanidad a todas las enfermedades del tipo que sean, pues hemos llegado casi al final del Siglo XX y hay enfermedades de tipo realmente incurable.

¿Qué hace la ciencia, por ejemplo, contra el cáncer, contra la diabetes, contra cualquier enfermedad de tipo nervioso, contra el reumatismo? No hay nada, se alivia un poco pero no se cura, porque se está pasando la mano por encima, por la periferia, pero no existe un poder oculto que vaya a la causa inmediata, la causa productora de cualquier tipo de enfermedad y, naturalmente, hay que hablar de aquello que os decía, que es el mundo, el demonio y la carne, o lo que antes decía, que es lo mismo partiendo desde el ángulo esotérico, de los lemures, es decir, el deseo sexual incontrolado por una parte, el egoísmo que nos corroe a todos por dentro por otra, y el miedo que tenemos constante. Siempre estamos llenos de miedo; ¿por qué tenemos tanto miedo? 

Porque el miedo aparentemente salvaguarda, es un aliado de la ley de preservación del cuerpo, pero no es así, porque el miedo siempre contraria la razón, elude el reto de la acción, elude el compromiso, elude la lucha y cada vez nos hace más esclavos de los prejuicios y cada vez somos menos creadores ante el reto de la acción. De ahí la importancia que tiene que nos demos cuenta del lugar que estamos situados en el tiempo, que nos demos cuenta que una gran parte del sufrimiento es voluntario; démonos cuenta también que nuestra voluntad es poderosa, es parte de la voluntad divina, es por tal motivo que de la misma manera que Dios ha dado fuerza, razón y entendimiento al hombre, nosotros que somos hechos a su imagen y semejanza, también podemos dar razón, voluntad y fuerza a una entidad, y esta entidad son enfermedades en el plano psíquico, y el que tenga visión clarividente notará la influencia de lo que llamamos en términos esotéricos las larvas, los cascarones astrales, los lemures, y toda fuerza que viene desde los tiempos inmemoriales, y que no sólo abarca el aura planetaria constituyendo una red tupida por donde no puede entrar la energía cósmica, sino que nuestros ambientes sociales constituyen todavía un sentido de regresión porque las auras magnéticas del hombre están llenas de estos animalitos aparentemente. 
Pero, ¿quién da vida a estas formas sino nosotros mismos? 
La diferencia que existe entre la fuerza radiante del aura etérica del hombre cuando está en contacto con el cuerpo búdico, cuando elimina automáticamente después de haber pasado por la transfiguración, después de haber ascendido por la montaña que conduce al sufrimiento hasta llegar a la cima para contemplar después mirando hacia abajo sin ningún error de perspectiva cuanto ocurre allí, nos hemos situado en el punto exacto en donde se halla una enfermedad, y entonces, podemos enfrentarla, de la misma manera que en el momento de la iniciación, la que sea, siempre enfrentamos el mundo de la dualidad en forma del Guardián del Umbral y en forma del Ángel de la Presencia, entonces, habrá que medir también la existencia de un bien cósmico, me pregunto ¿qué vamos a hacer con esto? Si la dualidad está por doquier, si existe un mal cósmico que crea enfermedades y turbaciones en todos los planetas de nuestro sistema solar, y quizá, en otros sistemas planetarios, y si existe este estado perenne de regresión al pasado a través de la tradición ¿qué es lo que importa más actualmente? Yo creo que la humildad es lo primero que hay que cultivar, darnos cuenta que nunca damos todo cuanto valemos, porque estamos en un sentido de refracción, porque estamos siguiendo una inclinación del eje de la Tierra, y aunque nosotros aparentemente tenemos la conciencia recta siempre está torcida y vemos las cosas siempre bajo perspectivas falsas. Uno de los aspectos particulares del karma o una definición científica del karma, es una perspectiva falsa, es decir, hasta aquí, y siempre de acuerdo con la temática de la curación, vemos el karma como una ley a la cual debemos sujetarnos íntegramente para poder surgir triunfantes de cualquier estado. Siempre estamos luchando con la idea de karma, como si el karma fuese una ley de retribución constante, como si debiésemos pagar algo por algo que hemos hecho antes, en cualquier remoto lugar y en cualquier remoto estado del tiempo. Pero, ¿es así esto? ¿han considerado alguna vez el karma como una oportunidad única de perfección y a partir de aquí empezar a ver las cosas de otra manera? No contemplar el karma con la mente timorata del novicio espiritual o con la confianza del discípulo que enfrenta el karma cara a cara, no como una ley de justificación, no como una ley de causa y efecto que viene por el tiempo y que fatalmente tiene que conducir nuestro destino sino desde el ángulo de vista de la armonía natural, como un efecto de la naturaleza. 
Nunca consideramos el karma ni el destino como algo natural, como un hecho en la naturaleza, estamos luchando siempre con la idea de karma en un sentido de que somos malos y hemos de cumplir el karma, nuestro destino es malo porque habremos hecho algo mal en el pasado o que eres bueno porque hemos hecho buenos actos en el pasado, esta idea es falsa, desde el momento en que el discípulo precipita karma a voluntad, y si puede precipitar karma a voluntad significa que puede precipitar oportunidades creadoras en su vida, que puede crear una armonía que no corresponde al ambiente social en donde vive inmerso, que él puede quedar tranquilo cuando todo está en movimiento ¿se han dado cuenta? Y ahí está una de las bases principales en donde se apoya la curación total, psicológica; y ¿por qué tenemos miedo?, simplemente porque a través del egoísmo personal, otro hecho en la naturaleza, no vamos de forma natural, hemos acumulado en el tiempo, y cuando hemos acumulado mucho surge el temor de perderlo, y con el saquito a cuestas vamos recorriendo nuestro destino, y cuando llega el momento de la muerte no sabemos que hacer con aquel saco, ahí está el dilema de muchas personas que tienen miedo a la muerte, y me pregunto por qué, ¿por qué no dejamos ahora las cosas ya? Y no digo que vas a vender tu casa y a vender tu coche ¡no!, de esto no se trata, la riqueza no está en el tener mucho o en el tener poco, se trata simplemente de que mi mente esté muy separada de lo mucho y de lo poco; es que el término es egoísta, decimos: “el rico es egoísta” y el pobre ¿qué?, el rico es egoísta de millones y el pobre es egoísta en miserias, pero, en la esencia, el egoísmo es lo mismo.

Por lo tanto, si nos diésemos cuenta que el egoísmo forma una parte inseparable de la enfermedad quizá viviríamos más humildemente, sin tantas pretensiones, porque todo vamos a dejarlo, y precisamente aquí vamos a hablar sobre la muerte. Debemos enfrentar la muerte cara a cara para que nos demos cuenta de que no es tan horrorosa como nos la ha pintado la tradición, sino que es la liberación de un estado de conciencia, que es parte del programa de la Vida del Creador, es una renovación constante, y me pregunto, y ahora hay una explicación de por qué los místicos del pasado que conocían la ley decían: “Hay que morir un poco cada día”, porque si morimos un poco cada día dejamos algo del saco fuera y, entonces, en el momento de la muerte no tenemos nada. Desnudo nací, desnudo me hallo, ni pierdo ni gano, esto dice Sancho Panza en el Quijote, pero dense cuenta que es una verdad, cuanto más tengamos más temor a la muerte, seguro. 

Y esto no solo para las riquezas materiales sino también por las emociones, los sentimientos queridos y la imaginación desbordante; y también el pensamiento, siempre atado a conceptos, cuantos más conceptos, cuanta más riqueza intelectual menos riqueza espiritual. 
Es lógico, estamos acumulando valores en el tiempo y me pregunto por qué, ¿qué nos quedará después? El miedo. Bien, hay que luchar contra miedo ¿verdad?

Bien, vamos a concretar algo más la idea acerca de la curación. En la naturaleza planetaria la enfermedad existe en cuatro niveles: en el físico, el etérico, el astral y el mental; más allá de aquí ya no existe enfermedad, ni vejez, ni muerte, existe un renacimiento a voluntad, existe la ley del orden y de la armonía y la unidad incluyente, más allá de todo esto la Divinidad, no podemos recrearnos con el cuerpo búdico naturalmente, estamos luchando en un caso muy excepcional en el mundo mental y de aquí no podemos pasar, porque la mente impone sus propias fronteras, la evolución tiene sus exigencias y nosotros sabemos que no podemos pasar más allá del juicio. Quizá algún día a través del juicio bien establecido entraremos dentro del campo de la intuición o que la intuición llegará a nosotros por vía interna, pero este no es el caso. 

Recuerden estas figuras: la figura del cuadrado, del triángulo y del círculo, ya siempre de acuerdo con la temática de hoy. ¿Por qué en el cuerpo físico situamos cuatro gradaciones o cuatro planos? Nuestro cuerpo físico está constituido de cuatro elementos, un elemento que es mineral, un elemento que es vegetal, otro animal y otro humano, pero en sentido de elementos químicos tenemos: tierra, agua, fuego y aire. 
Todo esto está en nuestro cuerpo, la tierra está llena de componentes químicos, y el cuerpo humano, que pertenece a la tierra está llena de componentes, el calcio, el fósforo, el manganeso, todo cuanto existe en la naturaleza en pequeñas dosis y partículas está en el cuerpo humano. 
Existe el ambiente agua o el elemento agua, que crea el ambiente acuoso o psíquico, y está compuesta el agua, como ustedes saben, es un compuesto de dos gases, de oxígeno e hidrógeno, esta composición hace posible que el hombre pueda extenderse en sensibilidad en el cuerpo físico. Si no existiese el elemento agua el cuerpo físico no podría situarse en el mundo astral, no podría conocer el mundo astral, se vería limitado por el campo astral, porque no habría un mundo de comunicación, de entendimiento y de conciencia. Luego, el elemento fuego. 
El elemento fuego que es la calor del cuerpo, es la que nos permite vivir y, ¿de dónde surge el fuego? El fuego surge de las misteriosas raíces del fondo de la Tierra, de Kundalini, es decir, que el fuego es el Kundalini expresado en vitalidad, y cuando el fuego y el agua se ponen en contacto crean una sustancia por evaporación y es el aire, es decir, que el aire es lo que nos permite vivir casi de una manera segura dentro de campos gravitatorios. La ley de gravedad sin tener aire y agua en el cuerpo carecería de sentido, habría una dispersión total de elementos; pero, analizando el aire, vemos que existe una participación de aire que lo enlaza con el cuerpo etérico. También tenemos algo que es muy interesante desde el ángulo de vista de las enfermedades y es que los cuatro elementos son vitalizados desde arriba... (se produce un corte de sonido)... cuando el cuerpo humano que tiene esta aura magnética, y esta aura la tenemos todos sin distinción alguna, más radiante según la salud, según nuestra impresiones internas, estas condiciones vienen alteradas cuando existen aquellos elementos dentro del aura etérica, que cuando hablamos de enfermedades estamos diciendo desde un buen principio que las energías que vienen del plano astral o del plano mental al encontrarse con el campo etérico si encuentran resistencia no pueden pasar y crean vórtices de energía negativa. El cáncer es una enfermedad vibratoria localizada en el campo astral, proviene de la raza Atlante, la sífilis pertenece a la época Lemur, y están condensadas bajo formas en nuestra aura. 
Es decir, que el curador del futuro no mirará el aura simplemente como miramos ahora, dice: “sí, el aura la tiene usted bien”, pero para ver el aura humana aún en el campo etérico debemos ascender al mundo mental y desde el mundo mental ver las formas de su aura, no simplemente en el mismo nivel, que es falso, porque la perspectiva siempre es falsa cuando se realiza en el mismo nivel de percepción, hay que subir cuanto más lejos o más arriba mejor para ver lo que pasa en nuestra aura y, entonces, sabremos el porqué de los dolores de cabeza inoportunos, de aquella sensación de apagamiento, aquella sensación de debilidad extrema, de disgusto ante la vida que nos suele acontecer a todos cada día o frecuentemente, por la actividad en nuestra aura de pequeños “animáculos” como estos, —Vicente lo representa en la pizarra— no son tan grandes naturalmente, estamos viendo esto aumentado millones de veces, pero existen en esta forma, porque la calidad del esotérico entrenado, del clarividente, es poder aumentar a voluntad todas las formas, aunque sean atómicas, hasta el nivel que desee para poder observar clarividentemente las causas, las formas exactas; y naturalmente, reitero lo que decía antes, contemplado desde el plano causal, estas formas que deben ser contempladas desde ciertos niveles mentales mirando en el plano astral, aparecen en forma de larvas, aparecen como figuras geométricas irregulares, con un color definido, habida cuenta de que un color definido es siempre un conjunto de formas geométricas. La forma geométrica perfecta del círculo, por eso, el cuerpo búdico si lo pudiésemos manifestar siempre es circular, o esférico mejor dicho, pero en todo este conjunto de cosas vemos siempre la presencia interna de una fuerza que trata de llegar a nosotros y encuentra el impedimento de estas fuerzas opuestas, de aquello que ha venido importado a través de las edades y que recobramos en cada nuevo nacimiento. 
Es decir, nacemos ya con el estigma, no del karma sino del estigma de una acción incorrecta, que hay que rectificar naturalmente, y en el caso que nos ocupa, rectificar una conducta es buscar la armonía de la conducta. Si hay armonía en la conducta aquello languidece, va perdiendo fuerza, y el cuerpo etérico se convierte en radiante, magnético; y una de las fórmulas básicas de curación para el futuro es el magnetismo y la radiación. Es decir, podíamos decir que el magnetismo va del mundo mental al cerebro del individuo, pasa por su corazón y va a las manos, y el hombre cura por imposición de manos; pero cuando hay pureza, cuando hay radiación, el magnetismo se manifiesta a través de toda su aura, el aura ha crecido. Habitualmente nuestra aura viene a tener unos diez centímetros, pero el aura de un Adepto tiene kilómetros y todo cuanto abarque en su campo de acción lo está curando.
 ¿Por qué viven los Maestros retirados? Viven retirados porque el mal del mundo impediría que pudiesen vivir, porque hay tanta necesidad y hay tanta compasión en sus corazones que fácilmente serían destruidos por la fuerza misma de su compasión, por eso viven en lugares apartados, allí donde solo pueden acceder las almas puras, de aquellos que tienen poder radiactivo. Pero todo está compendiado dentro de los órganos de percepción mental, porque no-solo el cuerpo etérico es la base de la vitalidad del organismo sino que es donde debe penetrar la energía espiritual más elevada, y naturalmente hablamos de integración, y la integración siempre tiene que ver en el momento en que el cuadrado del cuerpo físico es perfecto, está apoyado por el éter —el cuerpo etérico— y a través del cuerpo etérico se manifiesta la energía emocional y la energía mental purificadas, y entonces cuando esto se ha realizado —dense cuenta que es la cumbre de una montaña—‚ se realiza el milagro de la Transfiguración en el Monte Tabor de la Conciencia, o en los Montes Himalayas de la Conciencia. 
Hay un escritor esotérico que dice que esta cúspide de la Transfiguración son los Montes Himalayas o el Everest de la Conciencia, lo más elevado, a partir de aquí todo es ya circular, ya no hay aristas, el ser se ha convertido en uno, que ve las cosas desde el ángulo mismo de la unidad, desde el centro, tiene la visión propia de los Grandes Iniciados; y es un camino que tenemos que recorrer todos. Así que estamos aquí escuchando unas cosas aparentemente sin sentido porque cuando hablamos del mal cósmico o cuando hablamos de la imperfección de los Dioses parece ser que estamos queriendo superar aquel estado que somos superiores a ellos, se trata simplemente de reconocer un hecho en la naturaleza, hay una imperfección que busca una perfección, y esto lo hallamos en todos los niveles de la naturaleza, en todos los sistemas solares y en todas las constelaciones y en todas las galaxias, existe siempre un superior estado de perfección; no podemos pasar de ahí, démonos cuenta, que la perfección de un estado es nuestra meta, la perfección única no existe para nosotros, sería la negación de la propia perfección, y no tenemos que hablar de cosas negativas. 
Estamos llegando a un punto dentro de la órbita de nuestras consideraciones dentro de la cuales nosotros debemos sentirnos integrados en una perfección cada vez más efectiva, más continuada, más perseverante, pero sin culminación alguna, ahí está la gracia de la armonía, y por lo tanto, la gracia de curación de todas las enfermedades.

Para terminar, la Jerarquía Planetaria está muy interesada en la curación de las enfermedades que afectan a la raza humana, y al hablar de Jerarquía Planetaria me estoy refiriendo concretamente a esta corporación de almas liberadas que técnicamente definimos: “el 5º Reino de la Naturaleza”, es decir, un ciudadano del 5º Reino de la Naturaleza, un Alma liberada, carece de enfermedad, de dolor, de vejez y de muerte, por lo tanto, no estoy hablando de teorías, estoy repitiendo lo que se repitió desde hace siglos a través de la sucesión apostólica de los Hijos Liberados de Dios, que han tenido su experiencia idéntica, una experiencia que llamamos Iniciación. Todos estamos preparándonos para la Iniciación, todos estamos preparándonos para un nuevo estado de conciencia o para un nuevo nacimiento. 

Si queremos curarnos de estas enfermedades, psíquicas, psicológicas y físicas, debemos entrar siempre en el campo de la Iniciación, en la gran corriente iniciática que es la que regula el proceso, y esto se logra simplemente atendiendo la voz de la razón, del juicio, del entendimiento, de la simplicidad exquisita, de la humildad suprema. Me pregunto cuántos de nosotros estamos dispuestos a hacer esto, vivir más armoniosos en nuestras relaciones sociales, en el hogar, en cualquier sentido y si podemos permanecer tranquilos en tanto todo el mundo está luchando, es decir, que cuando todo está en movimiento, este movimiento de las ondas que vemos por doquier, nosotros luminosos en el centro, manteniendo incólumes la armonía que hemos conquistado. Bien, en este caso, solo falta ver algo muy esencial, no olvidemos que estamos aquí por una función o por un destino trascendente, este destino trascendente, llámenlo ustedes del modo que quieran, es siempre la liberación, pero no puede haber liberación en tanto exista enfermedad en nuestro cuerpo, en tanto exista enfermedad psicológica en nuestra vida, en tanto exista algo en nuestra existencia que nos haga retrotraernos hacia nosotros mismos y nos conduzca al pasado, de ahí que la verdadera ciencia de creación que es armonía es al propio tiempo la esencia liberadora del ser. Si podemos lograr armonía no habrá enfermedades, hay que liberarse del miedo; primero, el miedo a cualquier situación ambiental, no tengamos miedo de enfrentar las situaciones; el miedo a la oscuridad, otra forma de miedo, hay que buscar la luz interna, así la oscuridad no podrá contra nosotros; y hay que liberarse finalmente del temor a la muerte, porque aquellos que temen la muerte es porque no aman la vida, esto lo decía Cristo y es una gran verdad. Cuando tengamos establecido este propósito, cuando los tres enemigos del tiempo: el deseo, en sus formas múltiples y variadas, el temor y la esperanza sean vencidas en su punto culminante, entonces, alcanzaremos la armonía y esta armonía nos conducirá a la liberación, más allá de esto solamente existe Dios. Y ahora ustedes mismos pueden preguntar.

Interlocutor.- En referencia al karma. Entonces, el karma es la memoria del Ser planetario que es el Cosmos. [Exacto] ¿Es la memoria? [Sí.]

Vicente.- Bueno, existe una cosa; cuando hablamos de nuestro cuerpo etérico hay que significar que este cuerpo etérico forma parte del cuerpo etérico planetario, cuando hablamos de karma humano estamos refiriéndonos a que nuestro pequeño karma se halla sumergido dentro del karma solar, del karma planetario en este caso, y que todo cuanto existe es porque nosotros tomamos siempre una pequeña parte en su desarrollo, de no ser así no tendría razón la existencia.

Interlocutor.- Tenemos que liberarnos de este karma, o sea, las experiencias de este ser, todas sus experiencias, claro, en un principio este ser, sus experiencias, podíamos decir, eran de imperfección hasta que superó, entonces, para nosotros el trabajo que tenemos que hacer es superar esta imperfección que claro la encontramos que está en nosotros, pero con la inteligencia, o sea, con lo que podemos saber del esoterismo que vamos aprendiendo vida a vida, vamos eliminando y vamos ya entrando en un karma, podíamos decir superior, liberando todo esto más o menos.

Vicente.- Exacto, exacto, teniendo en cuenta lo que he dicho también de que el karma no es solamente la ley de retribución, es decir, la ley que obliga a hacer algo en respuesta a un acto anterior, sino que es una oportunidad. Si no fuese una oportunidad el discípulo no podría, el discípulo me refiero a la persona rectamente intencionada, por lo tanto, una persona inteligente y de buena voluntad es un discípulo a mi entender, por lo tanto, remarco esto para remachar la frase; el discípulo está atento al destino no solo suyo, porque él sabe perfectamente que forma parte de un vasto plan de liberación, que solamente el Maestro conoce y sirve, pero dándose cuenta que en el momento de la individualización, cuando el hombre empezó a ser autoconsciente, automáticamente recibió un impacto de la voluntad de Dios, significa que tiene parte de la voluntad de Dios, entonces, a cambio de darle su voluntad le da su karma también; dense cuenta que aparentemente es nulo pero es una idea vieja como el mundo. Por lo tanto, al eliminar el karma de la sociedad, al eliminar el karma individual, estamos ayudando al Logos Planetario a liberarse de su propio karma. Veamos que somos discípulos del propio Señor del Mundo y trabajemos en este sentido. No nos creamos tan solos y desamparados, podemos curarnos a voluntad, porque poseemos la fuerza de la inteligencia y de la razón, de la voluntad. También sabía el Señor Planetario o el Señor Solar, cuando nos dio la inteligencia a qué se exponía, porque nos daba parte de su poder, y el hombre, todos lo sabemos, ha abusado de este poder divino, ya sea en forma de vida sexual incorrecta, de egoísmo y de temor. Solamente en las elevadas esferas de la inteligencia, cuando el hombre ha rebasado ciertos ciclos obligados de ejercicio, digamos, de acción kármica, es cuando se da cuenta de que es la propia voluntad de Dios, y entonces, puede decir: ”Yo Soy la Verdad, Yo Soy el Camino, Yo Soy la Vida”, porque se siente Yo y el Padre somos Uno, porque por primera vez en su vida el iniciado se da cuenta realmente de que forma parte de la Voluntad de Dios. 

Pues bien, si mantenemos siempre esta idea de que somos la parte de la Voluntad de Dios, que somos parte de la Inteligencia de Dios y que somos parte del Cuerpo de Dios, que es el planeta, tenemos el deber de curar nuestras enfermedades, las que sean, no aceptarlas como un castigo sino como una oportunidad, pero no dejarlas en el ocaso, no, no decir “vamos a dejarla” sino trabajando intensamente en el sentido de curación, porque toda enfermedad que llegue a curarse radicalmente en el planeta es algo que eliminamos del aura planetaria, del aura del Señor del Mundo y, por lo tanto, del karma solar también.

Interlocutor.-…un tipo de figuras geométricas que corresponden a...

Vicente.- Exactamente, pero no se ha catalogado todavía, solamente se sabe..., además es un secreto iniciático, que en cada iniciación se revela un sonido, un color y una forma geométrica. En la 1ª Iniciación se da el secreto del cuadrado, el color que corresponde al cuadrado y también la forma, digamos, del sonido que corresponde al cuadrado, y entonces se sabe…, porque la naturaleza es sabia, que a través de la visión de los cuadrados que se ven en el aura humana se sabe como es aquella persona, porque debemos empezar por equilibrar el cuerpo físico, lo cual significa que hay que equilibrar los cuatro elementos que componen el cuerpo físico. 

Esto es físico aparentemente pero esos cuadrados están ahí, en la mente y en el mundo de las emociones, porque el cuerpo no es un principio, el cuerpo es mecánico, una vez se fundó o se ejercitó a través de un arquetipo definido, que es un arquetipo solar, y se creó en la época Lemur el cuerpo físico, ya no ha evolucionado, ya está creado todo, por más que trabajemos no saldrán más ojos, ni más orejas, ni más narices, estamos perfectos. Ahora bien, ¿qué es lo que puede hacer el cuerpo físico? La purificación de cada una de las moléculas o de átomos constituyentes del cuerpo físico para que puedan penetrar las energías del cuerpo búdico y se elimine esas formas.

Bien, continuemos. En la 2ª Iniciación, se nos enseña el secreto del triángulo equilátero, con el color que corresponde al triángulo equilátero perfecto —más allá de la medida humana y psicológico—, y el sonido que corresponde también a éste triángulo. Bien, vamos siguiendo hacia arriba, pero esto ya no me corresponde a mí, solamente son leyes establecidas por la naturaleza que corroboran todo cuanto hemos venido diciendo aquí, desde el principio de los tiempos, en que empezamos naturalmente. Siempre veremos las figuras de base:

el cuadrado, el triángulo y el círculo, o viéndolo es su tercera dimensión perfecta: el cubo, el tetraedro y la esfera, ¿qué pasa entonces?, solamente hay que buscar, indagar, averiguar, penetrar dentro. 
La penetración de la inteligencia dentro de cualquier símbolo nos da como consecuencia la liberación de un estado de conciencia; un conocimiento adquirido, con honestidad y humildad, es liberación. Si adquirimos un conocimiento y añadimos sobre él nuestros propios razonamientos lo convertimos en algo inferior, en algo incorrecto, por lo tanto, nos sentiremos ligados al conocimiento.

Interlocutor.- Yo quería preguntar si sobre lo que se ha dicho del karma, considerando que nosotros heredamos ya el karma que hemos producido, si se puede considerar que esto es cierto desde el punto de vista de la personalidad, pero no es cierto desde el punto de vista del individuo, o sea, de esta vida, de esta alma que somos.

Vicente.- Bueno, las enfermedades que vienen como consecuencia de los estados de conciencia negativos, es decir, todo tipo de enfermedad, podíamos decir, abarca el nivel físico, el etérico, el emocional y el mental, y parece ser que el hombre no tiene potencia suficiente para luchar contra este conglomerado de fuerzas a menos que ascienda a través de su conciencia, que ascienda a los Montes Himalayas de sí mismo; cuando está dentro, incluyente de esta fuerza poderosa de sí mismo, entonces el karma ya no tiene el aspecto que tenía antes. Ahora miramos el karma desde abajo hacia arriba, pero una cosa es mirar el karma de abajo hacia arriba o desde arriba hacia abajo, es un cambio completo de perspectiva, porque desde arriba vemos el cuadrado, desde aquí vemos el triángulo —lo explica en una pizarra—, ¿qué quiere significar esto?, que aquí nos hemos situado en la cúspide más elevada de nuestro ser, y desde allí vemos las cosas tal como son, tal como ocurren, en cambio aquí, cuando miramos hacia arriba, siempre adolecemos del mismo defecto. 

Tenemos la fuerza de penetrar en las cosas solamente teniendo en cuenta que hay distorsiones a través del fuego, de la tierra, del agua y del aire, por lo tanto, siempre la imagen del Himalaya de la Conciencia es distorsionada. 
Fruto de ésta distorsión son las religiones, dense cuenta, que todas las religiones buscan a Dios y, sin embargo, están luchando entre ellas sutilmente, ocultamente, porque no hay ningún creyente de religión alguna que no crea sinceramente que su religión es la mejor, de no ser así no la hubiese aceptado. Pero daos cuenta, esto ocurre aquí y ha ocurrido siempre, por lo tanto, la distorsión, como vimos el otro día, por la inclinación del eje de la Tierra, que significa un estado de imperfección planetaria, lleva la refracción de todo cuanto ocurre en el cuadrado mirando hacia el triángulo, pero aquí —señala en la pizarra—, no hay refracción posible, porque la cúspide está unido al cuerpo búdico, y el cuerpo búdico que impregna todo el sentido mental y emocional de unidad establece las bases de la perfecta inteligencia, porque la perfecta inteligencia es el equilibrio que existe entre la razón y el amor, entre el entendimiento y el sentimiento. No podemos hablar de inteligencia a una persona que tenga muchos conocimientos, los conocimientos a veces atan más que ayudan a liberarse, por lo tanto, una mente sencilla, humilde, capaz de aprender el significado íntimo de las cosas es la base de la perfecta hegemonía del ser.

Leonor.- Un momento, es que, hablando de las curaciones, he pensado en si pudieras hacer una exposición, por ejemplo, de los casos en que se encontrarán la mayoría de los verdaderos curadores. Por ejemplo, un enfermo va solamente a curar su enfermedad, el curador desde el nivel que puede observar aquella enfermedad, al expresar lo que tú has expresado, que tiene que trabajar su cuerpo físico, su cuerpo mental y su cuerpo psíquico, que es lo más importante, entonces, resulta que a un enfermo primero hay que armonizarlo y después curarlo, y esto es casi imposible en la mayoría de casos, cuando la inteligencia de aquella persona o sus deseos acumulados, por ejemplo, muchísimas personas, no quieren ni tan solo oír de ciertas cosas solamente porque los médicos no les pueden curar, entonces, en aquel momento el curador se encuentra que, a lo mejor hasta cariño en aquella persona, a veces es un ser querido, lo quieres curar pero su inteligencia o sus deseos continúan igual, si sus ilusiones están en aquel nivel entonces el curador ya no puede hacer penetrar verdaderamente lo que tiene que hacer penetrar para su curación. Entonces, esto es muy importante para los curadores, porque el que tiene el mal, ya digo, solamente va a buscar que le curen el mal físico, y aquí tiene un trabajo, creo yo. ¿Podrías explicar algo para si hay alguien aquí —varios creo yo—, que les interesa saberlo, el trabajo que hay que hacer con esa clase de personas, que son la mayoría?

Vicente.- Bueno, el tema de hoy es las causas ocultas de las enfermedades, no pensaba dedicar hoy ningún capítulo o ninguna explicación sobre las técnicas de curación, de todas maneras se puede decir como regla general que el verdadero curador debe sentir una inmensa simpatía por el paciente, eso ya isofacto, porque lo que necesita el enfermo, y singularmente, el enfermo psíquico, es una gran comprensión, y no puede haber comprensión si no existe una base de amor en la persona, porque hay que preparar el ambiente. ¿Por qué curaba Cristo? Por su aura rutilante de amor, no tenía necesidad ninguna, digan lo que digan, de poner la mano encima de un paciente. Un taumaturgo es un ser radiante, ¿qué significa técnicamente radiación? Es la expansión por vibración superior de su cuerpo etérico, se expansiona hasta el infinito, y todo cuanto abarca su aura cura por irradiación, lo crean o no lo crean las personas que están sujetas a la influencia. En cambio, el magnetismo no es lo mismo, porque el magnetismo exige curación a través de las manos, pero, naturalmente, se necesita siempre una base de armonía, una base de perfección y de amor, se necesita esta fuerza positiva, esta fuerza dinámica que no es del entendimiento sino que sale del corazón, y desde este punto de vista todos podemos ser curadores, tratar de armonizar a la persona desde el punto de vista del amor que podemos infundir en su ánimo. Un hombre mental no podemos atraerlo al aura de curación si no es estimulando sus células mentales, a través de algún definido conocimiento, de algo que le atrae; a un artista le entraremos mejor por el camino del arte, por el camino de la comprensión de las formas geométricas; a una persona mística la estimularemos por el amor que pueda haber en nosotros, hay que presentarse siempre ante esta persona de una forma magnética y radiante, porque ella ve, la persona sensitiva suele ser una persona muy delicada en ese aspecto.

Es decir, que existen tantas cosas que tratar en el aspecto de la curación, habida cuenta los niveles complejos en que se mueve el ser humano, ya viniendo de un remoto pasado los males de la raza, los que sean, que se han presentado de improviso en nuestro cuerpo sin pedir derecho de entrada, se han presentado sin darnos cuenta, y cuando empezamos a sufrir sus efectos, entonces, buscamos el curador, y el curador debe ser una persona muy comprensiva y muy inteligente, porque si no hay inteligencia la curación no tendrá éxito. Dense cuenta de algo muy importante, de saber el Rayo al que pertenece el paciente, y hemos hablado de los Rayos; no sólo esto, el tipo de sensibilidad, la cantidad de cuadrados de su aura, si son regulares o irregulares, la cantidad de triángulos que pueden ser estimulados mediante la energía dinámica de la acción; es decir, hay tantas cosas a considerar, y esto lo iremos viendo poquito a poco, que muchas personas que quieren curar cometen a mi entender una gran equivocación, porque lo primero que hay que hacer es tener una psicología bien dinamizada, bien perfecta. No puede curar cualquier persona, pueden aliviar en ciertos casos, singularmente las personas dotadas de un gran poder etérico, de fluido animanizado, y no obstante curan, pero no curan la raíz, no curan la causa, ¿por qué decimos: curación esotérica? Porque no se trata de aliviar un estado sino que se trata de extirpar radicalmente de la persona cualquier tipo de enfermedad; y naturalmente, todo el largo preámbulo es para presentar una serie de conversaciones que tienen por objeto de que seamos conscientes de que todo está en nosotros, y en todos nosotros está el poder de curar y todos podemos curar, pero, solamente cuando nuestra aura esté armónica, cuando vivamos armónicamente y cuando tengamos mucha comprensión y mucho amor, quizá no nos preguntaremos qué vamos a hacer, estaremos curando, porque nuestro paso por la vida será una verdadera bendición para los demás.

Interlocutor.- ¿Nos puedes explicar en la esfera de nuestro planeta, tal como está dibujado, podemos ver qué parte de elementos...?

Vicente.- ¡Ah! es verdad. Bueno, sí, esto lo había puesto para explicar el porcentaje de enfermedades que existen en la humanidad, es decir, que la esfera terrestre, nuestra Tierra, está dividida en tres partes de agua y una sola parte de tierra, por lo tanto, si vamos a la analogía, que me he olvidado cuando estaba hablando del cuadrado, la analogía del agua es en relación que hay un 80% de enfermedades de tipo astral incidiendo en el cuerpo físico a través del cuerpo etérico y de las larvas; hay un 5% solamente de índice de enfermedades mentales, ustedes preguntarán por qué, solamente dentro de unos cuantos millones de años el hombre tendrá la mente capacitada para no tener enfermedades de tipo mental. No soy muy optimista al respecto, pero cada cual puede luchar a este respecto, en este sentido, porque por cuanto todos sabemos que somos astrales, emocionales, y la mente solamente sirve como un adorno de la imaginación o como un adorno de nuestra vida, adquiriendo conocimientos, compartiendo sentidos y opiniones, pero, extendiéndose siempre en forma horizontal, pero, jamás decidiéndose a penetrar internamente, yo me incluyo en lo mismo. Es decir, que el 5% puede ser, por así decirlo, un mínimo en relación con el 80% astral, ¿qué significará entonces?, que la mayoría de enfermedades que asolan la raza humana proceden de la época Atlante, y están llegando a nosotros a través del tiempo por la persistencia de las formas astrales o psíquicas que existen en el aura astral del mundo y que repercuten naturalmente, fundiéndose, porque tienen necesidad de defender al cuerpo físico a través del cuerpo etérico de la humanidad o el aura planetaria. Y hay un 15% que pertenece simplemente al karma humano, las epidemias. Enfermedades nacidas, por ejemplo, de epidemias, cosas generalizadas o accidentes, guerras, esto se trata de que lo que conduce a la muerte no es solamente la enfermedad sino los accidentes que se producen a diario, de automóvil, de trenes, de guerras, esto lo vemos constantemente, y a pesar de todo solamente es un 15% en relación con el 80% de las enfermedades conocidas, que están llevándose un porcentaje de personas constantemente, diariamente. Afortunadamente, es la ley de compensación, nacen, mueren, y así este trasiego de almas que van y vienen, el paso de la Nave de Caronte, que lleva a unas personas o a unas almas del plano físico al plano astral y luego vuelve a traspasar el río de la corriente del cuerpo etérico y vuelve a pasar al cuerpo físico. Y así van sucediéndose las épocas, pero el porcentaje de la tierra, por ejemplo, en relación con el agua es mínimo, significa que el hombre es emocional, y cuando estamos hablando de una era técnica, dense cuenta que esta era técnica no puede trabajar sobre esto, hay que trabajar sobre aquello, tratando de enemizar aquello que es tierra, a fin de que el Logos surja a través de las aguas y podamos cumplir la profecía de que realmente en las aguas está el principio de la vida. Pero, en todo caso, hay que ser, a pesar de que digo que son dos millones de años, pongan ustedes un plazo más breve, pero no se den cuenta de ustedes que están aquí, que están siguiendo atentamente una conversación esotérica, piensen en el conjunto de la humanidad que está moviéndose por aquí y hay que ayudarles a pesar de todo, porque forman parte de la humanidad, son sus hermanos.

Interlocutor.- Si pudiéramos elegir como aspirantes, le es al principio comprender que... (inaudible)... nos damos cuenta que en un determinado momento parece ser que hemos conseguido un pequeño éxito en definitiva de que antiguamente no podíamos por aquella ilusión, aquella forma mental, y resulta que a veces la persona ha dominado la situación, y no suele ser muy alentador el pensar que al día siguiente volverá a pasar lo mismo. Entonces claro, surge la pregunta que sin la erradicación de estas formas tienen que ser, digamos, una por una..., o sea, tal como las hemos ido acumulando hay que irlas sacando... (inaudible)... el contemplarlas objetivamente y, entonces, automáticamente pierden su efecto.

Vicente.- Bien. Debemos empezar recordando que todas esas formas persisten porque no hay armonía en el ser humano, y no voy a decir que hay que coger una zona del cuerpo etérico donde existen ciertas larvas o ciertos cascarones de tipo astral y tratar de eliminarlos allí con la imaginación, con la concentración, o con un sistema de meditación cualquiera, no me refiero a esto, si todo cuanto existe en el cuerpo astral de la humanidad y que se refleja en el aura etérica proviene de un lejano pasado, y decimos también al propio tiempo que se han formado por falta de armonía, porque se ha faltado al juicio de la ley, porque el hombre es kamamanásico y su mente está influenciada por las emociones y, raras veces penetra en el campo mental puro, entonces, podemos decir que todo esto desaparece en la acción, no hay que preocuparse por lo que existe en el aura, es solamente como una indicación, quizá, muchos de nosotros no tengamos estas larvas en el campo astral, en el campo etérico, pero sí que somos conscientes de que no tenemos armonía, y si tenemos en cuenta que la falta de armonía es la que crea los desequilibrios y las enfermedades, entonces, la lógica es atenderse a buscar la armonía por doquier, y para esto no hay técnica alguna. Una persona sabe cuando está inarmónica con algo o con alguien y debe corregir esta inarmonía o desarmonía, porque, entonces, creará o estimulará no sólo en su aura sino en el aura etérica que nos está rodeando a todos. Un ambiente social, ¿por qué es un ambiente social o familiar que decimos “malo”? Cuando hay división, cuando hay irritación, cuando hay celos, cuando hay envidia, cuando hay egoísmo, hay una falta de armonía en todo el ser y esto impregna el aura en donde vive, por lo tanto, si deja de avivar esos rescoldos de pasión que existen desde tiempos inmemoriales se morirán por inanición, así que estamos alimentando estos bichejos nosotros, existen de por sí pero la repetición de ciertos actos incorrectos estimulan las larvas, las hacen más fuertes, más consistentes, más sustanciales por así decirlo y, entonces, ¿qué pasa?, que estamos sujetos, estamos indefensos ante cualquier tipo de enfermedad.

Conversaciones Esotéricas
Curación Esotérica - Primera Parte
Barcelona, el 12 de Enero de 1980
Conferencia de Vicente Beltrán Anglada
En Barcelona, el 12 de Enero de 1980
(TGC 13/1/2007)
http://www.sabiduriarcana.org/conferencias-vba-ce2.htm

http://trabajadoresdelaluz.com.ar/
http://compartiendoluz2.blogspot.com.es/
Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...