sábado, 25 de junio de 2016

Curación Esotérica.Tercera Parte- (Vicente Beltrán Anglada)



V.B. Anglada
Curación Esotérica. Parte III.


Conversaciones Esotéricas
Curación Esotérica - Tercera Parte


LA VERDAD HA DE PRESENTARSE DE TAL MANERA, QUE CONVENZA
SIN ATAR Y QUE ATRAIGA AUN SIN CONVENCER. ESTO SOLO PUEDE
REALIZARLO EL LENGUAJE DEL CORAZÓN.


Vicente.—Esta va a ser nuestra tercera conferencia acerca de la curación esotérica. El mes anterior nuestra conversación tuvo como centro de interés las tres grandes leyes kármicas que luego analizaremos más profundamente: La Rueda de Samsâra o la Ley de Muerte y Nacimiento, la Ley del Perdón y del Olvido, la Ley de la Acción o de la Causa y Efecto.

También nos referimos al vehículo etérico, como vehículo inductor y proyector de la energía cósmica, proyectada desde los niveles causales a través de los vehículos físico, emocional y mental, teniendo en cuenta que al hablar de karma y, por lo tanto, al hablar de enfermedades, de vejez y de muerte, nos estamos refiriendo única y exclusivamente a los cuatro vehículos periódicos del ser humano, aquellos que utiliza el Alma para su manifestación en el tiempo y en el espacio, es decir, el cuerpo físico o denso, el vehículo etérico, el cuerpo emocional o astral y la mente o el vehículo mental. Más allá del circuito o de la esfera de proyección de estos cuatro cuerpos no existe prácticamente el karma, no existe, por lo tanto, ni la enfermedad, ni la vejez, ni la muerte; si existe karma, éste karma —el karma de los Dioses—, no está a nuestro alcance, por lo tanto, no podemos ni meditarlo, no podemos proyectarlo a través de una mente finita, inmersa en tres dimensiones, en la limitación de espacio.

Hablamos también, que relacionado con la invasión de energía cósmica hacia nuestros vehículos de expresión, encontramos alojados en el cuerpo etérico los siete centros inductores o proyectores de la energía, llamados técnicamente chakras. Estos chakras a su vez, al coincidir en el cuerpo físico, determinan una actividad glandular, a través de unas glándulas que llamamos endocrinas o de secreción interna, siendo el comportamiento físico, psicológico o somático de cualquier individuo, la calidad de sus secreciones hormonales o endocrinas, porque esto viene derivado de la efectividad con que trabajan los centros etéricos o los chakras. Así que, al hablar del cuerpo etérico, de la vitalidad del cuerpo etérico, de la proyección de la energía cósmica a través del cuerpo etérico, hay que pensar siempre en algo muy importante y que a veces olvidamos, y es la evolución espiritual del individuo, el hombre, naturalmente, es el resultado de su comportamiento psicológico, de la actividad o del equilibrio entre las glándulas endocrinas o los centros etéricos, pero todo ello es debido a la evolución de la mente y a la evolución del cuerpo emocional, es decir, en síntesis, a la evolución de la conciencia o a la evolución espiritual, como quieran.

Lo interesante es darse cuenta de que poseemos cuatro vehículos que merecen nuestra atención inmediata si de veras queremos desterrar del planeta Tierra todo cuanto tenga que ver con la vejez, con la enfermedad y la muerte. Muerte, no en un sentido antagónico de la vida sino como una expresión de la vida, la muerte no es ni más ni menos que una expresión de la vida, es una vibración y, esotéricamente, podríamos decir que la muerte es una entidad; una entidad que está actuando desde el principio de las edades, antes y después del Universo la muerte ya existía, como existía la vida, no puede existir vida sin existir su contraparte que es la muerte, es el contrabalanceo de la ley, que al manifestarse a través de la Rueda Kármica de Samsâra se manifiesta como nacimiento y como muerte; el nacimiento como inductor de la vida en este conglomerado de cuatro vehículos que utiliza el Alma para manifestarse en el tiempo, tenemos también que la vida universal lo llena todo y que la muerte es la antesala del nacimiento y el nacimiento es la antesala de la muerte. Solamente hay algo que perdura y es la vida, y la evolución de la vida en el individuo es lo que llamamos evolución espiritual, lo que llamamos la integración en todos los sentidos imaginables.

Existe también, relacionado con los chakras y con las glándulas endocrinas, el sistema sanguíneo y el sistema nervioso. El sistema sanguíneo lleva el calor que dimana de la luz cósmica y el sistema nervioso trae la luz de las altas esferas universales. Se trata, por tanto, de algo que trasciende el entendimiento al buscar las causas remotas de la energía, solamente analizamos muy críticamente el fenómeno de lo que puede ser una enfermedad, lo que puede ser la vejez, el envejecimiento de las células, y lo que puede ser la muerte en sí como una entidad, como algo que va y viene, que perdura, pero que creo que hemos dramatizado a su alrededor creando una serie de ideas que son negativas. La muerte, para mí, es liberación, y como tal hay que prestarle una atención muy específica, si es que de veras estamos buscando la liberación espiritual, y se nos dice místicamente que hay que morir un poco cada día preparándonos para la muerte, que es una transformación de la materia simplemente, por lo tanto, la vida continua en otra dimensión, en otro plano, en otra esfera, pero, continuando siempre dentro de ese sentido crítico de valores psicológicos.

Naturalmente, hablamos de los cromosomas y de las hormonas. Las hormonas, como dijimos anteriormente, son del presente, obedecen a la actualidad, a la evolución de los centros etéricos y a su relación armónica con las glándulas endocrinas, las secreciones van a la sangre y la persona a través de este vehículo, la sangre, que es el vehículo de la conciencia, lleva la vida a todo el cuerpo, y el sistema nervioso está relacionado con la luz de la conciencia causal, y que, por lo tanto, entre la conciencia causal que lleva la memoria del pasado y que, por lo tanto, está relacionada con los cromosomas, se verifica un alta alquimia dentro del cuerpo que es la memoria celular, actualmente en estudio por la ciencia médica. Si admite la ciencia que los cromosomas tienen memoria, hay que admitir radicalmente que tienen autoconciencia, y entramos ya en una consideración de la vida mucho más amplia e incluyente de lo que hasta aquí ha sido considerado.

Entonces, para terminar, hablamos de la ciencia moderna de curación. Hasta aquí las enfermedades han sido tratadas a base de medicinas, prácticamente no se ha dedicado una atención a la causa de las enfermedades. Desde el momento en que videntes especializados e investigadores científicos de alta cualidad espiritual han podido ver representadas en los planos psíquicos a las entidades que centralizan los diferentes tipos de enfermedades que conocemos, desde las benignas hasta las más malas que puedan existir, el problema que se ha planteado es cómo puede ser vencida la entidad enfermedad a través del conglomerado de lo que poseemos, a través de nuestro cuerpo físico bien establecido, a través de una mente analítica reflexiva y razonable, buscando la intuición de las causas supremas de la vida, un cuerpo emocional muy sensible, pero sin caer en la sensiblería, para llegar finalmente a la conclusión, de que tanto la ciencia como el esoterismo están ahora trabajando ahora en una dirección paralela tratando de buscar en el infinito un punto de reunión. Quisiera admitir que llegará un momento en que confluirán las dos líneas —la ciencia médica y la esotérica—, en un punto en el cual se busque la causa de la enfermedad, no en el nivel somático sino en el nivel psíquico, mental y emocional, y tratar entonces de curar estas causas desde el plano donde se han provocado, y no en el plano de los efectos, donde solamente son aliviados los efectos pero la causa permanece inmutable por nuestro desinterés en las cosas profundas y esotéricas de la vida o porque no ha llegado todavía el momento en que la persona se oriente hacia el esoterismo puro y científico como es de desear.

Bien, el tema de este mes es la gran Ley de Restitución. ¿Qué hay que entender por esto? Simplemente la muerte. Existen tres grandes leyes enlazadas con el karma; la primera ley es la Ley de Integración de la Materia, técnicamente el nacimiento; viene después una Ley de Conservación o de Preservación, es el instinto innato de la materia de autoprotegerse, de autoafirmarse, de crecer o perpetuarse en el tiempo; y finalmente está la gran Ley de Restitución, técnicamente descrita como la muerte; y la muerte, como digo, siendo una entidad desde el ángulo esotérico, contemplada desde el plano causal se la puede contemplar en su acción liberadora, habida cuenta que es una entidad que redime a la materia y libera el espíritu, en estas palabras: rreeddeenncciióónn ddee llaa mmaatteerriiaa yy lliibbeerraacciióónn ddeell eessppíírriittuu, está circunscrito el gran secreto de la iniciación, si podemos llegar a establecer el nexo entre ambas actitudes, entre ambas cualidades o ambas polaridades, la iniciación será algo común a todos, no una vaga promesa como el Reino de los Cielos.

Entonces, he dividido la idea de la muerte en tres aspectos consustanciales, uno es la liberación del Alma; el segundo punto que quisiera tratar con ustedes es las causas de la muerte, para llegar finalmente a hablar del proceso universal de restitución. Es decir, que la muerte no existe solamente en el plano físico sino que va aumentando su progresión a través de los planos, porque todos los planos de nuestro sistema solar son materiales. Según se nos dice esotéricamente, nuestro sistema solar, con todos sus planetas, satélites y asteroides, no es si no el cuerpo físico de una entidad cósmica, y hay que darse cuenta entonces, que todo cuanto existe en este Universo, desde el plano físico hasta el ádico, o el plano de la propia divinidad, es material, que, por lo tanto, lo que para nosotros mirando hacia arriba es espíritu, mirado desde los planos cósmicos es simplemente materia, solamente cambia el enfoque, la dirección, el orden, la ecuación de valores psicológicos, la tendencia a la síntesis que todos poseemos y la capacidad que tenemos de integrarnos cada vez más en los problemas humanos o en los problemas de orden universal.

Entonces, ¿qué hay que entender por muerte? La muerte es una continuidad del sueño que realizamos cada noche. Cada noche al acostarnos y al dormir estamos verificando la muerte, entonces ¿qué diferencia existe entre la muerte y el sueño?, simplemente, que en la muerte el cordón umbilical, hilo de vida o sutratma ha desaparecido del cuerpo, y el Alma a través de este hilo recogiendo los átomos permanentes se refugia en el plano causal. Y el sueño es exactamente lo mismo, sin que el cordón umbilical, sin que el hilo de la vida o el sutratma se desapegue del lugar donde está anclado tal como se dice en los manuales esotéricos, anclado en el corazón, en el interior del átomo permanente. En tanto exista una pequeña porción de este hilo supremo del sutratma dentro del corazón haciendo vibrar el átomo permanente, en esta vibración continuar bombeando el corazón y llevando la sangre al cuerpo y haciéndolo respirar, no existe clínicamente la muerte. Esto lo ha reconocido la ciencia que clínicamente hay muerte cuando no existe en el corazón vida, cuando el sutratma ha desaparecido ha dejado de estar anclado en el corazón, el átomo permanente ya no lo registra y, entonces, desaparece. Pero, cada noche estamos muriéndonos, todos hemos muerto, y cuando realizamos la experiencia de la muerte nos damos cuenta de que es familiar, que ya es conocida de siempre. Y me pregunto las causas del dolor, el dolor de la muerte es muy significativo, ¿por qué tememos la muerte?, será porque no amamos suficientemente la vida, esto dicen que es la muerte. El hombre que no vive íntegramente, forzosamente tiene que tener temor a la muerte, el hombre que está completamente libre, desapasionado por completo, integrándose cada vez más dentro de sus propios elementos constitutivos espirituales, éste no teme a la muerte, está viviendo constantemente, es decir, lo que técnicamente podíamos decir buscando la analogía con el iniciado perfecto, es que existe no sólo una continuidad permanente de vida sino que existe también una continuidad perfecta de conciencia, que es lo que trata de buscarse en las meditaciones esotéricas, buscar una continuidad de conciencia, porque entonces ya no hay temor a la muerte, porque la muerte es una entidad pero es también una ilusión, es decir, todo cuanto se ha creado a través de la muerte es una ilusión, no existe, es una figuración mental, tal como ocurre seguramente cuando alguien piensa de otra persona, ¿es verdad lo que una persona piensa de otra o no es más que una ilusión? Dijimos una vez, y lo repetiremos, que de Cristo existen pinturas, fotografías, estatuas de todos los tiempos y para todos los gustos, y que cada cual, naturalmente, tendrá una idea de Cristo de acuerdo con la imagen que tiene en su cabecera o de la imagen que ha aprendido en las escuelas o que ha visto retratada en los templos, pero, ¿es realmente así, no será una ilusión mental todo esto? Una entidad causal, podemos decir, que puede estar en los planos superiores como una idea que amalgama la síntesis de las ideas de toda la humanidad acerca de Cristo, pero Cristo, como entidad, no está allí. Lo mismo ocurre con la muerte, la que hemos adornado con terror, con desesperación, con odio, con repulsión, pero es una ilusión mental, porque no conocemos a la muerte, como no conocemos al Cristo ¿verdad? Es innegable que si no conocemos exactamente la experiencia de la muerte en vida no podemos tener la experiencia completa de la muerte después de muertos, y es, por lo tanto, que Platón aconsejaba a sus discípulos: "Morid un poco cada día y así alcanzareis la eternidad", es como si dijéramos: "Soñad constantemente en lo superior para entrar en lo superior", porque hay una relación magnética entre la idea y la acción, entre la idea y la propia realidad. Es decir, que todo está en todo, especialmente en el corazón del hombre, y si tenemos en cuenta la prerrogativa de la acción, si tenemos en cuenta que todos estamos tratando constantemente de liberarnos del temor a la muerte, empecemos por amar la vida, y amar la vida desde el ángulo esotérico es simplificación teniendo en cuenta que el temor es lo que menos simplifica la vida, lo que más la hace compleja. Hay que vivir de una manera tan real, tan serena, tan audaz, diría yo, que la muerte llegue a ser nuestra amiga querida, que la veamos constantemente sin tener miedo, entonces, nos daremos cuenta de que la muerte es como un ángel, está velando por nosotros, pues es la única manera de liberarnos de las opresiones de la materia y de las opresiones del propio espíritu inmerso dentro de la materia, pues, de la misma manera que la redención de la materia es la liberación de ella misma, automáticamente la comprensión del mecanismo es para el espíritu la liberación de las ataduras que le impiden avanzar y, entonces, vienen unos momentos extraordinarios de serenidad, de paz y de alegría, dentro de los cuales la muerte no existe, existe una vida que se manifiesta cíclicamente como muerte, como nacimiento.

Los pueblos orientales, que tienen una mente analítica, al menos las personas sensatas, están viviendo de manera en que la muerte la consideran su compañera inseparable, viven constantemente pensando en ella, adorándola, como el gran Dios que destruye la materia para crear cosas nuevas encima de la materia. El mito del Ave Fénix que resurge de sus propias cenizas es la muerte liberando, destruyendo para edificar cosas nuevas, ¿qué sería de la humanidad si no existiese la muerte?, no habría posibilidad alguna de redención y los millones de almas que animan la materia tampoco podrían liberarse, y según está escrito en los libros sagrados de no importa que religión, el alma está en todas las cosas, estando el alma en todas las cosas, y siendo el alma una partícula de la propia divinidad, existe un permanente deseo de liberación en toda cosa creada, lo cual hace que la muerte sea un fenómeno natural deseado, querido por toda la naturaleza excepto por el hombre, el hombre teme a la muerte. Hay una razón fundamental que hemos expresado, existe una ley de conservación, un instinto de preservación, pero, ¿qué añadimos a todo esto?, añadimos las posesiones, las complejidades, los deseos, las inquietudes, las esperanzas, los temores, y todo esto, naturalmente, repercute contra la integridad espiritual del ser, y así en una edad correspondiente a nuestra propia evolución, llega un día que nos damos cuenta de que la muerte realmente es el agente liberador de la vida y, entonces, ya no pensamos en ella con temor, la admitimos, nos recreamos con su presencia, y la admitimos como hacen los esotéricos, como el agente más grande que existe en el Universo aliado con el poder del primer Rayo, que es el Rayo que lleva la destrucción de las formas gastadas, para que el segundo levante encima otra cosa nueva y así hasta la eternidad de las eternidades en tanto exista un átomo de materia kármica que necesite la liberación o que necesite su redención.

Bien, una cosa muy importante que hay que considerar con respecto a la muerte, es las tres clases de tipo psicológico a través de los cuales podemos apreciar como se realiza la muerte o la evolución del Alma como también se dice. En el sueño, cuando la persona se entrega al descanso, automáticamente hay una succión —por decirlo de alguna manera—, de parte del Alma que necesita que la conciencia funcione en todas las dimensiones de todos los cuerpos conocidos y, entonces, las personas de tipo instintivo sienten la atracción por el plexo solar, y por el plexo solar las personas instintivas —sin afán peyorativo alguno—, surgen bajo la inhalación del Alma para pasar al plano astral en el subplano que les corresponda por evolución. Las personas de tipo sensible, las personas sentimentales, las personas predominantemente místicas, la succión la realizan a través del centro o de un lugar muy cercano al centro Cardíaco, y por allí se van al plano astral; y las personas pensantes que utilizan creadoramente materia mental, los discípulos mundiales, las personas de alta integración, realizan la aspiración superior hacia el plano astral a través de un punto situado muy cerca de la glándula pineal. Son tres lugares o tres puntos en los cuales la vida se escapa de la materia, los fluidos vitales se escapan de allí, haciendo la salvedad de que en el sueño el sutratma continúa anclado en el corazón, y que en la muerte desaparece totalmente, y la inhalación del Alma se lleva la conciencia y sus vehículos más los átomos permanentes, y se refugia después el tiempo necesario de recapitulación que realiza el Alma en el plano causal.

Bien, entonces la rotura del sutratma obedece a una razón fundamental, que es lo que vamos a analizar a través de las causas de la muerte. No puede romperse el sutratma si no existe una ley coordinadora, solamente hay una excepción, el suicidio; el suicidio que es la capacidad que tiene el individuo de utilizar en forma negativa la voluntad de Dios que tiene dentro del corazón, y no es nuestro interés hablar del suicidio en nuestra charla de hoy, darnos cuenta sí, de que la rotura del cordón plateado o del sutratma es debido a tres razones fundamentales analizadas desde el plano causal:

1. El cumplimiento del karma;
2. La cesación del deseo de vivir;
3. La retirada de la atención del Alma.

En el momento en que se produce la coordinación de estos tres aspectos, mental, emocional y físico, existe un tirón más fuerte que los anteriores, los que gobiernan el sueño de las criaturas vivientes en todos los reinos de la naturaleza que producen el fenómeno de la muerte, siendo como verán Uds. algo genuinamente científico, que podemos analizar técnicamente y que no es algo que nos venga importado del exterior, por cuanto todos dormimos cada noche y nos damos cuenta de que funcionamos en otra dimensión y esta dimensión es aquella que habitaremos normalmente después de la muerte y que, por lo tanto, no tiene ninguna extrañeza, no tiene ninguna explicación utópica porque es algo que podemos comprobar todos eficazmente.

Y, naturalmente, hay también las causas físicas relacionadas con estos tres aspectos causales del cumplimiento del karma, de la cesación del deseo de vivir y de la atención del Alma que se retira progresivamente, y es que la muerte física es debida o puede ser debida a accidentes, puede ser debida a enfermedades y por la propia vejez, lo cual no sucede porque envejecemos muy pronto en forma antinatural, por los métodos erróneos de vivir que tenemos todavía hoy, en el siglo casi XXI; y, naturalmente, que al coincidir los tres aspectos del cumplimiento del karma, de la cesación del deseo de vivir y de la intención del Alma que desaparece, se produce automáticamente la absorción, la inhalación del Alma, aquello que corrientemente definimos como el último suspiro, el Alma respira hacia sí desde el plano causal y atrae hacia sí todo cuanto ha constituido la vida kármica dentro del cuerpo, dentro de la emoción, dentro de la mente y todo se refugia en el plano mental, en el plano astral y en cierto nivel del plano físico, y ahí empieza aquello que podemos ver aquí, que es muy interesante porque nos da la clave de lo que han experimentado —quizá algunos de Uds. lo habrán realizado, en el sentido de experiencia —, de recordar en un solo momento en algo que escapa la ponderación porque no existe tiempo, en ciertos niveles etéricos, cuando están en un peligro de muerte, automáticamente existe un registro de hechos desde el plano causal, mirando que es lo que va a pasar, porque el Alma está interesada en guardar todos los recuerdos para refugiarlos dentro del átomo permanente como base de la próxima reencarnación o renacimiento; entonces, si se ha tenido esa experiencia, hay que recordar, y si no se ha tenido hay que observarla y hay que estudiarla, admitirla siquiera como una hipótesis mental, que en el momento en que el sutratma ha desaparecido completamente del cuerpo físico, que el corazón ha dejado de latir, que la mente ha dejado de funcionar y que todo va desapareciendo lentamente por el orificio que le corresponde al ser humano, entonces queda refugiada toda la conciencia íntegramente en el cuarto nivel del plano físico, tenemos el nivel sólido, el líquido, el gaseoso y el primero etérico, llamado subatómico, que es el que refleja todas las memorias individuales a través del tiempo en el plano físico; pero, automáticamente se está realizando una actividad paralela en el plano emocional, en el segundo subplano, en el cual el Alma en aquel momento de comprensión está recapitulando todos los hechos relacionados con los sentimientos, emociones, que tuvo durante la vida, y automáticamente también, siguiendo este proceso, en el plano mental, en el tercer subplano, la mente está relacionando todo cuanto hizo mentalmente durante toda su vida. Es algo que sucede en una fracción de tiempo imponderable, porque pertenece a otra dimensión, igual puede ser un siglo que un minuto o que un segundo, escapa a la medida del tiempo conocido, no hay relojes en el plano astral, por lo tanto, escapa por completo a la ponderación. Lo que sí que es importante que sepamos es que en este momento cumbre de la muerte se produce un hecho singular, en el plano físico el recuerdo más vivo de cuanto hayamos realizado, aquel acto que mayor condensación de energía tuvo por sus consecuencias kármicas porque alteró completamente nuestra vida, se convierte en un montículo, en una cúspide, que el Alma registra automáticamente, porque todo esto es una serie de recuerdos o de memorias acumuladas en el átomo permanente físico que van desfilando a la atención del Alma para que los vaya registrando y finalmente se produce un pináculo que es la síntesis de los recuerdos, y automáticamente todos los recuerdos físicos pasan a un departamento específico del átomo permanente físico y queda estacionado aquí a la atención del Alma, porque el Alma recopila también sus memorias, sus experiencias a través de aquella vida; y automáticamente en el mundo astral pasa lo mismo, el Alma absorbe de todos los contenidos memoriales, de todo cuanto sintió el Alma durante aquella encarnación y lo sintetiza en un punto clave que va ascendiendo hacia arriba y entonces toda la experiencia acumulada a través de este vértice, de este pequeño triángulo, penetra en el átomo permanente astral, llevando en sí toda la fuerza viva de los recuerdos del plano astral tal como vivió aquel individuo encarnado en el tiempo. Y la mente, lo mismo, hay una relación de valores sintónicos en la naturaleza, si aplicamos correctamente la ley de la analogía, y entonces, este punto mental de crisis, de tensión creadora buscando todo cuanto hizo mentalmente el individuo a través del tiempo, de la encarnación, también queda en una cúspide, que penetra en el átomo permanente mental y, entonces, el Alma absorbe todo esto dentro del cuerpo causal, que hemos simbolizado con un triángulo con tres puntos de interés que son los átomos permanentes y, entonces, podemos decir que la muerte prácticamente ya es un hecho, ya no hay regresión posible, todo está condensado dentro del cuerpo causal en este sentido, igual podemos decir que va en un triángulo hacia arriba creando los vórtices de energía, que serán los que servirán para crear las estructuras de un nuevo cuerpo cuando el tiempo sea llegado; y lo que va de uno a otro hemisferio, el paso de un plano a otro plano o de un subplano a otro plano, se denomina místicamente: ""LLaa NNaavvee ddee CCaarroonnttee"".. Según nos dice la tradición mística, la Nave de Caronte se simbolizada por un ángel resplandeciente de luz que espera al Alma para darle la bienvenida, yo creo más esta forma que la otra y no en un demonio que viene a buscar el Alma para llevarla Dios sabe dónde, todo está inmerso dentro de lo que hemos aprendido en religión a través del tiempo, entonces, la Nave de Caronte es la que lleva los puntos de crisis hasta sus últimas consecuencias, la que lleva al Alma del plano etérico al plano astral, del plano astral al plano mental y de éste al plano del Alma, al plano causal y, entonces, todo el proceso puede ser seguido de una manera científica, porque todas las personas que han experimentado una muerte aparente, que han estado al borde de la muerte coinciden en unos puntos principales, en que hay un Alma resplandeciente que les está aguardando, que les infunde confianza, que no quieren volver porque se encuentran mejor que en el plano físico, naturalmente, no hay la opresión, no hay las cadenas del cuerpo físico. Se dan cuenta también que no pueden pasar ni ponerse en contacto con esta entidad resplandeciente sin antes haber pasado por un proceso de recapitulación o de memorización, porque el renacimiento se produce cuando el tiempo sea llegado, a través de las memorias acumuladas en los átomos permanentes. Cuando nace a la vida de nuevo el ser vuelve a surgir el sutratma del Alma causal y, como se dice esotéricamente, lanza los anzuelos otra vez al río de la vida, y uno se clava en el corazón conteniendo el átomo permanente, y es el átomo permanente que empieza a funcionar cuando ha habido la concepción, el fenómeno de la concepción que hemos analizado en otras conversaciones, es el principio del karma de un cuerpo físico, siguiendo adelante el proceso, anclando en el plano astral y anclando en el plano mental como base de la creación de los cuerpos nuevos que el Alma va utilizando en otro proceso de vida o de renacimiento.

Entonces, todo cuanto vemos aquí puede ser catalogado como científico, no podemos decir que esto sea tal como es, dense cuenta que estamos tratando de representar cosas de la cuarta y quinta dimensiones en términos de la tercera, y al situarnos en un plano se convierte en una segunda dimensión, y que es muy difícil que podamos comprender el proceso de una forma total, pero hay que intuir más bien que razonar, tratar de ver esto como una espiral en la cual está inmersa el Alma y va ascendiendo por esa succión del Ángel Solar, buscando su punto de complacencia mística y tratando de reproducir en el tiempo lo mismo que se está realizando en los universos, en las constelaciones y en las galaxias, que es el fenómeno de la muerte y del nacimiento que existen por doquier, que es un fenómeno vivo de la naturaleza, que es algo que estamos haciendo constantemente y, por lo tanto, está dentro de la propia averiguación del propio ser, que no es algo que venga del exterior, es algo que todos podemos comprender acabadamente. Y también al analizar este gráfico (Vicente explica esta conferencia en pizarra) hay que darse cuenta que hay una explicación muy científica del por qué en los anales esotéricos se dice que el nueve es el número del hombre, y que el nueve es el número de la iniciación, vean ustedes, el cuerpo físico o la memorización física, se está realizando en el cuarto subplano del plano físico, que la restitución, memorización astral, se está efectuando en el segundo subplano, y que la memorización o recapitulación mental se está realizando en el tercer subplano, si contamos los subplanos veremos que está el número nueve, cuatro, seis, nueve, que es el nueve máximo de la iniciación, según se nos dice. El Logos de nuestro sistema planetario posee la Novena Iniciación y se le llama eell SSeeññoorr ddee llaa EEssttrreellllaa ddee NNuueevvee PPuunnttaass. Esto para nosotros ¿qué puede significar?, no hablamos de estas cosas porque todavía no tienen un significado científico en nuestro pequeño cerebro tridimensional, pero nos da la idea de que el Logos mismo se comporta conforme a las leyes que Él mismo ha programado, que no se queda estático mirando su universo, sino que interviene dando vida a todo el contenido de las formas, que está creando lo mismo por una tremenda alquimia que desconocemos, la liberación de sus propias características, y hay que admitir lógicamente desde el ángulo de vista de la analogía, que todo cuanto vemos en el Universo de objetivo es la expresión del karma que se expresa a través de la Rueda de Samsâra, y que la Rueda de Samsâra con las cuatro edades, la infancia, la juventud, la edad madura y la vejez, se está realizando en todo el orbe conocido de lo ultradimensional, de todo cuanto existe en el Cosmos, y que todo cuanto llamamos un tipo kármico no es más ni menos que esta rueda más amplia que utilizan los Logos para programar su propia evolución; y que todo cuanto está dentro del alcance humano a través de la analogía es un hecho que podemos considerar como científico, y que siendo científico está atentando de una manera directa contra la autonomía de la mente para que se abra de esta autonomía y surja triunfante en la liberación, y todo esto buscando la analogía que existe entre una pequeña entidad que es el ser humano con el propio Logos Absoluto. Todo está en todo, y todo cuanto el hombre piense y desee puede ser una realidad, pero lo único que interesa en estos momentos, a pesar del aspecto científico de la cuestión que tiene una contraparte mística extraordinaria —que analizaremos más adelante—, es que la muerte no debe hacernos nunca perder la fe en nosotros mismos, y el temor a la muerte está creando muchas enfermedades, y el temor a la muerte incapacita a la mente para razonar, y el temor a la muerte implica siempre destrucción del yo, y que el temor a la muerte es algo inútil, es llenar el ser de complejidades, para llegar a la comprensión de que solamente hay que amar a la vida, y amar a la vida para mí es amarnos todos dentro de un sentido incluyente, dinámico, vivo, no simplemente teórico, porque la palabra amor ha perdido eficacia a través del uso indebido, como la palabra Dios o del Cristo cósmico. Por lo tanto, todo cuanto digamos acerca del amor si no lo aplicamos es falso, es demagogia y hoy se habla mucho de demagogia, y el hombre esotérico debe hablar con palabras sencillas, sin demagogia, tal como son, y la gente lógicamente aceptará aquello que se le presente con rectitud de conciencia, con alteza de miras y sobre todo con buena voluntad.

Y ahora espero que ustedes con sus preguntas permitan ahondar más profundamente este tema interesante de la muerte.

Interlocutor.—Has hablado de la liberación de nuestras características, podríamos decir que es la liberación de los cuatro elementos; la parte mental, la parte astral y la parte física, la parte astral, claro, será la parte emocional, la parte del deseo, la parte mental será la del fuego. Bien, o sea, que esta es la forma de ver las grandes características en el hombre, en el Universo o en lo que está manifestado.

Vicente.—Es la liberación de todo cuanto atente contra la ley. Todo cuanto está sujeto a un proceso de regresión al pasado debe morir o debe ser destruido en una palabra más eficaz, porque la destrucción del cuerpo emocional no conlleva nada, ahora, las cualidades negativas con las cuales introducimos nocivas influencias en el cuerpo emocional, sí debe ser eliminado. Cuando hallamos características emocionales o características mentales o modificaciones mentales, o tendencias de tipo psicológico, o simplemente tendencias físicas, nos referimos a unos cuerpos que la vida nos ha prestado simplemente y que, por lo tanto, debemos devolver esos vehículos, pero con una acusada tendencia a la liberación; de ahí que el iniciado se caracteriza porque sus átomos no tienen karma, por así decirlo, participan del karma del iniciado, los ha convertido en luz a través de la redención de la materia y, por lo tanto, a esto podemos decir que se ha liberado de una cierta modificación, habida cuenta que los cromosomas, como decíamos antes, tienen autoconciencia, poseen recuerdo, y que toda la genética y el código genético humano está basado en el cromosoma y que el cromosoma precisamente está relacionado con los átomos permanentes y con estas memorias. Cuando la ciencia se integre en lo espiritual, en la parte esotérica, su campo de estudio abarcará nuevas dimensiones y podrá luchar más eficazmente en el campo de la genética, no para crear absurdas combinaciones sino para buscar los tipos vivos que reflejan una realidad espiritual, empezando por la redención del propio campo científico de la medicina. Hay un trabajo enorme a realizar, dándonos cuenta que el científico ante todo debe ser un investigador esotérico, y con el tiempo se cumplirá la profecía de Cristo de que llegará un momento en que la verdad se proclamará por todas partes, desde los tejados, por las calles, por las plazas, palabras textuales en estos días, pero que tienen una cierta razón de semejanza.

Leonor.—Entonces es cuando al liberar todo, es cuando morimos un poco cada día.

Vicente.—Exacto, es la muerte constante.

Leonor.—Yo quisiera que hablaras un poco, por ejemplo, de esos valores internos que tenemos que reencontrar o desarrollar, para poder hacer esto de morir cada día, gozando cada día, de quien tenemos al lado, de lo que tenemos, de lo que disponemos, pero gozando cada vez, sintiendo un desprendimiento hacia todo ello, para si en caso parten antes que nosotros, sepamos pasar sin ellos, sin tener desesperaciones, para todo esto hay que buscar algo que hay dentro de nosotros, un depósito interno de una energía espiritual que quizá todavía no la conocemos, por si acaso está descontrolada dentro de nosotros, tendríamos que conocer un poco la técnica esta, que si no nos pone en contacto con este valor interno por ahora, para que no nos de miedo cuando, por ejemplo, dos personas que vivan solas, según quienes sean, de familia o de amistad, al faltar una de ellas llenar este vacío, pero tiene que empezar a llenarlo cuando todavía no le falta la compañía, entonces, hay que encontrar dentro de la persona sus valores para poder aplicarlos antes, cuando se tiene todo; en fin, esta clase de energía, qué clase de energía es para poder vivirla plenamente y, entonces, sí que uno goza lo que tiene pero sabe que dejará de tenerlo probablemente y que se siente completamente igual cuando no lo tenga, esta clase de valor, esto ha de estar dentro de nosotros, ¡dónde! ¡cómo lo desarrollamos, si es que está!

Vicente.—Si casi has dado ya la noción de todo el proceso que estamos tratando de definir como liberación de la muerte. Inevitablemente cuando desaparece un ser querido sentimos un vacío, y la pregunta de la señora es cómo llenar este vacío y si este vacío ha de ser llenado después o antes. Lo que hay que evitar es el sufrimiento, porque si hay sufrimiento, naturalmente, es que hay un vacío, ahora bien, ¿cómo nos preparamos para la muerte? ¿cómo nos prepararnos para funcionar en el plano causal o en el plano del Alma donde no existe separación? Es el problema de siempre, es el problema místico, es el problema esotérico, es el problema humano. ¿Qué decíamos antes?, cuando hay amor verdadero, cuando el amor es de síntesis, no de atracción, no de interdependencia o de dependencia, entonces, no existe separación después de la muerte. Hablamos de separación o de dolor o de vacío, cuando no hay amor, porque hablo del plano causal donde todo es amor, ustedes preguntarán: ¿cómo vamos al plano causal o que hacemos con el plano causal si es una utopía?, porque no la vemos reflejada en nuestras acciones cotidianas, ni a través de las meditaciones, ni a través del yoga. Yo digo que hay que vivir con una apertura mental y emocional extraordinaria para poder captar el sentido de la síntesis espiritual, que hay que vivir muriendo, entendiendo por muerte la simplificación, porque todos —me parece a mí—, estamos muy preocupados en acumular en el tiempo y poco dispuestos a abandonar en el tiempo aquello que hemos conquistado, hasta el punto que hay un centro fatídico de paso del mundo etérico al astral imposible de flanquear, cuando el Alma está pasando allí con todo bagaje, de tus amores frustrados, de todo cuanto quiso y no pudo acumular, de todo cuanto posee y quiere llevarse consigo inexorablemente, y que es un peso de la conciencia, y que siendo un peso de la conciencia no puede pasar por aquel punto, y queda aquí, frenado, aquí, aquí o aquí, y no puede pasar adelante buscando la luz del plano causal. Entonces, si empezamos ahora mismo, simplificando el ánimo, dejando de sentirnos atraídos por las cosas pasajeras, si vivimos de amores reales y no de amores de interdependencia, si amamos el Alma y no el cuerpo o la personalidad o aquello que desaparece, habrá una posibilidad, pero yo no puedo dar ninguna regla exacta ni ninguna técnica, porque es el propio individuo el que tiene que amar, no una persona que diga hay que amar de esta manera o amar de la otra, habida cuenta que el Alma está en todos nosotros y que el Alma es una efusión de Amor de la propia Divinidad y, por lo tanto, cuando sentimos separatividad y la sentimos constantemente en el hogar, con las personas que amamos, es que no hay suficiente amor, y si no hay suficiente amor la mente no está capacitada para simplificar, y si no hay amor no estamos capacitados para unirnos con los demás, incluso la persona que está a nuestro lado. Entonces, el problema no es un problema de temor a la muerte sino de falta de amor a la vida, lo uno genera lo otro, y el vacío que sentimos hay que rellenarlo con mucha comprensión, con mucho amor, no con una mente analítica simplemente, la base está en el equilibrio que existe entre la razón y el amor, lo cual significa que estamos bajo la tutela consciente del Alma Superior o del Ángel Solar o del Yo Superior. Es decir, estamos inmersos en un mundo calidoscópico, un mundo fluctuante, un mundo de valores relativos, y viviendo en este mundo de valores relativos nos preguntamos ¿qué voy a hacer para alcanzar la liberación? Simplemente deja lo relativo y estás en la liberación, es lo real ¿verdad? y ¿quién acepta la máxima? ¿quién va a empezar a simplificar? ¿quién va a empezar a querer profundamente al ser que tiene al lado con todos sus defectos y contrariedades psicológicas?

Todos tenemos problemas familiares, todos tenemos problemas de vacío interior, todos estamos aburridos y buscamos distracción en vez de preguntamos ¿por qué estamos aburridos?, y ahí está la base de la muerte constante, no la muerte lenta, creadora, sino la muerte, la sofocación del espíritu creador. Cuando existe creación existe un éxtasis grande, permanente, existe lo que podríamos decir ccoonnttiinnuuiiddaadd ddee ccoonncciieenncciiaa,, pero si no hay continuidad de conciencia habrá un vacío, ya sea con relación a las personas que amamos o a las personas que despreciamos, el vacío existirá siempre. Solamente hay que ser sinceros y ser humildes en la sinceridad, para darnos cuenta de que realmente lo que estamos fraguando en el interior es buscando el acomodo, buscando el amparo de otra persona, no el amor que aquella persona precisa, o ¿es que sentimos compasión para los demás? ¿hay compasión en el corazón? Si hubiese compasión, empezando por los reinos inferiores de la naturaleza, habría compasión humana, habría un principio de amor entre unos y otros, pero no hay compasión ¿verdad?, lo sabemos todos que no hay compasión; y, por lo tanto, desde este punto fijo de contrariedades psicológicas humanas, de esos puntos de crisis insalvables, nos preguntamos ¿qué vamos a hacer? Pues bien, yo diría que hay que vivir muy atentos y apercibidos de todo cuanto ocurre en nuestro interior y fuera de nosotros mismos, que dejemos de asustarnos por el vacío interior, quizá se produce un vacío interior porque no amamos el vacío, porque no amamos la soledad y buscamos la compensación en otra persona o en otro grupo, en otra comunidad, y para mí, la regla exacta, la regla de oro para perder de vista esta vacío interno que nos agobia es afrontar la vida serenamente.

No podemos amar solamente con el intento, es una serie de razones kármicas, una serie de razones psicológicas, una serie de razones de tipo espiritual que están inmersas en el proceso de separatividad o de continuidad de conciencia. El día que tengamos continuidad de conciencia amaremos a nuestros semejantes, y el problema es cómo adquirimos continuidad de conciencia, yo diría “estando muy atentos siempre”, porque he llegado a la conclusión de que si la mente no está atenta constantemente a todo cuanto sucede dentro y fuera de sí no pueda haber amor, porque el amor debe surgir por la atención, porque cuando estamos atentos hay silencio, hay un silencio porque el yo deja de existir prácticamente, siendo el yo la causa de la dualidad y, por lo tanto, la causa de la separatividad, y si hay separatividad no podemos hablar de amor, ¿verdad? Entonces, vivamos atentos, apercibidos, de una manera tan potente que a partir de nosotros y buscando cualquier otra parte fuera de nosotros exista reciprocidad y unidad, y esto sólo existe cuando existe una gran pasión de vida en el ser que lo lleva a amarlo todo, a sentirlo todo y a experimentarlo todo con la mente muy atenta, entonces, hablaremos; cuando la mente esté muy atenta y apercibida, cuando haya logrado el sentimiento vivo de continuidad en el tiempo, cuando todo esto sea ilusorio por cuanto ha desaparecido del campo perceptual del yo, entonces, dejará de existir la dualidad, la polaridad y la soledad, hablaremos entonces de amor no antes.

Interlocutor.—Una palabra nada más, para ratificar lo que dice nuestro buen amigo Vicente, para decir que etimológicamente también se da esto, es decir, muerte viene de “mor”, si le ponemos la “a” delante es el amor.

Vicente.—Exacto.

Interlocutor.—Yo creo que en la charla de hoy, al menos yo tengo la visión de que es en esta vida donde nosotros vamos trazando, o sea, el karma de nuestra próxima encarnación, o sea, vamos redimiendo karma en nuestra vida actual, ahora, siempre decía que nos estamos trazando la próxima vida, o sea, que lo que tú decías del desprendimiento de los átomos, yo creo que viéndolo de una manera muy sencilla, creo que se puede considerar como un paquetito en el que queda depositado lo bueno y lo malo y cuando tenemos que redimir, pues este bueno y malo se nos va ¿no?

Vicente.—Exacto. Nadie nos da ni nadie nos quita, la ley es justa, de la misma manera que el nacimiento y la muerte son iguales, que es la polaridad de la vida. La vida debe manifestarse en una polaridad, tiene que haber manifestación cíclica en el tiempo, porque no podemos hablar del silencio de los Dioses y después de aquello que ocurre, después de los cien días de Brahma o del gran Pralaya, del cual nos habla el sentido místico del esoterismo más profundo. Darse cuenta de que hay una similitud entre el Pralaya y los silencios que podemos experimentar en la vida, porque cuando la persona está muy atenta —y reincido en esto porque es muy interesante—, no existe la conciencia del yo inferior, existe una atención y decir atención simplifica o define muy bien el sentido de síntesis, estamos sintetizando, si estamos sintetizando significa que estamos dejando la mente desguarnecida, ¿de qué?, de cualidades mentales, ya que la mente refleja aquello que quiere reflejar el pensador, es una panorámica que puede contraerse o extenderse a voluntad, no es un hecho real, creamos la mente al pensar y al dejar de pensar la mente no existe, pero como siempre estamos pensando tenemos la mente, como siempre estamos sintiendo tenemos el cuerpo emocional, y como tenemos deseos de vivir tenemos el cuerpo físico. Entonces, la programática de la vida espiritual o esotérica es hacer aquello que preconizaba Sócrates a sus discípulos, de ver todo cuanto realiza el individuo aparte de sí mismo, atento pero aparte; lo que hace Krishna con respecto a Arjuna, Krishna como gran Señor Creador del Universo y Arjuna como una pequeña fracción de karma del propio Krishna, después de llenar el Universo con un pequeño fragmento de mí mismo Yo persisto aparte por completo de mi obra..

Entonces, el proceso de la recapitulación es el proceso que enseña al individuo a liberarse de la conciencia del yo con respecto a sus vehículos, se da cuenta de que tiene un traje que se va a poner cuando tenga necesidad de él, de un mecanismo de trabajo, y si ahora en vida estamos haciendo una separación inteligente entre el yo y sus mecanismos de expresión iremos muriendo un poco cada día, porque lo que muere no es el yo, tengamos presente esta idea, sino que está muriendo aquello que ya no sirve para un trabajo específico del Alma, y hay que aceptarlo como una bendición. Ahora bien, hay una ley de preservación de la especie, bien, utilicemos creadoramente ese sentido de preservación de la especie, cuidemos nuestro cuerpo, hagamos todo cuanto sea necesario sin llegar a venerarlo como un becerro de oro, dándole lo que necesita, ni más ni menos, ni menos ni más, y no que sea el rector de la conciencia como ocurre habitualmente, y lo mismo con el plano emocional y con el plano de la mente. Si desde el momento en que estamos enfrascados en algo importante dejara nuestra mente de actuar porque está enfrascada en algo interesante utilizará el pensamiento y la mente ni se dará cuenta, porque el yo está ausente, está completamente inmerso en la acción, es decir, que el yo, el sujeto y aquello que está observando el objeto se han convertido en una misma cosa, esto contesta en parte a lo que decía la señora, si la mente de la persona está dentro del corazón de la otra no hay separatividad, hay separatividad cuando existe un desenfoque total entre una persona y la otra, y es el caso más generalizado desgraciadamente.

Interlocutor.—Un iniciado que esté en la Tierra, o sea, en cuerpo físico, si una persona allegada y querida, también espiritual, hace ese traspaso de la muerte ¿cuál sería su reacción?, sería de una real tranquilidad porque sabe que ese ser ya no necesita ese cuerpo y sabe que esa Alma sigue viviendo y, por lo tanto, sabe que puede seguir conectándose con ella o es posible que incluso esta persona se afecte relativamente ante esta separación de aquella materia que en cierta manera la ha tenido al lado y ayudado en ese plano puramente físico.

Vicente.—¿Hablas de un iniciado?

Interlocutor.—Sí, sí, de un iniciado.

Vicente.—Depende de la iniciación. Yo creo que todos tenemos una pequeña iniciación, los que estamos aquí. Ahora bien, cuando hablamos de un iniciado, hablamos de un iniciado de la 3ª Iniciación, significa que ha dejado el cuerpo físico, el cuerpo emocional y el cuerpo mental, es aquel misterio de la Iglesia cristiana de la liberación de la Ascensión al Monte Tabor de la Conciencia, la Transfiguración, técnicamente descrita, en el cual el Cristo lleno de luz está en el Monte Tabor y debajo de sus pies están los tres cuerpos, los cuerpos de sus discípulos dormidos, que simbolizan sus cuerpos, el físico, el emocional y el mental. Siempre veremos la programática del tres en la vida del ser humano; entonces, el iniciado de la 3ª Iniciación, el iniciado de la 1ª y 2ª Iniciación —para que tengamos una idea más certera de lo que es un iniciado—, puede pasar directamente, sin ninguna recapitulación, por un proceso de recapitulación diaria que realiza, es decir, ¿por qué recapitulamos? Porque sabemos que hacemos actos buenos y actos malos, y hacemos una separación entre los unos y los otros, pero ¿qué ocurrirá cuando el ser humano no haga mas que actos correctos? No tendrá necesidad de recapitular, porque entonces tendrá acceso a la continuidad de conciencia. Puedo decir que un iniciado de la 1ª Iniciación tiene continuidad de conciencia hasta el plano atómico del plano físico, que un iniciado de la 2ª Iniciación tiene continuidad de conciencia en el plano físico y hasta el nivel subatómico del plano astral, y que un iniciado de la 3ª Iniciación posee estas dos más la del cuerpo mental, entonces, tiene a los tres cuerpos gobernados sin opresión, no oprimidos, los tiene simplemente gobernados, y encima está triunfando el Cristo Cósmico. Ahora bien, si hablamos de iniciaciones superiores tenemos que ascender hacia arriba en la escala de los planos de la naturaleza, buscando la actividad, por ejemplo, de la Tríada espiritual de Atma, Budi, Manas superior, y todas estas cosas que hemos aprendido esotéricamente; lo que hay que enseñar es algo muy importante, que al llegar al plano monádico, cuando se ha liberado el Ángel Solar, cuando el ser humano se ha convertido en un Maestro de Compasión y de Sabiduría, posee una actividad creadora en los cinco planos de la naturaleza y desde el plano monádico puede crear a voluntad su propio cuerpo de expresión, el esotéricamente llamado LLiinnggaa--sshhaarrîîrraa,, puede crearlo a voluntad, entonces, puede cogerlo y recogerlo a voluntad y siempre puede mediar, posee un dominio tan tremendo de los éteres del espacio, de la materia y de las leyes que rigen todo el contenido universal, que puede hacer lo mismo que hace Dios el Creador, puede crearse sus propios cuerpos como Dios crea su propio Universo, y cuando el Logos deje de prestar atención al Universo también vendrá una inhalación de la SuperAlma Universal, y a través de unos planetas que son los responsables de los átomos permanentes de los Logos solares, irá también a refugiarse en ciertos planos causales de remota y desconocida procedencia más allá de nuestra inteligencia actual. Pero, lo que implica es que el dolor que la persona siente al morir un ser querido prácticamente ha dejado de actuar en el iniciado de la 3ª Iniciación, y en las otras dos sólo muy vagamente, muy vagamente diría yo, porque tiene una continuidad de conciencia y esta continuidad de conciencia hace que el iniciado traspase los planos sin necesidad de detenerse, como tiene que pasar el Alma, porque hemos hablado de un proceso de recapitulación en ese subplano, pero tiene que darse cuenta que tiene que ir ascendiendo hacia arriba buscando este ajuste, y que solamente en los átomos permanentes quedará la esencia, no todas las memorias, la esencia, porque con aquella esencia viene a ser como la esencia que conocemos en perfumería, muchas miles de flores o de rosas o de claveles dan una sola gota de agua, esto es la condensación de la actividad de muchas rosas, y es lo mismo en el plano causal cuando se trata de los átomos permanentes, que parece una cosa muy difícil de aceptar porque está en otra dimensión, pero presentado científicamente puede resultar, porque a menos que ustedes me digan lo contrario, tenemos una capacidad de recuerdo que no sabemos por dónde viene ni a dónde va, simplemente recordamos los hechos, ¿de dónde provienen los recuerdos del pasado y cómo por esto proceso voluntario o involuntario de memorización podemos traer al presente hechos del pasado? Bien, la recapitulación se puede hacer en vida, y por lo tanto en vida podemos empezar a morir, empezando también a simplificar.

Interlocutor.—Si la muerte es continuación del sueño diario, ha sido un error y sigue siendo el error del ser humano, ¿no llegará el momento no muy lejano en que esto lo tomemos muy sana y llanamente tal y como si fuera un sueño, como una terapia, como una especie de solución al problema de crisis actual de muerte, de comprensión en el mundo, en vez de renunciar el individuo para llegar a esa armonía que comprende lo que tiene que hacer?

Vicente.—Naturalmente, tiene que llegar el momento en que el problema de la muerte al ser simplificado deje de ser un problema. Es un problema porque a la idea de la muerte hemos añadido una serie de ideas que no tienen nada que ver con la muerte y sí con el temor a la muerte, que no es lo mismo. Por lo tanto, el proceso es una explicación racional, y yo creo que con el tiempo —yo no doy una regla fija en el tiempo porque no la tengo, porque pertenece al karma de la humanidad—, llegará un momento en que la muerte sea un símbolo de vida. Por ejemplo, creo que el Maestro Djwhal Khul dice en uno de sus escritos, que llegará un momento en que podremos conversar con los muertos o desaparecidos a través del teléfono o de la televisión, utilizando métodos científicos como utilizamos hoy la televisión en color; por lo tanto, cuando existan una cantidad suficiente de seres humanos que posean vista etérica y que vean el proceso de la muerte, será fácil de ver como clara la idea de que la muerte no es la muerte sino que es un renacimiento en otra existencia, en otra vida, en otro plano y que, por lo tanto, es una liberación. Es como salir —la idea que nosotros tenemos de la muerte, es lo que dice el Maestro Tibetano precisamente— de una habitación iluminada con los seres queridos y pasar a algo que es negro para nosotros, desconocido, que nos causa zozobra y temor, y sin embargo, el nacimiento es lo que es motivo de sufrimiento, porque entonces el Alma se encadena a sus vehículos de expresión en el tiempo, en tanto que la muerte es la liberación de todo aquel conglomerado de elementos que nos han hecho sufrir en el tiempo.

Analizaremos más detalladamente, en conversaciones posteriores, el problema de la muerte visto desde el punto de vista de una experiencia personal e íntima, para que nos demos cuenta de que realmente la muerte es un sueño, pero más extraordinario, más maravilloso, hasta llegar a un punto en que la muerte deje de hacernos sufrir, porque realmente cuando una cosa se comprenda plenamente existe entonces dentro del corazón un ímpetu espiritual que hace que nos borre todo cuanto hay acerca de la muerte y acerca de lo que está relacionado con la muerte y que todavía tiene asidero en la conciencia del hombre.

Leonor.—A mí me gustaría que hablaras, por ejemplo, sobre esto de que a finales del siglo XXI podríamos conectarnos con los seres que nos han pasado delante, y que hablaras si este proceso es un proceso que solo se explica para dar una ilusión a los que aun estamos aquí o bien si será útil para los que están allá, porque yo creo que es atraerlos, si por ejemplo, es una parte astral de ellos mismos no nos servirá para nada verlos ni hablarles, y si fuera la parte superior de ellos mismos es entorpecer su camino, entonces, yo quisiera saber ¿qué adelanto sería poder conversar con un ser querido que se ha marchado ya?, ¿qué parte de él es con la que se podría poner en contacto con nosotros o bien si verdaderamente era la parte superior del mismo, aquella parte que sabemos que ha pasado por todo esto, entonces, le hacemos retrasar su evolución o cómo es?, porque me extraña esto de que el Maestro dijera que podríamos hablar con los seres desencarnados, en este caso yo pienso que es hacerlo retroceder.

Vicente.—No, de ninguna manera, siempre y cuando no sea una invocación sino que sea un contacto. Habitualmente existe —Uds. lo saben— la invocación de los difuntos, para mí es una práctica negativa y antikármica, va contra la ley, toda persona que invoca a un difunto atenta contra una ley de Dios, está atentando contra la autonomía de este ser en el plano astral. Cuando hablamos de contactos astrales son aquellos contactos que podemos establecer cuando tenemos establecida una continuidad de conciencia. Cada vez que vamos a dormir soñamos, vemos personas, vemos situaciones, vemos hechos, ciudades, países..., y aquello existe en el plano astral o es una visión astral del mundo físico, porque, en cierta manera y hasta cierto punto, el plano astral es el plano físico con más grandiosidad de oportunidades. Y lo mismo pasa con el plano mental, no mirando el proceso con una mente tridimensional “de hacia fuera” sino hacia adentro. Esto es lo que hay que tratar de buscar primeramente, entonces, la invocación es negativa y el contacto es positivo.

Hay también la idea de que el ser humano, después de un proceso de restitución, es decir, que pasa de un proceso kármico de acumulación de valores en el tiempo y tratando de preservar esos valores, que debe desaparecer a través de la línea de la muerte, y entonces, tiene que culminar el proceso en una amplitud mayor que llamamos plano astral, donde existe un campo de experiencia para el Yo, para el Alma, con comunidades sociales como en el plano físico, con contactos específicos entre personas, con aquellos seres que nos aman y hemos amado, todo está allí condensado, hasta que llega el momento en que el Alma decide aumentar el ritmo de vibración de su propia conciencia y penetra en aquel estado técnicamente definido como de DDeevvaacchháánn.. El Devachán es el cielo de las Almas, es cuando ha agotado el deseo de vivir y penetra en una dimensión superior donde aparentemente todo cuanto piensas se está realizando, así que por lo tanto no hay problema de adaptación, ni problema de esfuerzo. Y al pasar este punto es muy interesante comprender que nunca nos hemos encontrado solos a través del tiempo, y que hemos nacido y muerto —o dejado el cuerpo— durante muchos millones de años, utilizando cada vez cuerpos más estilizados a partir del reino animal, desde que el hombre empezó a tener uso de razón o de autoconciencia hasta la mente más preclara del mundo civilizado moderno; es una extensión en el tiempo y el espacio de las cualidades del Dios en el ser humano. Y naturalmente, el iniciado está libre de Devachán, por una razón muy sencilla, porque ya en vida conoce la felicidad de la unión con la Divinidad, pero el hombre no conoce la fruición del iniciado ante la vida ni la comunicación con el ser supremo que llamamos Dios, entonces, la propia justicia de Dios crea el Devachán, y cada persona tiene su propio Devachán, siendo éste Devachán allí donde vive y realiza todo cuanto en vida no pudo realizar, agota el deseo de vivir y cuando renace es con otro deseo de vida, más sutil, con más experiencia, con más potencia creadora.

Interlocutor.—Por favor, si podría aclarar esto de los tres días sagrados, si por casualidad tiene alguna relación con los tres puntos de crisis.

Vicente.—Sí, había olvidado este punto. Naturalmente que hay una relación entre los tres días sagrados y las tres etapas de recapitulación después de la muerte; ustedes saben que cuando piden la verificación de la cremación de un cadáver hay que esperar tres días y esto es simbólicamente un día para el cuerpo físico, otro para el emocional y otro para el mental, pero, el darnos cuenta de que estos tres planos son subsidiarios el uno del otro, al decir tres días nos estamos refiriendo a tres etapas, porque hay que señalar que hay personas que mueren, aparentemente están muertas y están cinco y seis días enterradas, y cuando se dan cuenta de la situación ya no hay tiempo, es decir, que los tres días son simbólicos y que representan las tres etapas de la recapitulación. Cuando se dice que Jesucristo descendió a los infiernos y estuvo tres días entre los muertos, se refiere al proceso de recapitulación, pues desde el ángulo de vista esotérico son tres planos de muerte para el Alma, aunque cada plano es su propia determinación y en su propia vivencia es vida plena. La gente no sé por qué, pero tiene otro sentido de valores y ha cogido los tres días que Cristo desciende a los infiernos para ascender después con su gloria manifiesta a los cielos, comunicándose con estos tres puntos de crisis del Alma al memorizar, puede ser que haya establecido los tres días en el mundo físico para quemar un cadáver antes de que exista la posibilidad de que la vida esté todavía dentro del cuerpo. Insisto, son etapas, son puntos de crisis, no son tres días.

Interlocutor.—¿A medida que se van moviendo las formas geométricas hacen un color?

Vicente.—Naturalmente, todas las formas geométricas según su disposición etérica, según su red —sea la red que sea— da un color definido, vamos a apreciar por ejemplo un color rojo, ese va a ser un cuadrado, y hay colores sublimes que responden al círculo o a la esfera, es algo que viene por clarividencia, viene por intuición. Una persona ve colores, llegará un día que al propio tiempo que vea el color oirá una melodía y verá una forma geométrica, ¿se dan cuenta?, o según el plano en que observe la persona, o bien verá una forma geométrica, y automáticamente aparecerá un color y oirá un sonido. Y esto naturalmente viene porque la persona está dispuesta y capacitada para percibir en un espacio cuatridimensional o quintidimensional, formas, colores y sonidos. A medida que se acerca al Creador la forma es más sublime —la forma geométrica me refiero— el color será más sutil y el sonido más perfecto. Podría decirles que cuando un músico está inspirado y se pone en contacto con el cuerpo búdico, si examinamos el proceso desde el ángulo de la clarividencia causal, veremos que está absorbiendo una cantidad impresionante de formas geométricas, y al pasar por su corazón se transforman en las notas de la música, es una melodía; pero, todo está en la naturaleza, y todo viene a través del cuerpo etérico, de ahí la necesidad de que el cuerpo etérico esté siempre radiante, esté puro y que la conciencia sea humilde, porque no habrá revelación si no hay humildad, y la iniciación es un efecto producido por una serie interminable de actos de humildad en la existencia, y somos poco humildes ¿verdad?, y todos queremos vernos dioses de la creación.

Interlocutor.—Entonces, ¿el cuerpo etérico es que el hace contacto con el éter cósmico?

Vicente.—Sí, bueno, es que es del éter cósmico que una parte la persona se apropia su propio campo etérico, es decir, que la naturaleza del éter del cuerpo físico, por ejemplo, del cuerpo etérico-físico que es el que se manifiesta como campo magnético, que forma parte del cuerpo planetario etérico, lo mismo que el campo astral, el cuerpo astral de un hombre —salvo las limitaciones— forma parte del cuerpo astral de la Divinidad; y el cuerpo mental de un hombre forma parte del cuerpo mental de la Divinidad, teniendo en cuenta que la mente del Creador engloba todas las mentes humanas, y estamos tratando ya de buscar la mente de la Divinidad.

Interlocutor.—En la dualidad del ser humano, el karma está ahí y no está, puede ser un karma que no haya influido por ser espiritual, pero sí el material, el karma planetario, o sea, existe; la humanidad tenemos un doble karma, espiritual y material, entonces ¿serán dos karmas o está entre dos karmas, como es esto?

Vicente.—No, no, un karma que abarca toda la totalidad de los cuerpos sujetos a karma. El karma humano corresponde al cuerpo físico, al cuerpo etérico, el éter que condiciona, es señalado con esta línea azul (Vicente lo representa en pizarra) que he dejado un espacio para que vean el aura que llena una cosa y contrae, lleva hacia el cuerpo físico las energías causales, a través de..., pues bien, todo el karma, empezando por el mental, el emocional, el etérico-físico es el karma humano. Si pudiésemos hablar de karma en un reino diríamos que el cuadrado o que el cuerpo físico o que lo que es el elemento mineral constituye el karma del reino mineral, y que toda el agua contenida en los mares forma parte del reino vegetal, hay unificación en este principio; y que el karma del reino animal también tiene su karma, ya tiene más progresión hacia el mundo de las causas, pero solamente al llegar al reino humano el karma se hace inteligente, entonces, cuando ha llegado el karma humano a ser consecuente de su propio karma empieza a entrever el karma de Dios, no es que existan dos karmas, sino que es más vasta la esfera del karma.

Interlocutor.—Es más consciente.

Vicente.—Exacto.

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viernes, 24 de junio de 2016

Curación Esotérica -Segunda Parte (Vicente Beltrán Anglada)



V.B. Anglada
Curación Esotérica. Parte II.


LA VERDAD HA DE PRESENTARSE DE TAL MANERA, QUE CONVENZA
SIN ATAR Y QUE ATRAIGA AUN SIN CONVENCER. ESTO SOLO PUEDE
REALIZARLO EL LENGUAJE DEL CORAZÓN.


Conversaciones Esotéricas

Vicente. — En el curso de la conversación del mes pasado tratamos la base esencial de lo que implica para nuestro mundo atormentado una curación; una curación que no puede relegarse únicamente al plano físico puesto que el plano físico reacciona automáticamente a las impresiones espirituales. Se trata más bien de encontrar, de hallar de una manera positiva, de una manera concreta, no simplemente intelectual pero sí casi intuitiva, de momento, las causas ocultas de todas las enfermedades. La experiencia del Gran Maestro Siddhartha Gautama, el Buda, cuando se dio cuenta que los males del mundo, los que alteraban el principio del destino humano, eran la vejez, la enfermedad y la muerte, puede depararnos a nosotros un sentido de valores genuinamente profundo cuando abordamos el tema de la curación o el tema de la enfermedad. Dense cuenta que la experiencia esotérica de los últimos tiempos en la aurora de la era de Acuario se basa principalmente en el reconocimiento casi objetivo, científico por excelencia, de que las enfermedades no son cosas, no son simplemente virus sino que son entidades. El alcance de esta afirmación esotérica puede cambiar totalmente el rumbo de la ciencia médica. Desde el momento que estamos tratando sólo científicamente o físicamente el problema de la enfermedad estamos rebotando de uno al otro lado del par de opuestos, de la pared de una ciencia caduca que viene transportada del pasado con toda su tradición, toda su historia, a menudo nefasta por cuanto se trata de equivocaciones, de grandes errores de la humanidad, y cuando enfrentamos por el otro lado este sentido de valores genuinamente nuevo que trata las enfermedades como entidades psíquicas, con conciencia, que reaccionan conscientemente y que están operando los planes de la ciencia respecto a la curación, que están impidiendo de una manera casi absoluta que se encuentre la causa de las enfermedades, de esas enfermedades que corroen el corazón de la humanidad tales como el cáncer, por ejemplo, como las enfermedades de tipo nervioso que son psíquicas, tales como toda clase de enfermedades que la ciencia solamente alivia pero que no cura. Entonces, desde el momento que el esoterismo, la investigación esotérica mejor dicho, se introduce en niveles suprafísicos y puede ver clarividentemente esas entidades y puede ver cómo se están formando cómo están siendo vivificadas por el temor que causa una enfermedad. Cómo todo el sistema de valores se basa precisamente en aliviar y no en curar porque no se establece una línea de comunicación entre el plano astral y el plano físico, entre el plano somático y el plano psíquico. Entonces, tiene que haber un cambio total en el rumbo de las investigaciones. Se trabaja mucho con las enfermedades y ya se ha llegado a la comprensión de que hay que evitarlas antes de que se formen, pero, ¿podemos tener una garantía de curación cuando no sabemos absolutamente las causas que radican en el cuerpo etérico, cuando el cuerpo etérico ha sido comido, por así decirlo por esta especie de criaturas dévicas que llamamos larvas que están consumiendo la trama etérica de este cuerpo etérico del hombre? Es como si una hoja de cualquier árbol se sintiese desmenuzada progresivamente por algún animal: un gusano, una mariposa, cualquier elemento atmosférico transporta estos animales por la atmósfera, pero cuando vemos un árbol y las hojas están agujereadas, cuando la trama de la hoja ya está desmenuzándose poco a poco podemos ponerle remedio porque es físico, pero, ¿qué ocurre cuando se trata del campo etérico o del campo psíquico donde no tenemos visión y por lo tanto la ciencia no puede trabajar con aquello que no ve?, porque la ciencia trabaja con cosas concretas, trabaja precisamente con el intelecto, con aquello que puede pesar y medir, con aquello que puede concretar, objetivizar y finalmente buscar el remedio oportuno a través de la química. Bien, se trata de algo que tendremos que tener presente en el curso de estas conversaciones, que una enfermedad está muy aliada a nuestros estados de conciencia, que no se trata simplemente de algo sino de alguien, ¿se dan cuenta Uds. de la absoluta diferencia de ambos términos? Algo puede desaparecer, la ciencia puede curar algo, pero ¿puede curar a alguien, o destruir ese alguien? Cuando ese alguien está sentado en las bases mismas de la civilización y la historia de los pueblos de la Tierra, porque está en la base misma de la conciencia. Uds. saben, o recordarán, que en la conversación del mes anterior hicimos referencia a tres importantes lemures, tres importantes entidades psíquicas que están todavía flotando en el ambiente planetario. Lemures porque provienen de la época Lemur, la primera raza organizada que tuvo el planeta, cuando el hombre todavía no era hombre que era semi-animal y sólo poseía una mente embrionaria, pues bien, estos tres enemigos del hombre, el mundo, el demonio y la carne, tal como lo nombra la religión, pero que son el deseo sexual, el egoísmo y el temor, es lo que causa más víctimas en el planeta que todos los virus que pululan por la superficie planetaria, o por el aura magnética de la Tierra. Hay que darse cuenta de que todos en latencia, o en potencia, poseemos estas tres espantables entidades psíquicas dentro del corazón, y son estas entidades vibrando en el éter que absorben del aura etérica de la Tierra las larvas productos de una descomposición astral, de cuya descomposición no es ajena la Luna, el satélite de la Tierra que está en proceso de desintegración, y que por lo tanto está llevando al planeta los microbios, las bacterias que se están produciendo al descomponerse su cuerpo. Esto parecerá seguramente una ilusión, una utopía, pero dense cuenta que todos nosotros y todos los planetas y todo el universo está sumergido en éter. El éter es la sangre, por así decirlo, de los dioses, y es a través del éter que se comunican los mundos entre sí, y es a través del éter que se transportan de uno a otro mundo las bacterias producto de descomposiciones de planetas, satélites y universos enteros que están en proceso de desintegración. Solamente para darles una idea de lo que entiendo por mal cósmico, que tratamos el otro día. ¿Qué hay que entender por mal cósmico? El mal cósmico no es otra cosa que el producto de un estado de vacío dentro de cualquier Logos planetario o Solar. Desde el momento en que el universo está en manifestación, el cuidado del Logos de aquel universo es su perfección. Si busca una perfección establecerá una meta, y esta meta obligará a este Logos a realizar esfuerzo, y estos esfuerzos reaccionarán sobre sus vehículos, y estos vehículos generarán energía, potenciarán el éter, y el éter reaccionará a esta potencia y establecerá a través de los mundos una corriente que podemos llamar de mal cósmico. Un mal que puede ser psíquico, que puede ser simplemente etérico, que puede ser físico o puede ser mental, pero existe, y hay que darse cuenta de que existe. Hay que ser sincero y aceptar noblemente, honradamente y con toda sencillez que todos estamos generando en el éter un proceso de contaminación y que esta contaminación psíquica produce enfermedades físicas.

Así el médico del futuro no solamente tendrá que poseer conocimientos científicos sino que tendrá que ser un clarividente y un astrólogo, y a ser posible un matemático, porque tendrá que luchar activamente contra el mal cósmico, tendrá que formarse una célula radioactiva mas allá de lo que viene transportado, tendrá que sentarse definitivamente en un punto en el Cosmos rodeado por el aura de sí mismo llena de perfección, o de pureza, si Uds. me permiten esta expresión, que haga posible que el mal cósmico rebote y se vuelva al Cosmos, o que se consuma al llegar a su aura magnética, pero al hacer esto estamos trabajando a favor del Cosmos. Para mí, desde un ángulo absolutamente esotérico, el cosmos absoluto, el universo, el planeta y el hombre son la misma cosa, solamente existe un grado de evolución superior en el universo absoluto, pero el hombre, como el propio átomo, está tratando de identificarse con un principio superior, y no olviden ustedes que esto trae como consecuencia fuerza, fatiga, inquietudes, temores, desesperanzas, inquietudes las cuales son causa de enfermedades.

Bien, nuestra conversación de hoy continuará por el mismo derrotero, tratando de clarificar puntos que quedaron quizá inconcretos en la conversación del mes anterior. Uds. habrán visto repetida muchas veces esta silueta, este dibujo, este grabado, pero aquí es muy diferente, porque aquí no solamente existe en el aura etérica sino que hay el aura astral y el aura mental y más allá de esto existe el cuerpo búdico. Dense cuenta de que la enfermedad, la vejez y la muerte solamente actúan en el cuaternario, es decir, en el cuerpo físico, en el vehículo etérico, en el cuerpo astral y en la mente. Esto es el cuaternario del hombre, más allá no existe la enfermedad, no existe la muerte, existe un plano búdico de unidad, o si existen enfermedades, si existen problemas están más allá de nuestra mente, más allá del alcance de nuestro entendimiento humano.

Bien, examinaremos esta figura que tienen Uds. a su mano derecha, significa el proceso de las tres grandes leyes kármicas que constituyen el destino del hombre. Verán Uds. que existe lo que es el nacimiento, renacimiento, no hay que decir reencarnación porque la carne no reencarna, reencarna el espíritu en carne nueva, no existe la reencarnación, existe siempre un renacimiento. Existe después que al dar el ciclo completo, tal como es la ley, tenemos lo que llamamos la muerte, pero la muerte y el nacimiento son la misma cosa, porque el nacimiento da la vuelta y pasa por la muerte y la muerte da un ciclo y pasa por el nacimiento, o el renacimiento, solamente hay un trabajo a hacer y es la conservación, la preservación de los vehículos que utiliza la conciencia para manifestarse en el tiempo. Así el nacimiento sigue a la muerte y la muerte sigue al nacimiento, son los opuestos de la vida, el nacimiento es positivo, la muerte es negativa, pero en el proceso lo que interesa es la preservación, la curación esotérica constituye el aspecto de la consideración de los cuerpos porque es a través de los cuerpos que el ser humano realiza su evolución y esta evolución será tanto más efectiva cuanto con más cuidado estemos presentes en la actividad de nuestro cuerpo celular, de nuestro cuerpo psíquico, de las emociones y de la sensibilidad de nuestra mente. Pero si la muerte sigue al nacimiento y el nacimiento sigue a la muerte en la Rueda de Samsâra, que es la rueda del karma, esta rueda que algunos llaman la secuela de muertes y nacimientos, de las cuales solamente una cosa permanece inmutable: la vida. Es decir, que al penetrar en la vida y al penetrar en la muerte, lo que decimos el cambio de situaciones, la vida está absolutamente igual, solamente se ha perdido un cuerpo, o se van perdiendo cuerpos, hasta llegar a un punto en que existe liberación, cuando no hay necesidad de renacimiento, cuando se ha consumado la etapa evolutiva que corresponde como seres humanos y cuando hayamos alcanzado el poder de penetrar en el 5º Reino de la Naturaleza, cuando seamos Maestros, Adeptos de Compasión y de Sabiduría. Pero, lo interesante es la pregunta que se hace el científico cuando ve por ejemplo que en la rueda que va de la muerte al nacimiento o que va del nacimiento a la muerte existen etapas. Existe la etapa de la infancia, de la juventud, de la edad madura, o tercera edad –está de moda esa palabra– y la vejez. Pero, dense cuenta que siempre existe una circunferencia, un círculo dentro de otro círculo, se puede morir en la infancia, en la juventud, en la vejez, y llegada la muerte quizás sin necesidad de pasar por la edad madura, o pasar de la edad madura a una edad muy avanzada, lo que interesa es que el círculo sea completo, que sea completamente, digamos, circular, que pueda penetrar dentro de la muerte con plena autonomía. Aquí, por ejemplo, está este punto que da una vuelta, ven que da la vuelta por un punto diferente, porque ha cambiado el módulo del tiempo. Aparentemente en la infancia no tendría que existir la muerte, pero existe la muerte por deudas kármicas, y que no vamos a tratar en este momento porque pertenecen a conversaciones posteriores, pero interesa una cosa, que entre la vida y la forma existe siempre un derecho a la vida, un derecho, un deber diría yo mejor de preservar los cuerpos, porque los cuerpos son los habitáculos del Alma y el Alma es la que evoluciona, los cuerpos se desintegran, vuelven al depósito universal, al gran Akasha, y ahí se convierten en algo superior porque al pasar unos átomos por los cuerpos de las personas, por el cuerpo de los animales o por el cuerpo de los vegetales está evolucionando. No sólo evoluciona la vida de la conciencia sino que evoluciona también la vida de la forma y esta vida de la forma es la que estamos tratando activamente cuando hablamos de curación esotérica.

Existe como verán ustedes un hilo de la vida que desciende de la Mónada o del Espíritu y se asienta en el corazón, es el hilo de la vida. Existe otro hilo que desciende también de la Mónada y en vez de pasar al corazón pasa a la cabeza y se aloja en el cerebro, es el hilo de la conciencia, y cuando se habla de muerte clínica se habla cuando ha desaparecido la conciencia y ha desaparecido también el hilo, el Sutrama que liga el Espíritu en el corazón del hombre, cuando ha cesado de latir el corazón se produce la muerte clínica, el cuerpo empieza su proceso de desintegración, pero dense cuenta que se puede estar mucho tiempo la conciencia aparte del corazón y continuar viviendo el cuerpo, pero la conciencia está quizá ya en el plano causal. Son cosas que tiene que aprender el médico del futuro, tendrá que tener clarividencia para cortar el hilo de la vida sin caer en el riesgo de la eutanasia. Los médicos tendrán que tener, repito, clarividencia etérica y astral para poder ver el desenlace para que no existan las equivocaciones, los enterramientos prematuros si no está la persona muerta, es más frecuente este caso de lo que creemos, porque no existe realmente una clarividencia en el hombre, en el médico, en el curador. El estudio del cuerpo físico, del cuerpo etérico, del cuerpo astral y del cuerpo mental serán temas sucesivos, pero interesa que nos demos cuenta de que el cuerpo planetario, nuestro planeta Tierra, está envuelto también circularmente por un campo etérico, por un campo astral, por un campo mental, y también tiene un campo búdico, podemos decir que el cuerpo etérico que utilizamos y a través del cual entran las energías de todas clases, filtradas o no, pertenece siempre al cuerpo etérico planetario, y que el cuerpo astral del hombre no es más que una derivación, no es más que el complemento, no es más que una centralización individualizada del cuerpo astral del planeta, y que la mente humana es la cantidad de mente del Creador que puede utilizar en un momento dado del tiempo, pero el hombre al extraer de la mente de Dios la cantidad necesaria de materia para manifestarse ha quedado reducido, se ha circunscrito mentalmente y se ha separado de la mente de Dios, entonces es cuando empieza el proceso de individualización, con las consecuencias de proyección desde los planos cósmicos sin poder filtrarse de las energías que producen las enfermedades. Esto lo hemos dicho y tendremos que repetirlo muchas veces, el pensamiento del hombre atrae del Cosmos toda aquella materia que causa enfermedades, que vienen transportadas Dios sabe de qué hemisferio, puede ser de la propia Tierra del contexto ambiental, de la marcha de la civilización técnica, del contexto industrial, de todo cuanto permite que la atmósfera quede ecológicamente contaminada, sin darnos cuenta también de que el ambiente social de la raza con sus inquietudes, sus temores, siempre hay un temor oculto en el corazón del hombre. En el ser primitivo se temía a las fieras, se temía al rayo, al trueno, a los grandes vendavales, las tempestades, porque el hombre no tenía capacidad para discernir los fenómenos naturales de los fenómenos extranaturales o divinos, entonces el miedo se fue posesionando del corazón de los seres humanos, y ha llegado hasta nosotros en forma de una serie inexplicable pero numerosa de temores. Uno de los grandes temores es el temor a la propia enfermedad, y una cosa que causa muchas enfermedades es el temor a contraer una enfermedad, una cosa que trae enfermedades es el temor a la soledad, son tempestades psíquicas que producen reacciones en el éter y el éter envía su respuesta en forma también de sacudida psíquica que a su vez penetra en el cuerpo etérico, encuentran una larva alojada en el cuerpo etérico y penetra en el cuerpo físico, ya tenemos entonces en el cuerpo físico el principio de una enfermedad cualquiera. Y esto ocurre ahora, ha ocurrido siempre, me pregunto si podemos evitar que continúe progresando en el futuro, porque el futuro de la raza hasta dónde mi mente llega a penetrarlo es de paz y armonía, de seguridad, de ausencia total de temor, es decir, que no pueden existir enfermedades en un mundo donde exista armonía, en donde exista seguridad y ausencia de temor.

Bien, una de las cosas que hay que distinguir al examinar este grabado veremos que hay tres puntos principales: hay un punto digamos superior, un punto inferior y un punto medio. El punto medio siempre es el chakra cardiaco o el del corazón. El punto superior es siempre la parte espiritual del hombre, y el punto inferior es la parte material. Dense cuenta que cuando estamos atribulados no miramos hacia arriba sino hacia abajo, estamos agobiados por el peso de tantas cosas, o cuando tenemos arrepentimiento, cuando sentimos impaciencias, cuando tenemos algo que nos lleva fatalmente a crear en el ambiente social reacciones miramos hacia abajo, hacia los centros inferiores, hacia el centro que analizaremos; y cuando estamos en un estado de exaltación espiritual miramos hacia arriba, y cuando estamos normales miramos hacia el centro, miramos la vida cara a cara. Dense cuenta, los tres principales lemures deben ser vencidos a través de estos tres grandes centros: primero, un centro espiritual técnicamente definido como fuego de Fohat o fuego del Espíritu, un fuego inferior –inferior hasta el punto que estamos analizando la cosa muy psíquicamente– que es el aspecto material de la persona, que es el fuego de Kundalini; y tenemos un centro que es el corazón, y cuando hablamos de prana deberemos hablar mucho de prana, porque el prana es la substancia viva que nos da existencia, que nos da vitalidad, y que permite pensar y sentir, es la reunión en el corazón del fuego de Fohat y del fuego de Kundalini, y cuando hablamos del equilibrio que debe existir entre la mente y el corazón estamos refiriéndonos en última instancia a la armonía que debe existir entre el fuego de Fohat y el fuego de Kundalini a través del corazón. Entonces, el fuego Solar y el corazón es prana puro. Existen también siete principios que deberemos considerar, principios que son altamente beneficiosos porque tendrán que ser los que marcarán la pauta de los estudios científicos del futuro para los médicos y para los curadores, que son el principio espiritual, el principio mental, el principio kamamanásico, es decir, la mente aliada al deseo, que constituye una forma de energía típica también muy utilizada en curación, el centro del corazón que es prana puro, el centro Manipura que es el centro astral, que está en comunicación y por lo tanto se puede curar astralmente utilizando las energías del cuerpo astral, y existe también las energías del bazo que son las que llevan el prana pero vitalizado con la energía de la Tierra, está cercano ya al fuego de Kundalini. Y existe después el fuego de Kundalini que es el que vitaliza todo el planeta, precisamente el estudio de esta figura es interesante porque no sólo permite ver los centros, los chacras, sino que nos introduce en aquello que está en la parte física de los chacras que son las glándulas endocrinas, de las cuales se está haciendo un estudio muy intenso por parte de la ciencia actual porque desde el momento que hablamos de hormonas y cromosomas tendremos que hablar precisamente de la relación que existe entre los chacras etéricos y las glándulas endocrinas. No existe ninguna enfermedad psicológica, física o etérica sin que no exista en su base una desarmonía entre glándulas y centros, y como los centros etéricos solamente pueden ser desarrollados a base de aspiración espiritual y a base de trabajo esotérico y a base de investigación, de ahí que resulta difícil que el médico pueda absorber, porque hasta dónde me alcanza el entendimiento he visto que lo que se enseña en la universidades es a memorizar, a saber mucha biología, pero las causas que producen la biología del cuerpo o que producen su estructura o que producen todas sus reacciones psicológicas o científicas siempre están en el trasfondo de la cuestión, donde la ciencia no penetra, porque no basta una gran memoria si no hay inteligencia, y la mayoría de universitarios –y es lamentable– son grandes memoriones, pero no son inteligentes, y según leía el otro día en una revista americana: la memoria ha llevado más muertes de la humanidad porque existen enfermedades que no han sabido dictaminar, o porque no han podido saber a dónde conducía aquella causa, se han limitado a repasar algunos pequeños efectos y es casi un 30% de las muertes que existen en la humanidad hoy en día, sabiendo que la causa de enfermedades visto en un porcentaje científico son de un 80% de carácter psíquico, porque existe más psiquismo en la raza entera, salvo excepciones reacciona psíquicamente, reacciona de forma astral, no reacciona mentalmente. Es decir, que las enfermedades típicamente mentales son minoritarias, un 5% como máximo, en cambio etéricamente y astralmente un 80% y un 15% viene determinado por cuanto existe en el aura planetaria que viene del pasado, porque todas las enfermedades no son actuales, han sido gestadas en el pasado, por ejemplo, el exceso sexual de la raza Lemur trajo como consecuencia la sífilis, y aún no se ha marchado la sífilis del ámbito planetario, aún continua y continuará porque continúan existiendo los excesos sexuales y otras clases de enfermedades de tipo sexual que son las que crea la inhibición. Una persona inhibida atrae a través del Cosmos partículas negativas, los grandes castos de la historia han sido siempre hombres enfermos, a no ser que sean santos verdaderos, no los santos de que nos habla la tradición sino los santos iniciados que pueden hacer de su cuerpo lo que quieran porque lo tienen controlado, pero la mayoría de las personas no están controladas, y a veces pecan por exceso y a veces por inhibición, eso trae enfermedades. Y ya digo, una enfermedad por excelencia de la raza lemur es el exceso sexual, es lo que podríamos decir el pecado original de la raza, el pecado contra el sexo. El sexo ha sido prostituido naturalmente, el sexo tiene una línea natural de expansión, ha sido prostituido y en la vida se han creado larvas en el 7
plano etérico y estas larvas están produciendo grandes conmociones en el halo social del mundo que están llevando enfermedades y se llevan a muchas personas a la muerte por esta falta, por esta inhibición, o por esta extracción pura de fuerzas psíquicas del ambiente.

Hemos dicho también muchas veces que el aura etérica del planeta es geométrica, el hecho de que en el cuerpo etérico del ser humano exista una cantidad apreciable de cuadrados, que existan triángulos o círculos demuestran no solamente la evolución de esta persona sino la capacidad que tiene esta persona de luchar contra todo tipo de enfermedades. Si tenemos un cuadrado irregular habrá motivos de enfermedad porque actuará sobre los vértices, si existe un triangulo perfecto es muy difícil, será enfermedades llamadas de los discípulos, de las personas espirituales, son enfermedades que la ciencia no podrá reconocer porque están más allá de su talento. Son enfermedades de tipo espiritual que están trabajando en niveles que su cuerpo en cierta manera y hasta cierto punto queda inhibido, queda condicionado por el ambiente, pero también se nos dice que es una prueba kármica y por lo tanto hay que aceptar la prueba de la iniciación también como un tipo de enfermedad, y ha habido grandes discípulos que han muerto por enfermedades, pero enfermedades que la ciencia médica no ha podido catalogar, pero que están ahí y hay que considerar, y hay que evitar que los discípulos entren también en la agonía por enfermedad, sino que tienen que llegar a un punto en que el discípulo desaparezca de la Tierra a voluntad, quemando su cuerpo a voluntad, utilizando el fuego de Kundalini en contacto con su… escapándose por el corazón, y esto lo hacen los discípulos avanzados y los grandes iniciados, pero estas no son cosas que puedan ser de interés quizás para el médico de hoy que tiene sus problemas de adaptación, tiene sus problemas intelectuales, de absorción de la cantidad infinita de lectura de algo que jamás utilizará, perdiendo el tiempo inexplicablemente debido a los errores en la educación de cosas tan importantes como es la curación del cuerpo, que pertenece a la ley de acumulación de energía superior para poder preservar el cuerpo de las enfermedades. Naturalmente que con los interrogantes de Uds. esto quedará mucho más ampliado, me limito a dar un bosquejo por encima de estas cosas. Entonces es necesario que podamos establecer una sintonía, una sincronización perfecta entre lo que llamamos principios etéricos o chakras etéricos con su manifestación física, las glándulas endocrinas, porque de no haber una comprensión perfecta de la línea de comunicación que une la glándula con su chakra respectivo puede existir una desviación, una desvirtuación del fluir de la realidad que tiene por objeto que el individuo se auto reconozca de una manera total y absoluta como el rey de la creación, pero con toda la potencia del Verbo, el ser el rey de la creación. Hasta aquí solamente vemos una ola de incomprensión de grandes reacciones sociales que llevan al hombre de aquí para allá, a través del deseo, de la esperanza o del temor, pero el temor, insisto en este punto, es negativo a extremos insospechables, como es el egoísmo, la persona egoísta crea un aura de inquietud a su alrededor, y sin darse cuenta está poniéndose en contacto, sin que se dé cuenta, con la entidad del cáncer.

Igual que la gran irritación se pone en contacto con la entidad que llamamos de la diabetes, ¿por qué?, porque existe en todo momento una línea de comunicación a través del cuerpo psíquico, y este cuerpo psíquico no está educado, no está controlado, no está sensibilizado, no está purificado, no puede de ninguna manera servir de tamiz para que no penetren las energías que provienen de otros hemisferios en donde existen perturbaciones, en donde existe caos, en donde existe desintegración y por lo tanto un número impresionante de genes negativos que penetran en la atmósfera y se adueñan de nuestro cotidiano vivir a través de las células de nuestro cuerpo. Y al hablar de las células habrá que hablar en un sentido muy descriptivo de lo que significa para el hombre el conocer exactamente qué es un compuesto celular, según se nos dice estamos compuestos, uno más o menos, por treinta trillones de células, y cada una de estas células con su medida de una milésima de milímetro, significa esto que estamos tratando de considerar la causa de la enfermedad por estas pequeñas moléculas que existen en nuestro cuerpo, pero que reaccionan contra nuestra vida, siempre se ha tenido interés en poner a la enfermedad como una reacción celular, en el nivel que sea, hasta penetrar en el cuerpo etérico y llegar finalmente al cuerpo físico. Es decir, que una célula enferma de cáncer vista esotéricamente está yendo al revés de las demás células, entonces existe una fricción entre el mundo de la vida que es siempre circular, perfecto, y aquella pequeña célula o corpúsculo celular que está yendo al revés del proceso, y el contacto de una línea esférica o circular a la derecha y otra pequeña hacia la izquierda está creando un vórtice de energía negativa, si se puede curar anteriormente que se produzcan los efectos habrá una posibilidad de acción, se podrá curar, pero cuando ha llegado a desgarrar una cantidad equis de tejidos es imposible la curación, ya no puede haber ninguna acción sobre la entidad porque la entidad –permítanme expresarme de alguna manera– ha introducido sus tentáculos en aquel cuerpo y no hay fuerza humana hoy día, a no ser la magia, que pueda cortar esta maya inmunda que ha penetrado dentro del cuerpo físico. Y todo puede ser evitado porque la medicina preventiva es la que trabaja con mucha antelación al principio físico de la enfermedad, significa que está trabajando en los niveles psíquicos o en los niveles mentales o en los niveles etéricos, que está creando un cuerpo etérico formidable con un campo magnético bien establecido, a fin de que el cuerpo celular reaccione correctamente a la infusión de las energías. Estas energías de la vida que constituyen la esencia de nuestro ser y el alma de nuestro destino como seres humanos.

El prana, repito, es la unión entre la vida espiritual y la vida material, se crea el círculo en el corazón y el corazón está progresando hacia el exterior en forma de ondas de vitalidad. El bazo es el recipiente de la energía pura de la Tierra. El día que el prana planetario pueda unificarse con el prana solar tendremos cuerpos sanos, cuerpos que no estarán sujetos a la acción de la enfermedad, y eso es necesario que lo hagamos ahora, no solamente nuestra visión esotérica debe circunscribirse al área del conocimiento típicamente 9
esotérico. De qué nos sirve saber que los Maestros existen, de que existen los asrhamas de la Jerarquía, de que existe el Cristo y los grandes Maestros superiores, y de que existen los Logos de los sistemas planetarios y toda la progresión de los grandes enviados avatares de la humanidad si somos incapaces de curar una pequeña lesión que nos viene progresando desde el tiempo Lemur, es decir, de hace casi 25 millones de años. Es decir, que hay que empezar a trabajar aquí y ahora, en este momento. Si pudiésemos estar constantemente en silencio, como ahora por ejemplo, la cosa cambiaría, porque cuando el aura de la persona –el aura magnética me refiero– está apaciguada, está creando los genes del bien cósmico, y está atrayendo aquello que puede luchar contra la enfermedad cósmica, y estamos tratando de utilizar la geometría pura del espacio para crear círculos en nuestro cuerpo etérico. La forma que adopta el cuerpo etérico, o el tejido o la red del cuerpo etérico, en un sentido geométrico es circular, o si ustedes me lo permiten en forma de pequeñas esferas de colores que están reaccionando de una manera sincrónica con el Cosmos absoluto, y esto solamente se realiza cuando estamos en silencio. Bien, esto es lo principal. Cuando la persona está angustiada automáticamente la esfera se convierte en un cuadrado o en un cubo, un hexaedro más o menos rectangular, más o menos perfecto, pero cuando existe una desviación de los ejes, o de las diagonales, o de los vértices, existe el principio de una enfermedad, de ahí que el cuerpo etérico es siempre geométrico. Y no se trata de visualizar triángulos o esferas sino tratar de reducir el volumen del egoísmo, el volumen del temor y el volumen de la atracción sexual. A ver si podemos llegar de una manera persistente pero con gran inteligencia y buena fe dentro de los cauces libres que nos llevan más allá de la historia. La historia fue escrita por hombres que murieron de grandes enfermedades, y me pregunto si podrá llegar un momento en que escribamos la historia del planeta sin el agobio de los tres lemures, si podremos vencer a los enemigos del hombre, no sólo el mundo, el demonio y la carne de la tradición sino a todo cuanto implica egoísmo, temor y deseo sexual insatisfactoriamente realizado siempre.

Y ya para terminar, preparando el diálogo, vamos a hablar breves momentos sobre lo que yo creo como ciencia moderna de curación. Si hemos estado atentos al proceso, si hemos visto claramente determinado todo cuanto estamos realizando aquí, si somos conscientes de que hay una unidad de conciencia y que todos de una u otra manera estamos intentando llegar a un punto dentro de la órbita de nosotros mismos que nos facilite el camino de la liberación, estamos trabajando en las líneas de la curación esotérica, porque la mente está equilibrada, el corazón es sensible al extremo de tener armonía, y lo demás sigue al compás de la mente y del corazón. Es así que cuando hablamos del equilibrio que ha de existir entre la mente y el corazón estamos hablando también del equilibrio que debe existir entre las glándulas y los centros, el equilibrio que debe existir también entre el sistema nervioso y el sistema sanguíneo, dense cuenta de algo importante, porque tendremos que insistir muchas veces, el sistema nervioso trae luz de conciencia y el sistema sanguíneo trae calor y sensibilidad, de ahí la necesidad de que no seamos demasiado intelectuales ni que seamos demasiado místicos, que podamos establecer un equilibrio entre la razón y el amor, entre el conocimiento y el sentimiento, entre la luz y el calor, para darnos cuenta de que todo cuanto constituye nuestro código genético a través de los cromosomas, entendiendo que cromosomas es memoria y que esta memoria es kármica y que no viene ningún cromosoma del pasado si no es a través del átomo permanente físico, mental o emocional, nos daremos cuenta de la necesidad de variar psíquicamente, mentalmente, porque el cuerpo físico, repito, no es un principio, está trascendido, y esto lo hemos dicho muchas veces, y parece mentira que siendo un autómata de los demás cuerpos, el cuerpo físico desaparezca de la Tierra víctima de enfermedades incurables. Es algo que deberemos tratar de realizar a través de la línea no de los comentarios esotéricos sino a través de la línea de la vida esotérica, que es la vida que está por encima de los lemures y de los enemigos del hombre, está dentro de la propia senda del ser, está en el centro del corazón mirando hacia arriba con igual serenidad que mirando hacia abajo, no hay perturbación ambiental, no hay reacción posible, no hay posibilidad de que la persona recorra el camino del regreso a las fuentes por un camino equivocado, sino que está siempre viendo la meta constantemente, sin significar esto que la meta enturbie su visión, o que haga de la meta el objetivo de su vida, sino que la meta está aproximándose en la medida que deja de luchar, que deja de reaccionar, que deja de tener miedo a todo cuanto le rodea, desde el simple miedo a la oscuridad hasta el miedo a la muerte. Este miedo es lo que lleva a muchas enfermedades y habrá que eliminar el miedo, el miedo ambiental, el miedo a una situación nueva, el miedo a cualquier situación conflictiva en el mundo. Démonos cuenta que la única manera que tenemos hoy día de luchar contra la inestabilidad del mundo es estando serenos y tranquilos. No es egoísmo mantener dentro del corazón esta armonía, es la única posibilidad de curación de las enfermedades típicas de la raza humana.

Si estamos en equilibrio tendremos un campo magnético puro y nuestra irradiación curará, no habrá necesidad de curadores cuando el hombre sea perfecto porque su irradiación curará a igual que lo hacía Cristo, a igual que lo han hecho a través de la historia todos los grandes taumaturgos, fueron aquellos que con su sola presencia curaron a las gentes, porque no solamente curaron los cuerpos sino que también curaron las almas y establecieron un capítulo nuevo en la historia planetaria, la historia de la luz, la historia de la verdad y la historia de la armonía.
Interlocutora. — En principio yo quisiera saber si cuando tienes contacto con gente enferma muy directa como es a través de las manos, o sea, ya sé que hay algo que se puede dar, pero, ¿qué peligro se corre a través de estas cosas que has estado explicando?

Vicente. — Ante todo hay que darse cuenta, y soy muy honrado al decir esto, de si estamos realmente capacitados para curar, ¿y cómo lo sabremos?, cuando una voz interna nos diga realmente que estamos preparados para esto, porque un curador en esta nueva era, como decía, no solamente tiene que tener una progresión magnífica de sus centros etéricos sino que tiene que visualizarlos, que tiene que verlos, que tiene que percibirlos, y tiene que percibir a través del cuerpo etérico las glándulas endocrinas para saber dónde está el órgano afectado y ver si la glándula endocrina segrega la hormona necesaria que corresponde a la sangre de aquel enfermo, o si hay que inhibir algún centro para desarrollar otro, ¿se dan cuenta? Esto primero. Segunda respuesta, hay que darse cuenta si conocemos científicamente el karma del enfermo. Esto, naturalmente, no es que quiera inhibir a aquellos que tengan deseos de curar, todos tenemos deseos de curar porque el mal nos conmueve y somos sensibles al sufrimiento humano, pero, si estamos enfermos nosotros ¿podremos curar? Y la mayoría de las personas que curan están enfermos; significa, o bien que están transportando su enfermedad a los demás, a los que están curando, o bien que están absorbiendo la enfermedad de los demás porque no tienen suficiente técnica, porque no han aprovechado las sabias reglas de la magia o del espíritu. Naturalmente son ya dos cosas que tenemos antes de ir a la imposición de las manos. Tercero, los mudras, la posición de las manos para curar, son secretos iniciativos. Todo el mundo pone la mano sobre una enfermedad, y me pregunto: ¿se sabe si las manos están capacitadas por su pureza radiactiva? Deben transportar prana del corazón, o prana vital del bazo, del centro sacro para curar etéricamente. ¿Sabemos esto? El médico del futuro, repito, tendrá que ser un clarividente, un clariaudiente, tendrá que ver los colores de las auras, tendrá que ver la evolución del ser para saber si le corresponde actuar sobre aquel ser, tendrá que tener gran confianza en sus propias fuerzas, porque cuando existe realmente el don de la curación, como cuando existe el don de la profecía y es perfecta es cuando existe un campo magnético radioactivo, lleno de pureza, significa esto que transporta prana puro y puede curar sin necesidad de imponer las manos, dirá como Cristo: “Vete que estás curado”, solamente la persona que utiliza las manos en su campo magnético es que todavía no tiene radiación superior. Ahora bien, cuando existe un conocimiento perfecto de las glándulas, de los centros, y también de cuanto existe en el campo etérico físico que puede ser aprovechado como corazón de la enfermedad solamente entonces puede iniciar como un aprendiz el trabajo de curación, como un aprendiz, y si en los primeros momentos se encuentra indispuesto y ve que las energías reaccionan en contra de él debe cesar inmediatamente esperando un nuevo ciclo de evolución interna. Todo el mundo está curando, yo diría, está aliviando por encima, pero curando ¡no!
La segunda pregunta…

Interlocutora. —… llamo recuperación, no trato de curar, trato de aliviar, entonces cuando se tiene esa buena voluntad de que estás haciendo eso y creo que es una cosa que la he aprendido bastante bien y trato de hacerlo todo lo mejor que puedo, creo que se puede aliviar ¿no? [Sí] No curar, aliviar.

Vicente. — Un consejo: póngase en contra de la corriente y sumérjase sus manos…

Interlocutora. — Lo hago con jabón, además visualizo un poquito como salida de cosas.

Vicente. — Exacto, porque el aspecto psíquico queda apegado a la parte etérica, es como un microbio, puede penetrar en un momento determinado en su aura etérica en forma de una pequeña larva, insignificante al principio pero después puede convertirse en un gran mal. Pero si la persona por su oficio tiene que trabajar con las manos tendrá que hacer una práctica especial de mudras, de movimiento de manos, y esto vendrá más por intuición quizás que por estudio. Es decir, la mano está llena de centros, hay que determinar los centros de la mano, uno principal que es donde clavan al Cristo en la cruz, hay una fuerza tremenda en este centro, pero los demás dedos cada cual tiene su propia misión, por lo tanto, es un estudio concienzudo que se pondrá en evidencia cuando la persona que está curando – usted mire en el caso de algún enfermo – se dé cuenta que circula la energía, que siente no solamente como una picazón sino algo que fluye en forma de frío intenso, entonces es el principio de que se puede continuar el trabajo. El agua solamente lo puede… lo demás es una cosa que vendrá por añadidura, pero en el caso de las manos es para que desaparezca porque hay una relación de simpatía entre el agua líquida y entre el campo psíquico. El agua, como veremos, está en relación con el plano astral, que son los temperamentos biliosos, después lo veremos, es decir, que los cuatro elementos que constituyen el cuerpo físico – es una explicación adicional de lo que usted pregunta – están reaccionando siempre sobre individualidades; por ejemplo, el temperamento linfático está relacionado con el aspecto tierra, son aquellas personas que están apegadas a la tierra. Son los tipos clásicos estudiados en astrología, pero no es mi intención hablar de astrología, pero el agua siempre reacciona sobre los individuos de tipo bilioso, personas emocionales, y esto hay que saber si la persona es mental, emocional, o si bien es de temperamento físico. Tenemos después que el aspecto fuego, el aspecto sanguíneo, está reaccionando de una manera diferente, y hay que tratarlo a través del cuerpo etérico-físico, entonces se puede hablar de lo que interesa despejar de una persona. Y finalmente existe el ambiente de la persona que es nerviosa. La persona nerviosa está utilizando el aire etérico y tiene un gran poder - esta persona - en caso de que tenga dotes curativos para atraer del campo etérico muchas energías de curación, pero claro es un sentido de algo que viene por la propia práctica, porque en las universidades, permítanme ustedes decirlo, no se da una cosa práctica, se da una teoría inmensa con grandes conocimientos, de algo que muchas veces no nos servirá de nada pero ahí están, en los libros de textos, y se pierde mucho tiempo con los libros de textos, singularmente en casos de enfermedad cuando se podría adquirir el don de curación por medio de una curación colectiva, por ejemplo, o de meditaciones grupales, o bien de una enseñanza sobre el cuerpo psíquico del hombre.

Interlocutora. — Algo que nos debe preocupar con respecto al niño es el silencio, ¿cree que es conveniente hacer cada equis tiempo un ejercicio de silencio?

Vicente. — Dense cuenta que el niño está aprendiendo a pensar, y el hombre está aprendiendo a no pensar, entonces yo creo que los niños en ciertos momentos, sin gran duración, puede ser eficaz para calmar su sistema nervioso, porque los niños son muy sensitivos y por lo tanto atraen más de la atmósfera, ven cosas que no vemos nosotros, entonces un niño entrenado en el silencio quizás en etapas posteriores tenga la incapacidad de formular hipótesis mentales, o de extraer de sí pensamientos. Un momento para apaciguar los ánimos es estupendo, pero no demasiado tiempo.

Interlocutor. — (Inaudible)

Vicente. — Si la evolución del niño es tan intensa y clarividentemente se ve su proyección espiritual, el silencio será una línea de comunicación, porque su mente ya está estructurada desde tiempos inmemoriales, pero al hablar de niños corrientes, generalizando, el silencio mental, o el silencio simplemente físico, quizás impida que formulen pensamientos, que aprendan a hablar, que aprendan a descubrir, que aprendan a formar hipótesis mentales, están tratando de ser en el tiempo. ¿Qué pasa con el hombre? El hombre piensa con exceso y entonces viene un proceso de rechazo de valores. ¿Cómo ha llegado a un cierto punto dentro de la órbita mental de sus conclusiones, de sus hipótesis, teorías o pensamientos? Entones se le obliga internamente - el alma es el gran obligador en este aspecto - que hace que vaya dejando jirones de pensamientos a cada paso, hasta que su mente - en los grandes Iniciados es así - queda reducida a cero. Es que no posee mente un Iniciado, lo que posee es una mente que está enlazada con la mente de Dios, significa que ha dejado de formular pensamientos humanos, imágenes y pensamientos, y veremos siempre que en las grandes etapas del misticismo una de las técnicas es el silencio, no el quietismo sino el silencio mental completo, y dense cuenta que el silencio mental es dinámico, porque pertenece a la línea del 1er Rayo, no es una derivación del 6º Rayo como es el quietismo, es muy interesante esta distinción, y tampoco sabemos si los niños reaccionan al 1er Rayo o al 2º Rayo, al 3er Rayo para obligarles a todos a seguir. ¿Qué paso con el yoga? El yoga es una técnica hoy en día estandartizada para todo el mundo, lo cual para mí es un gran error porque cada persona tiene absolutamente que ver con su propio yoga, porque tiene sus propias conclusiones mentales, porque tiene su propia sensibilidad y porque tiene su propia característica volitiva, no podemos enseñar a todos por igual, por lo tanto, cada cual con el tiempo si tiene aspiración verá claro el proceso, y tal como se dice ocultamente “cuando el discípulo está preparado entonces surge el Maestro, no antes”. Y no son Maestros a los que yo me refiero los yoguis o las personas que están enseñando e impartiendo técnicas estandartizadas, técnicas generales para todo el mundo, es como el médico que quiere curar a una persona con los mismos síntomas pero con diferente enfermedad, ¿qué es lo que ocurre?, una persona tendrá una enfermedad idéntica a otra, y desde el punto de vista esotérico no puede ser curado de la misma manera. Y luego hay el compuesto bioquímico. Luego existen los períodos cíclicos o los tattvas. ¿Qué sabemos de los tattvas? Los tattvas son momentos cíclicos en que una cosa tendrá poder, y en otro momento no tendrá poder, y si no sabemos ver los tattvas de la atmósfera que son globitos luminosos que pueden introducirse en la causa de la enfermedad, no podremos curar tampoco, es decir, que es un proceso complejo, sencillo en la esencia porque se basa en la purificación espiritual, pero claro como espiritualmente no somos puros nos encontramos con el gran problema, y vean ustedes como refiriéndonos por ejemplo a los grandes lemures, y repetiremos siempre lo mismo, están reaccionando los lemures contra nosotros, no podemos luchar contra el egoísmo ¿verdad? No podemos, estamos incapacitados, tratamos de luchar, tratamos de ser mejores, pero cuando no nos damos cuenta ya ha surgido la serpiente, de la tentación o lo que sea, y estamos cayendo constantemente en manos de los tres lemures. Lemures que tienen millones de años de ascendencia, luego son fuertes, son potentes, están en el plano psíquico, son la causa de muchas de las enfermedades de todos los órdenes que conocemos.

Interlocutora. — Yo querría recorrer un poco sobre la parte sexual, pues sobre esto hemos recibido una educación con mucha represión, y muchísimas cosas que todos sabemos, aquellos que somos de una edad un poco avanzada, entonces es difícil, aunque ese equilibrio se logre a nivel interno, pero cuando queremos hacer las cosas bien siempre es este infierno lo que nos dirige para no caer en eso, en una represión, o continuar en esa represión por creer que estás haciendo el mal o vas a hacer mal.

Vicente. — Seguramente que nos equivocaremos muchas veces antes de encontrar una solución a estos problemas, sexuales o no sexuales. Para mí el problema es problema, en un nivel o en otro, para mí el más grande problema es el egoísmo, porque el egoísmo nos hace sexuales o nos hace tener miedo, dense cuenta que el temor de muchas personas es aquella persona llena de egoísmo que ha acumulado muchos tesoros en el tiempo, y cuando ha acumulado mucho tiene miedo de perder aquello, está viviendo y pensando que va a perderlo, y está perdiendo ahí, está perdiendo la vida tratando de retener algo que no le pertenece, algo que es del contexto general. Y en el caso sexual usted tiene razón, hay una educación acerca del sexo tan restringida, tan sujeta, tan reprimida en todos los aspectos, que naturalmente la persona trata constantemente de liberarse y entonces cae en excesos. Una cosa enseñada en las escuelas, por ejemplo, bien, ustedes saben que existe ahora un gran problema con el libro rojo en las escuelas, ustedes lo saben, este libro quizás sea prematuro, yo no sé, no lo he leído, quizás no tenga tiempo de leerlo, pero el problema será en que la persona que ha hecho esto no sé si tendrá suficiente visión espiritual para dar aquello con algo de matiz espiritual, porque, naturalmente, los seres humanos reaccionamos a ideas, a palabras y a pensamientos, y depende de la cantidad de energía espiritual que el autor pone en una obra para que la obra tenga una reacción o una respuesta sensible de parte de los lectores, más cuando se trata de lectores que están sujetos a la represión que viene de siglos, a través de las iglesias organizadas y a través de la propia represión y a través del temor a la muerte, porque somos buenos porque tememos que vamos a morir y que vamos a ir Dios sabe dónde, y como decía el otro día es tanto nuestro miedo que nos levantamos por la mañana, es una imagen pictórica, y ponemos velas a todos los santos por si alguno falla, esto es una cosa que lo sabemos, es decir, que vamos al mejor postor siempre, al que dé más seguridades, cuando en la vida espiritual no existen seguridades, por el contrario existe una gran inseguridad, fíjese bien, el silencio es inseguro, y la máxima espiritualidad es el silencio, no el silencio de palabra, me refiero al silencio de deseos y al silencio de pensamientos que está simbolizado en el plano búdico. Bien, llega un momento en la vida del ser, del discípulo, en que su mente va siendo descargado automáticamente del peso de muchos errores porque fueron trascendidos a través del esfuerzo, a través de la meditación, de la disciplina o del servicio, pero ¿qué ocurre?, siempre existe un mismo temor, y el que se enfrenta ante el silencio absoluto como la persona profana que enfrenta el problema de la muerte es lo mismo, porque el silencio es para verlo y no verlo, porque tenemos miedo de enfrentar el silencio, porque estamos más acompañados con la serie, con el cortejo de pensamientos que hemos creado a través del tiempo y que constantemente nos acompañan, y esto lo hacemos constantemente todos sin excepción, y cuando viene una prueba iniciática en que el pensamiento es absorbido por la fuerza misma de la evolución hay que tener una estructura psicológica muy fuerte para poder permanecer tranquilos, serenos, expectantes, en aquel místico y profundo silencio. Así que no es fácil la vida espiritual, también hay un temor en los grandes espirituales, también hay soberbia, también hay irreflexión en ciertos casos, pero hay más ratos más buenos que malos, y eso es lo que salva al hombre de la tentación de regresar al pasado, de este temor inconsciente que tenemos de volver a ser aquello que fuimos y que tanto nos hizo sufrir.

Interlocutora. — Hace muchos años que me doy cuenta que los dogmas y las leyes me han condicionado, este condicionamiento que nos hacen estos dogmas creo que intervienen en parte en los miedos, los temores, que es consecuencia de esto, este acondicionamiento a la persona que se produce puede uno fácilmente…, porque yo me parece que a través de los pocos meses que vengo aquí me estoy un poco liberando de ese acondicionamiento, y que es difícil ¿no? Estamos dentro de una sociedad en la cual todo es así. ¿Tiene importancia esto que estamos hablando o cree usted que realmente estamos condicionados, que somos un prototipo o consecuencia antinaturales?

Vicente. — Sí, sí. Estamos absolutamente condicionados, lo que ocurre es que hay personas que se dejan voluntariamente condicionar porque son personas que están viviendo la inercia mental todavía, y hay personas que luchan contra lo establecido. Si nos damos cuenta de lo condicionados que estamos por el medio ambiente, por el temor a lo que dirán de nosotros, por el temor a perder lo que tenemos, por el temor a la soledad, por el temor a la muerte, por el temor al sexo, por el temor a todas las enfermedades habidas y por haber, y si nosotros nos condicionamos hasta el punto de seguir el juego de la sociedad que nos rodea, ya estamos virtualmente muertos en vida. Entonces, no hay que morir, hay que vivir constantemente, habida cuenta que la vida triunfa de la muerte y del nacimiento, está siempre permanente la vida, es decir, que uno de los extremos que analizaremos aquí es el problema de la muerte. ¿Qué es lo que ocurre después de la muerte física? Y sé que será un tema que a todos nos apasionará porque en el fondo del corazón todo el mundo teme afrontar el riesgo de la muerte, ¿qué es lo que ocurrirá?, y hemos muerto muchas miles de veces, por lo tanto será una experiencia cuando pasemos por ella que será familiar, pero es aquí que tenemos miedo, enfrentando el problema de la muerte cuando todas las cosas van bien, una persona que sufre mucho dirá “que se me lleven pronto”, porque todo el mundo quiere dejar de sufrir, o la persona que se suicida porque quiere resolver sus problemas sin darse cuenta que se lleva el… al otro lado, y entonces continúa la muerte es su corazón, ahora bien, no hay mejor sistema de vivir que estar constantemente, armoniosamente uncidos al carro de la humanidad que nos rodea, sin reaccionar, amando constantemente.

Leonor. — Yo querría que aclararas un poco esto de “estar en la lucha sin luchar”, el no querer ser condicionado y decimos que no hemos de luchar, pero en cambio hablamos de una determinada lucha. ¿Podías aclarar estos dos conceptos que podrían pasar a veces como una cosa vaga o ambigua? Porque esto de no querer ser dominado por las circunstancias, luchar para no ser dominado pero sin luchar, entonces esto hay que aclararlo, me parece a mí.

Vicente. — Yo digo que en tanto la persona esté asida, repito, al carro de la sociedad, forzosamente tendrá que luchar, no contra la sociedad sino contra sus reacciones contra la sociedad, si nos damos cuenta que estamos constantemente reaccionando contra los demás empezaremos a no luchar. Lo que pasa es que el problema es siempre de la sociedad no nuestro, porque caemos en la fatal idea de que somos superiores, ya forma parte del contexto del egoísmo del gran lemur, entonces el problema entre luchar o dejar de luchar es la máxima de Buda que decía: ”El hombre perfecto es perfecto porque no lucha“. Aparentemente una paradoja, porque habrá que luchar para establecer, por ejemplo, una integración en el mundo físico, hay que trabajar, hay que luchar para establecer una integración en el mundo emocional, hay que establecer también una integración en el mundo mental hasta llegar al plano búdico donde aparentemente no hay lucha, y que naturalmente no podemos pasar del plano físico al plano búdico sin pasar por la lucha, es decir, que no lucha la persona, el ser humano o el ser divino que está en el plano búdico, utilizando las energías de la unidad, al menos desde el punto de vista humano no está luchando en el plano búdico, puede haber una especie de lucha que escapa a nuestro entendimiento. La lucha es inevitable, ahora bien, no analizo el sentido íntimo de la lucha sino ¡cómo afrontamos la lucha! Ahí está el problema, el “ser o no ser”. Unas personas lucharán quedando absorbidas en el objeto de su lucha, y por lo tanto tendrán doble lucha, la de la reacción propia y la de la reacción del ambiente, y habrá personas que no lucharán contra el ambiente, están reaccionando contra ellos mismos, no culpando a la sociedad sino culpándose a ellos mismos de sus errores. En un caso muy desesperado dirán: “es el destino que nos hace esto, es el karma”, lo cual es negativo hasta cierto punto, porque la lucha de la persona siempre es un proceso de adaptación, pero cuando existe una adaptación automáticamente cesa la lucha tal como la conocemos. Existe lucha, la lucha de la adaptación, pero no es la lucha contra la sociedad, entonces, ¿qué es lo que hay que entender por adaptación? Estamos pensando en nosotros mismos constantemente, pero en el momento en que toda la intención y toda la atención va sobre un objeto de interés vital desaparece el yo, porque desaparece el ambiente, cuando la persona contempla algo con gran pasión, una pasión con expectación, con serenidad, sin ánimo de lucha, automáticamente se siente identificado, sea una persona, un animal o una cosa, hay un proceso de identificación que no podemos decir que haya venido por obra y gracia del Espíritu Santo, ha venido por un esfuerzo de adaptación constante de lucha, entonces si hay que luchar, luchemos por una causa que sea serena, que sea noble, que sea espiritual, que sea realmente decisiva en la lucha humana, yo diría que hay luchar contra la lucha, si es que puede darse esta paradoja, y hay que adaptarse constantemente, ¿por qué el agua aparentemente no sufre? porque es adaptable a todas las vasijas que deben contenerla, pero el hombre reacciona constantemente con cada nuevo ambiente porque cada nuevo ambiente les trae una nueva crisis de valores psicológicos, es un proceso que estamos realizando constantemente, es algo que está en la esencia del ser, y naturalmente hay que hablar de la jerarquía espiritual de los seres humanos, hay niveles naturalmente, no podemos negarlo, y cada uno debe adaptarse a su propio nivel, ni pretender el superior ni hacer escarnio del inferior, hay que estar en el propio nivel de adaptación, porque cuando el momento sea llegado ascenderá por la fuerza misma de las cosas, de la misma manera que el agua flota sobre otros materiales que son más densos. Me explico ¿verdad?

Interlocutora. — Por lo que se ha dicho pues entonces el principal principio de trabajar deber ser el del plano astral, que es el del agua, que es el de la parte emocional.

Vicente. — Es el Kurushetra, como se dice esotéricamente, el plano astral es el plano más potente dentro del cual trabaja el hombre, es decir, que la persona corrientemente no es mental sino que es típicamente emocional, con unos puntos kamamanásicos en la mente, en el centro Ajna; por lo tanto, el proceso está si podemos ver en el plano astral desde el plano mental y el plano físico desde el plano astral, es decir, que cuando nosotros queremos indagar el proceso que está gestándose en el plano físico deberemos ascender al plano etérico, con la visión etérica, con la clarividencia física que decíamos antes, y si quiere ver la causa que está en el cuerpo etérico tendrá que ascender al plano astral, y desde la clarividencia astral ver el cuerpo etérico, y si quiere ver las causas psíquicas o astrales de las enfermedades y descubrir el origen remoto de los lemures tendrá que ascender al plano mental, pero no en los primeros niveles sino en el quinto nivel del mental, porque allí en el plano causal ve las cosas sin deformación. Se trata constantemente de ver las cosas en su justa perspectiva, y ninguna enfermedad, ninguna conmoción psíquica y ninguna conmoción de tipo mental podrá ser resuelta en su propio plano de proyección. Es decir, que habrá que ascender siempre un plano más para ver las causas y redimir los efectos, de ahí la necesidad de que empecemos a pensar hacia arriba, más arriba del diafragma. El diafragma separa la parte espiritual de la parte material, el corazón es el centro, de hecho existe una cruz cósmica con centro en el corazón, se extiende en servicio por toda la humanidad, pero ascienden las energías hacia arriba buscando la glándula pineal que es el asiento del alma y el punto máximo de la conciencia humana.

Se trata de un proceso constante de incorporación de materiales más nobles. Estamos realizando una gran alquimia, conjuntamente estamos buscando el Santo Grial y hay que ser consecuentes al respecto. Dense cuenta de algo muy importante: el conocimiento esotérico es un conocimiento, es intelectual, ahora bien, la vida esotérica es vida espiritual, es aplicar el conocimiento, y esto va para todas las personas, deben actuar hasta donde comprendan, porque el karma actúa hasta donde puedes comprender, más allá de tu comprensión nadie te exigirá ninguna deuda porque es la vida la gran reguladora, la gran justicia está en la vida misma.

Interlocutora. — Yo quería preguntar: ¿cuando una persona te ofende qué se ha de hacer?

Vicente. — Cuando una persona nos ofende dependerá de la persona que nos haya ofendido, y dependerá de nuestro estado de conciencia en aquellos momentos. Cuando una persona ofende a otra hay que decir “pobre persona”, y si la persona reacciona en contra dirán “pobre persona”, son dos pobres personas, entonces estamos reaccionando siempre, pero esto pasa constantemente porque seguro que saliendo de aquí después del silencio iremos en el autobús nos pisarán y reaccionaremos, ¿por qué?, porque así ha sido establecido, es una simple imagen mental, o un recuerdo. Tengan en cuenta de lo que es una experiencia, o el recuerdo una experiencia, porque la experiencia no debe ser intermitente, es decir, debe ser continua. La vida, por ejemplo, es constante, la conciencia intermitente, entonces no podemos comprender la vida porque estamos vacíos en algunos momentos de nuestra vida. Hay fracciones que no estamos atentos a la vida, y cuando estamos inatentos, cuando estamos descuidados o distraídos es cuando penetran por la mente, por el cuerpo emocional el germen de todas las enfermedades, de ahí que lo mejor es estar atentos siempre. ¿Atentos a qué? A todo, a la vida, salir de aquí atentos a todo cuanto ocurre, atentos a esto, atento a lo otro, pero tendremos tiempo de pensar en nosotros mismos según el grado de nuestra atención, a mayor atención menor recuerdo del yo, menor recuerdo del egoísmo y de todo lo demás, y de acuerdo con el aspecto sexual, que está en el orden del día, porque existe una gran pornografía ambiental creada por grandes lemures que provienen de la Lemuria lo cual significa que son viejos pero son nuevos constantemente, porque si nos olvidamos de nosotros mismos hay un interés particular de que recordemos estas cosas, y ahora una de la grandes libertades es la pornografía. Me pregunto hasta dónde podremos resistir el peso de la tradición, que viene bajo otra forma, antes había inhibición ahora todo lo tienes aquí delante, entonces no hay un término medio, todavía no funciona el corazón que está en el centro de todas las cosas, funciona la mente solamente, y lo mismo ocurre con la sociedad de consumo, compramos no por necesidad sino por obligación psicológica, se nos obliga, y ustedes saben que cuando se quiere atentar contra la sociedad sólo hay que coger la televisión y ver cómo te están lavando el cerebro con los anuncios, y cada cual lava mejor que nadie, (risas en la sala) Es verdad, nos reímos porque es una triste verdad, porque todo el mundo quiere ser mejor y esto naturalmente es una estupidez, porque -dense cuenta- desde el momento en que se están invirtiendo millones de propaganda tiene que comprar el producto para compensar el precio del producto, es una cosa de pena para mí no es de risa, porque veo las cosas desde arriba, naturalmente lo sabemos todos, y todos compramos lo que sea, lo que se nos enseña por la televisión, y esto con el aceite mejor, o la colonia mejor, o con el whisky mejor, y todo lo mejor, es la sociedad de consumo. Lo que demuestra que la gran técnica de hoy en día, que nos ha traído la televisión en color, o los reactores, también son propiedad de la sociedad de consumo, y nosotros acudimos a la sociedad de consumo porque todavía somos egoístas, o bien tenemos temor, y cuantas más cosas tengamos, de cuantas más cosas nos rodeamos mejor será la seguridad aparentemente que tendremos. Lo interesante es no pasar los muros del silencio, aquellas fronteras dentro de las cuales existe un gran enigma ¿Qué pasará después? Pues bien, no puede pasar nada, no pasa nada, solamente pasan cosas a las personas que tienen miedo, porque el miedo es un tamiz que te oculta la verdad, y hay que liberarse del miedo al tabú y a la represión, pero observando el proceso desde arriba, siempre.

Leonor. — Yo quería también que aclararas, por ejemplo, esto que decimos de cuando nos ofenden, no es que a veces resulta ser que los Maestros…, yo lo leí una vez, que dice que a veces no nos enseña el que sabe más como el que sabe mucho menos, o sea, que algunas veces las ofensas que nos hacen ¿no puede ser que el que las hace es porque no puede hacerlo mejor?, pero nosotros para que analicemos bien hasta donde nos ha llegado, podría ser que pudiéramos analizar qué parte de nosotros mismos ha atacado aquello para que otra vez lo hagamos mejor, o repartamos de una manera más equilibrada nuestro amor, o nuestra, digamos, complacencia, para que otra vez lo hagamos más equilibradamente.

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