sábado, 10 de diciembre de 2016

¡ Bienvenidos Ángeles de la Navidad !



¡Escuchad a los ángeles que pregonan el amanecer de la conciencia Crística en toda la humanidad! Cualquiera que escoja este día servir a la luz, recibirá el ímpetu de la llama Crística, incluso la matriz del bebé de Belén.

Tal como San Francisco adoró al Santo Niño que yacía en el pesebre, creado mediante su propio amor por el Salvador, así, sabed que el Señor Dios y la Virgen Cósmica han creado la imagen del Niño Cristo, naciendo en los corazones de la humanidad.
Y en los retiros de la Gran Hermandad Blanca, en cada uno de ellos, hay un foco permanente de la escena de la Madre con el Niño, santo, manso y benigno, con la llama protectora del patrón Saint Germain, cuya llama de la libertad custodia el crecimiento del alma, aquí, en los pliegues de la vestidura de la Madre.
¡Angeles de la Navidad, venid! ¡Entonad vuestros cantos de alabanza! ¡Abríos paso con los ángeles de las bandas de Uriel! ¡Angeles del Príncipe de la Paz, doce legiones que reflejan la conciencia Crística de las doce jerarquías del Sol, venid! Y mezclad vuestras energías con los coros de ángeles, de hombres y de elementales, cantando: “¡Aleluya, porque el Señor Dios omnipotente reina!”

Él es el Prometido, el Salvador del mundo. El Cristo viene a cada corazón para defender los fuegos de la inmortalidad y dispensar el incienso que ha de purificar la atmosfera del alma.

No quisierais, pues, en esta época de Navidad,
Mientras con alegría guardáis la llama,
Con ángeles que acuden de todas partes,
Encender la vela de arrayán
Y luego, desde la mecha, quemar
Este incienso que también nosotros hemos usado a su vez
Dondequiera que se nos llamó a un primer plano
Para consumir el registro, causa y núcleo
De las entidades de la locura de la humanidad
Y para atar a los demonios de la blasfemia
Para proteger a los pequeñitos que
En torno al árbol de Navidad
Dan y reciben,
Adornan y son adornados
Con los obsequios destinados a Él.

La Navidad es una época para el ritual, para el ritual de los ángeles de la ministración y de la paz, del servicio y de la dulce liberación del amor. 

jueves, 8 de diciembre de 2016

Libro los 12 Trabajos de Hércules

12º Y ÚLTIMO TRABAJO DE HERCULES: Capturar la roja Manada de Gerión. 
1.-: El Maestro, desde su lugar de paz, habló a Hércules:
- Estás ahora ante del último Portal. Queda un trabajo para que el círculo se complete y alcances la liberación. Ve a ese oscuro lugar llamado Eritia, donde la Gran Ilusión está entronizada: donde Gerión, el monstruo de tres cabezas, tres cuerpos y seis manos, es señor y rey y retiene ilegalmente una manada de bueyes rojizos.
Debes conducir esa manada desde Eritia hasta nuestra Ciudad
Sagrada. Cuidado con Euritión, el pastor, y con su perro de dos
cabezas, Ortro.
Hizo una pausa y agregó lentamente:
- Puedo hacerte una advertencia: Invoca la ayuda de Helios.
2.- El hijo del hombre, que era también hijo de Dios, partió a
través del Duodécimo Portal. Iba en busca de Gerión.
Dentro de un templo, Hércules hizo ofrendas a Helios, el dios del fuego en el sol. Meditó durante siete días, y entonces le fue concedido un favor: Un cáliz de oro descendió desde lo alto hasta sus pies. 
Y él supo, en lo íntimo de sí mismo, que aquel brillante objeto le permitiría cruzar los mares para llegar a la región de Eritia.
Y así fue. Dentro de la segura protección del cáliz de oro,
navegó a través de agitados mares hasta que llegó a Eritia y
desembarcó en una playa de aquel lejano país. No mucho después, llegó a la pradera donde la rojiza manada pastaba. 
La cuidaban el pastor Euritión y Ortro, el perro de dos cabezas.
Cuando Hércules se aproximó, el perro se adelantó veloz como
una flecha hacia el desconocido y se abalanzó, gruñendo, sobre él, dando feroces dentelladas con sus colmillos al descubierto. Pero Hércules con un golpe certero y decisivo de su garrote, lo derribó.

Libro los 12 Trabajs de Hércules

11º TRABAJO DE HÉRCULES: Limpiar los Establos de Augías 
1.- Dijo el Maestro:
- Diez veces ha girado la rueda, y ahora tú estás delante de otro
Portal. Por largo tiempo has perseguido la luz, que vacilaba,
primero, inciertamente, y luego crecía hasta ser un faro, y ya brilla para ti como un sol en llamas. 
Ahora, vuelve la espalda a la claridad; vuelve sobre tus pasos; regresa hacia aquéllos para los que la luz no es sino un punto transitorio, y ayúdalos a hacerla crecer. 
Dirige tus pasos hacia Augías, cuyo reino debe ser purificado de antiguos males.”
2.- Pasó Hércules, pues, por el undécimo Portal en busca de
Augías, el rey.
Cuando se aproximó al reino de Augías se vio detenido por un
horrible hedor que lo hizo desfallecer. Porque el rey Augías no había quitado el estiércol que su ganado dejaba dentro de los establos reales desde hacía muchos años. Y las praderas estaban tan llenas de estiércol que ninguna siembra podía crecer. 
En consecuencia, una angustiosa pestilencia estaba recorriendo la región y haciendo estragos en las vidas humanas.
Hércules se dirigió al palacio y buscó a Augías. Informado éste
de que Hércules limpiaría los hediondos establos, Augías se mostró desconfiado y exclamó:
- ¿Que harás esta enorme labor sin recompensa? No tengo fe en
los que hacen tales alardes. Algún plan habrás tramado para
arrebatarme el trono. Yo no he oído hablar de hombres que busquen servir al mundo sin recompensa, aunque le daría la bienvenida a cualquier necio que quisiera ayudar. Cerraremos este trato: 

Los 12 Trabajos de Hércules

10º TRABAJO DE HÉRCULES: Matar al can Cerbero, el guardián del Hades.
El Maestro dijo:
- Es llegada la hora de que el hijo del hombre, que es a la vez
hijo de Dios, pase por el décimo Portal. Has desafiado mil peligros y mucho has logrado. Posees ya la sabiduría y la fuerza. ¿Sabrás usarlas para liberar al que sufre terriblemente en perpetua agonía?
A continuación, el Maestro tocó suavemente la frente de
Hércules y, a su ojo interior se apareció la visión de un hombre
encadenado a una roca, que gemía mientras un buitre le picoteaba el hígado, del que salía un reguero de sangre. 
Luego, la visión se esfumó.
Hércules permaneció quieto. Y el Maestro prosiguió:
El encadenado es Prometeo y lleva muchos años sufriendo así.
Sin embargo, no puede morir porque es inmortal. 
Robó el fuego del cielo y se lo dio a los hombres y por eso fue castigado. Su morada que has visto es el reino de Hades. Deberás, oh Hércules, bajar a las profundidades y liberarlo de su sufrimiento.
Además, le advirtió que debía purificarse e iniciarse en los
Misterios de Eleusis.
Y el hijo del hombre que era también hijo de Dios, inició su
trabajo pasando a través del décimo Portal.
2.- Mientras buscaba la entrada al Hades, encontró a dos
personas atadas y acosadas por fieras. Entonces Hércules, olvidando el objetivo de su viaje, se dedico a liberarlas, cosa que logró. 

Libro los 12 Trabajos de Hércules


9º TRABAJO DE HÉRCULES: Ahuyentar las Aves de Estinfalo1.- 
El Maestro, desde un lugar de paz, habló así a Hércules:
- Hijo mío, estás ante el noveno Portal. Pasa y encuentra el
pantano de Estinfalos, donde moran los pájaros que devastan la zona.
Y da con el sistema para hacerlos huir de allí.
Y, tras un momento de silencio, continuó:
Recuerda que la llama que brilla más allá de la mente te
revelará la dirección a seguir. Adelante.
2.- Hércules, pues, partió a realizar su noveno trabajo. 
Durante largo tiempo buscó y buscó, hasta que localizó el pantano. A medida que se aproximaba, un coro de infinidad de pájaros elevaban el tono de sus graznidos amenazadores. 
Eran pájaros muy grandes, feos y feroces. Su pico era de hierro y afilado como un puñal y sus plumas eran de acero y herían de muerte a quien alcanzaban. 
Y sus garras no iban a la zaga. Pero había tres que sobresalían. Eran enormes y, apenas percibieron a Hércules se precipitaron sobre él. Él se mantuvo en su lugar y, con su garrote, fue rechazando sus ataques. 
Logró golpear a uno en el dorso y las plumas que desprendió se clavaron en la tierra alrededor de Hércules. Luego, se alejaron.
Hércules vio lo difícil de la situación y se preguntó cómo
alejarlos de la región. Intentó matarlos con sus flechas, pero eran tantos que cubrían el sol y resultaba imposible acabar con ellos por ese medio. Se le ocurrió ponerles trampas, pero ni las barcas ni los pies podían atravesar el pantano y, además, tampoco hubiera sido solución por su gran número.
Entonces, le vinieron a la memoria las palabras del Maestro: “la llama que brilla por más allá de la mente te revelará la dirección a seguir y, reflexionando largo rato, dio con una solución. 
Recordó que tenía un regalo de Atenea consistente en dos címbalos de bronce que, al hacerlos sonar, emitían un sonido sobrenatural, tan penetrante y aterrador que se decía que podía despertar a los muertos. 

Los 12 Trabajos de Hércules


"8º TRABAJO DE HÉRCULES: Matar la Hidra de Lerna"
-. "Junto al Río Amimona, en el antiguo Argos, está el infecto
pantano de Lerna. 

Dentro de la fétida ciénaga vive la monstruosa
Hidra, una desgracia para la región. 

Tiene nueve cabezas, y una de ellas es inmortal. 
Prepárate a combatir con ella. 
Y sabe que no te servirán las armas corrientes porque, si le destruyes una cabeza, le crecen dos.
Hércules escuchaba ensimismado. El Maestro continuó:
- Sólo te daré un consejo: Ascendemos si nos arrodillamos;
vencemos si cedemos; ganamos si renunciamos. 

Ve, pues, hijo del hombre e hijo de Dios, y vence. 
La luz brilla ahora en el octavo Portal.
Entonces, Hércules pasó a través del Portal.
2.- El hedor de la ciénaga de Lerna contaminaba toda la
comarca. 

Cuando Hércules se aproximó, tuvo que detenerse de lo
insoportable que resultaba. Además, sus orillas estaban formadas por arenas movedizas. 

Tras muchos tanteos, de día y de noche, encontró
Hércules la guarida de la bestia. Estaba oculta siempre. Hércules esperaba que asomase, pero no lo hacía. 

Intentó usar barcas para llegar allí, pero la ciénaga impedía la navegación. 
Tampoco se podía llegar andando debido a las arenas movedizas. 
Ni servían de nada las trampas. Así que se le ocurrió untar sus flechas con brea y las lanzó dentro de la tenebrosa cueva. 
De repente, todo se conmovió y la Hidra salió, con sus nueve cabezas erguidas y lanzando llamas. 
Medía más de cinco metros de altura y su cola sacudía la tierra con violencia.
Súbitamente, se abalanzó hacia Hércules para inmovilizarlo
enroscándose alrededor de su cuerpo, pero Hércules la evitó de un salto y le golpeó una de sus cabezas con el garrote, destrozándola.
Pero, en el acto, de esa cabeza destrozada, apenas tocó la tierra,
surgieron dos tan agresivas como ella.
Una y otra vez se repitió el suceso, hasta que Hércules recordó la recomendación del Maestro:
Arrodillándonos nos elevamos: Así que, arrojó su garrote, se arrodilló en el lodo que le llegaba casi a la cintura y, con sus manos desnudas, la asió y la elevó en el aire. 

Entonces, la Hidra perdió fuerza. 

Libro los 12 Trabajos de Hércules


7º TRABAJO DE HÉRCULES: Capturar el Jabalí de Erimanto.
Había llegado el momento de iniciar otro trabajo. 

Pero, a medida que se avanza en la rueda, la prueba es mayor y hacen falta más equilibrio y juicio más sano y seguro.
La voz del Maestro dijo:
-Ve, hijo mío, y captura el jabalí, liberando a la región, pero tómate tu tiempo para alimentarte.
Y Hércules, que es un hijo de hombre pero también es hijo de Dios, pasó, decidido, por el séptimo Portal, sin saber que se iba a enfrentar a una doble prueba, la de la amistad y la del valor inteligente.
2.- De modo que, armado sólo con su familiar garrote, trepó,
montaña arriba al encuentro del terrible jabalí. Le asaltaron visiones y tuvo atisbos de pánico, pero siguió adelante, subiendo decidido.
Inesperadamente y en plena ascensión, se encontró con su amigo Folos, miembro de un grupo de centauros, y se detuvo a hablar con él, olvidando el objeto de su trabajo. 

Folos le invitó a abrir un tonel de vino y a beber de él. 
Pero ese tonel era propiedad de todo el grupo de
centauros y, según los dioses habían establecido al regalárselo, nadie podía abrirlo sin estar todos presentes y de acuerdo.
Folos y Hércules, sin embargo, lo abrieron y bebieron hasta
emborracharse. Y llamaron a Quirón, otro amigo centauro, para que participara de la juerga. 

Y tal escándalo organizaron que los demás centauros lo oyeron y acudieron indignados. 
Se entabló una batalla y Hércules, a pesar de sus experiencias anteriores y sus sabias resoluciones, mató, entre otros, a sus dos amigos Folos y Quirón.
Y, una vez más, Hércules, que era hijo de los hombres pero que era también hijo de Dios, se convirtió en mensajero de la muerte Compungido por lo que había hecho, continuó su búsqueda hasta que localizó al jabalí y lo capturó con una trampa.


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